El Principado propone fomentar el turismo en torno al lobo con un nuevo museo

alfa y omega

El borrador del plan de gestión de la especie establece casos singulares en los que los cazadores pueden abatir ejemplares en reservas cinegéticas

06.11.2013 | 10:12

Oviedo, M. L. SERRANO El Principado estudia poner en marcha un plan de actividades para favorecer la consideración social del lobo en Asturias. Una de ellas es el impulso de «un centro educativo y divulgativo» dedicado a la especie con el fin de promocionarla como un «valor añadido natural» y convertirla en un elemento de atracción turística para la región. La medida, recogida en el borrador del nuevo Plan de Gestión del Lobo en Asturias propuesto hace unos días por la Consejería de Agroganadería y Recursos Autóctonos, establece que el centro estará ubicado en «el área de distribución de la especie» sin detallar concretamente el lugar. En Asturias, ya existe el aula y el cercado del lobo en Belmonte de Miranda, una pequeña infraestructura ya finalizada cuya inauguración estaba prevista para 2011 y que actualmente permanece cerrada al público y sin ningún actividad.

El documento, que aborda la revisión de un plan que lleva una década vigente, contempla, además, el lanzamiento «con carácter experimental» de distintas iniciativas con fines turísticos o recreativos relacionados con el lobo y diversas actividades de sensibilización. Así, se editaría (en trípticos o en pósters) un texto con las principales directrices del Plan de Gestión, se llevarían a cabo campañas informativas haciendo hincapié en los beneficios socioeconómicos que pudieran estar asociados a la existencia del animal y se organizarían reuniones, jornadas y seminarios en los que participarían los distintos sectores implicados. La idea es que la especie sea percibida como una posibilidad de desarrollo dentro de las zonas rurales asturianas.

El borrador de lo que será el futuro Plan de Gestión del Lobo mantiene las líneas básicas del actual y presenta también novedades relacionadas con el control de la población. Una de ellas, muy discutida por la comunidad ecologista, tiene que ver con los métodos de «extracción». El nuevo documento plantea que los guardas y cazadores puedan abatir a lobos en zonas reservadas y sólo en casos puntuales, como por ejemplo cuando se necesite para cubrir el cupo establecido de muertes, que actualmente está en 66 ejemplares. «Con carácter más limitado», explica el documento, también podrán autorizarse batidas «cuando las circunstancias o las razones de eficacia así lo aconsejen».

Agroganadería, que estima que la población en Asturias se estabilizó en 30 camadas, sigue apostando por «optimizar» la política de compensaciones por daños y para ello calcula que al año hay 3.000 cabezas de ganados muertas por ataques de lobos, lo que supone un coste aproximado de un millón de euros anuales en indemnizaciones.

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