LA CONSERVACIÓN DEL LOBO

lobo fapas
EDITORIAL
(Por Roberto Hartasánchez, Presidente del FAPAS)

 

Hace ya tiempo que la polémica del lobo está en la calle, en los medios de comunicación y en los entresijos políticos de las administraciones.

Era de prever que tarde o temprano, esta polémica estallase, viendo el devenir de la economía rural en buena parte de las áreas de montaña donde habita esta especie. Economía que se está viniendo abajo con una tendencia a desaparecer incluso de muchas áreas por circunstancia complejas de índole social y económico que dadas sus características, parecen poco abordables en el debate.

Ante estas circunstancias, como preveíamos, la orientación de encontrar una causa justificada a esta situación de crisis y encontrar también una culpabilidad clara, ha recaído con todo el peso de la demanda social contra el lobo.

Resulta lógico que así sea, por muy lamentable que nos parezca a quienes defendemos la naturaleza. Los profundos problemas de las áreas de montaña, vienen ya de largo desde que se inició un proceso imparable de abandono de las actividades rurales de montaña, favorecido por el impulso económico de una sociedad orientada hacia las grandes ciudades, vinculado a su vez con la incapacidad de competición de unos mercados locales, cuyas producciones están sometidos a fuertes esfuerzos de tiempo y trabajo que lo encarecen, en favor de un mercado global con el que resulta imposible competir.

A ello, han contribuido y contribuyen con fuerza, las ayudas Comunitarias, cuyas estrategias están en la práctica orientadas a financiar el fin de la actividad agraria tradicional de montaña, por mucho que año tras año se aborden esas estrategias de ayudas como herramientas de ayuda al sostenimiento. Lo prueba el hecho de que tras años de ayudas económicas, el sector está más en crisis que nunca.

Todas estas causas y algunas más que no describimos, son en realidad el lastre que condiciona el hundimiento de una economía tradicional ganadera del mundo rural. Sin embargo, a una escala local, todas estas circunstancias resultan difíciles de combatir, cuando menos aún a una escala particular de identificarlas.

Ante la necesidad de buscar una culpabilidad a esta situación, es precisamente la presencia del lobo en estos ecosistemas de montaña lo que se identifica como referencia de la crisis. Se trata de una afección cercana, que se la puede ver y que no obliga a mayores reflexiones sobre la verdadera causa de la crisis. Se plasma ante la sociedad a través de los medios de comunicación de manera gráfica con esperpénticas fotografías de corderos abiertos en canal y se estimula a la sociedad hacia una propensa crítica a la presencia de los lobos en las montañas.

Sin embargo, la cuantía de los daños, los reales, no los que se reivindican por vicio paracobrar injustamente la muerte por otras causas de un animal doméstico, ponen de manifiesto que los ataques de los lobos a los intereses ganaderos, por muy duros que sean a nivelpersonal de quien sufre un daño, colectivamente no crean esa situación que con tanto alarmismo y reivindicación social se está llevando a cabo.

Resulta evidente que el lobo se ha convertido en cabeza de turco para ocultar una situación que está llevando a la ganadería de montaña a una crisis real, más vinculada a estrategias políticas nacionales y europeas difíciles de solucionar a una escala local.

Es por tanto inadmisible que en la gestión política, se focalicen todos los males de este sector ganadero hacia el lobo, justificando a través de una matanza indiscriminada de ejemplares, una acción de defensa de sus intereses, sin que en ningún momento se aborde con limpieza y claridad la verdadera problemática que afecta a la ganadería de montaña, valorando también, pero de una manera real el verdadero alcance del impacto del lobo sobre la ganadería.

 

REFLEXIONES SOBRE EL CONFLICTO SOCIAL DEL LOBOLos ganaderos


No es nuevo, es histórico, pero en la actualidad el conflicto social del lobo se traslada a la sociedad como una situación que extorsiona al mundo rural. ¿es cierto?.
Creemos que no. Por un lado el conflicto visto desde el sector ganadero, responde a una demanda exagerada, donde, a grandes rasgos, se reivindica la no presencia del lobo en función de los muchos daños que causa, daños que llega ahogar las economías familiares de algunos ganaderos.

Los medios de comunicación, reproducen constantemente las reclamaciones del entorno ganadero ante daños de lobo

Sin embargo, la problemática del lobo no es homogénea. Mientras que en unas zonas, los daños de los lobos son asumidos por los ganaderos, en otros son rechazados. La razón de asumir esos daños es sencilla. Hay un modelo ganadero donde los ataques de lobo se convierten en fuente de ingresos económicos, tanto por el cobro de indemnizaciones muy por encima del valor de mercado del animal muerto, como por la posibilidad de cobrar doblemente el daño, uno de la Administración y posteriormente de la compañía aseguradora.

Es lógico que este tipo de daños no generen controversia, más allá que reclamar los daños a la Administración si esta tarda en pagar. Y habría que analizar en qué medida estos daños son en parte condicionados, teniendo ganado de baja calidad en el monte, únicamente bajo la posibilidad de obtener renta mediante los ataques de lobo, ya que comercialmente casi no poseen interés.

Y a ello, habría que añadir la no desdeñable cantidad de daños reclamados como ataques de lobo que en realidad es ganado muerto por otras causas, pero que globalmente ayuda a crear la falsa imagen contable del número de expedientes de daños de lobo tramitados por la Administración.

Queda por tanto aquel sector ganadero en el que los daños de ataques de lobo sí repercuten de manera muy notable sobre su economía. ¿Pero son tantos como parece?. Por el modelo de ganadería de montaña susceptible de desestabilizarse por ataques de lobos, deberíamos de considerar aquellas ganaderías cuyas producciones no van orientadas a la carne si no a la fabricación de quesos, puesto que el rebaño produce un elemento (la leche) que se transforma en queso y por tanto en un valor añadido más importante que la carne. El mero pago entonces del daño del ganado muerto no cubre la pérdida real que sufre el propietario que además de ser ganadero, es fabricante de quesos.

Es en este modelo, minoritario respecto al uso general ganadero, donde las reclamaciones adquieren una verdadera naturaleza, siendo sin duda el sector que debe de ser atendido con un modelo de gestión coherente de la población lobera.

Pero para que se discuta, es necesario que existan más actores.

Los Ecologistas


 

Resulta difícil homogeneizar bajo el término ecologista a todas las personas interesadas en la conservación del lobo. Pero es claro que en el conflicto se manifiesta que existe un enfrentamientoentre ganaderos y ecologistas, estos últimos como defensores de lo lobos.

Y efectivamente, la defensa del lobo es un derecho social totalmente legítimo, tanto que lo ampara nuestra Constitución Española, el derecho y el deber de conservar la naturaleza. Y los lobos sonparte de ese patrimonio natural al que alude nuestra Constitución.

Lobo Marley, es una de las organizaciones que más ha destacado por la defensa del lobo en los últimos meses

Pero también, de igual manera que en el ámbito ganadero no existe una circunstancia homogénea para aceptar los daños de los lobos, en el ecologista tampoco para defenderlos, convirtiéndose el discurso conservacionista del lobo en un elenco de manifestaciones y criterios diversos que van desde el mas cerrado radicalismo conservacionista, hasta las posturas más moderadas que tratan de consensuar criterios que aboquen a un entendimiento.

Indica esto que existe de veras tal enfrentamiento. Es posible que muchos ciudadanos así lo aprecien, pero lo que es evidente que las posturas más antagónicas, las del ámbito ganadero radical que también existe, alimentado muchas veces por intereses partidistas, grupos políticos, sindicatos, etc. se confrontan con el radicalismo ecologista, impidiendo que afloren aquellos aspectos más sensatos que podrían llevar sino a solucionar el conflicto, sí a suavizarlo, trasladando criterios válidos de gestión a quien de verdad le pertenece conseguir la solución del conflicto que es la Administración.

 

¿Quién general en realidad el conflicto?

 

La Administración


 

No se trata de echar la culpa a nadie así por que así. Pero es la Administración quien tiene, por competencias, la obligación de solucionar el conflicto.

 

El problema del lobo, como hemos dicho, no es nuevo, es histórico y por ello sería de suponer que el mismo debería de ser objeto de especial atención por parte de la Administración. Y sin embargo, esta atención, de manera generalizada, es patente únicamente cuando a su vez surge el conflicto de manera notoria ante la sociedad.

 

Es norma generalizada considerar que las administraciones tienen capacidad de gestión y de hacerlo correctamente en función del conocimiento que tenga, en este caso del lobo, de múltiples condicionantes, biológicos, ecológicos, sociales, económicos, etc.

Pero…¿tienen esos conocimiento?. Lamentablemente, España aún siendo un país con un extraordinario patrimonio biológico, el conocimiento de múltiples aspectos de la biodiversidad no están relacionados con la Administración.

 

Con el lobo se cumple la norma a rajatabla. Un muy escaso conocimiento de la especie lleva a las administraciones a gestionar en función de la presión que exista y el alcance de conflicto creado. Así que se matarán o protegerán no en función de condicionantes ecológicos o criterios de sostenibilidad, si no para satisfacer aquellas demandas que posean mayor fuerza.

 

Ha tocado matar lobos, bajo el modelo de gestión actual, generalizado para casi todas las administraciones. Hay muchos, superpoblación, matanzas indiscriminadas amparadas bajo supuestos criterios técnicos que nadie conoce. Pero ningún modelo de gestión ajustado a otros requerimientos que además de garantizar la conservación de las poblaciones de lobos, generen una menor presión ganadera.

 

Aspectos como el control fraudulento de pago de daños, sería lógico en momentos de poca disponibilidad de recursos económicos, ahorrando dinero al no pagar fraudes para mejorar las compensaciones de quienes si se ven afectados por el lobo.

Más lógico aún, aplicar en las zonas loberas en nuevo Reglamento Comunitario que permite recuperar las carroñas en áreas habitada por esta especie.

 

¿Por qué no se aplica?. Desinterés quizás, aunque no parece lógico, valorando que también la Administración se ve inmersa en el conflicto. Más bien, lo que sale a relucir es la verdadera situación de las administraciones vinculadas con la conservación del medio ambiente: su precariedad tanto en capacidad técnica de trabajo como de conocimientos.

 

Existe una tendencia sometida al control político de demostrar ante la sociedad la capacidad que posee una administración para gestionar los recursos públicos y cuando surge un conflicto de la dimensión del surgido con el tema del lobo se evidencia la nula capacidad por resolverlo en función de la complejidad que alcaza la situación.

 

Por tanto, la Administración tiende a gestionar basándose en dos premisas fundamentales, o protegemos todo, o lo matamos todo. Es obvio que tanto una como la otra tendencia solamente sirve para avivar aún más la llama del conflicto sin solucionarlo.

 

 

LA DESCONOCIDA ECOLOGÍA DEL LOBOLa ecología del lobo es compleja y diferenciada en función de la diferencia de hábitats que ocupa.

Y decimos desconocida, porque del lobo ibérico parece ignorarse uno de sus comportamientos más interesantes para suavizar el conflicto entre intereses ganaderos y conservacionistas.

Pocos trabajos técnicos o científicos hacen mención, al valorar la dieta alimenticia de esta especie, la importancia que adquiere el consumo de carne muerta (carroñas) en su dieta alimenticia natural, proteína que aprovechan del resultante de un residuo ganadero que se pierde por diversas causas y perfectamente asumido socialmente.


Lobos consumiendo una carroña en el monte.

Sin embargo, hay una tendencia a sobrevalorar desde el punto de vista ecologista la imagen del lobo, considerándolo una especie que refleja determinados valores, en donde la fiereza, el ataque a otra fauna viva, la predacción y como mucho, el aprovechamiento de carroñas de fauna salvaje constituyen criterios que magnifican a la especie.

Recordemos aquellos lobos que se identificaban en Galicia vinculados a basureros, prácticamente alcanzaban el grado de infra lobos cuyo comportamiento estaba modificado por su vinculación con el hombre.

Salvo el FAPAS, nadie ha trabajado por conocer este aspecto básico de la ecología del lobo, y además de conocerla, reivindicar ante la Unión Europea la necesidad de que se corrija una situación de crisis alimentaria originada por el Reglamento de Encefalopatías.

El consumo de carroñas de origen ganadero por parte de los lobos es un proceso histórico en los territorios ibéricos, truncado por normas que es necesario corregir, y lo grave es que teniendo ya la de posibilidad de reestablecer la situación perdida, ni ecologistas, investigadores, ganaderos, técnicos de la Administración Pública o políticos parecen interesados en el tema.

 

EL FAPAS EN LA PROTECCIÓN DEL LOBOHace unas semanas, un diario de alcance regional en Asturias publicaba la noticia del enésimo ataque de lobos a unos corderos en la montaña asturiana cerca de un pueblo. Las fotografías de los animales destripados acompañaban el texto explicativo de la ganadera sufridora de la muerte de sus animales: Han sido lo lobos soltados por el FAPAS… 

 

Artículo publicado por el Diario La Nueva España de Asturias, donde la propietaria del ganado muerto asegura que ha sido muerto por lobos que ha soltado el FAPAS.

 

Como nos decía un periodista regional, estas noticias “venden” y efectivamente, vale que un afectado llame al medio de comunicación para que este se persone de inmediato y publique en prensa TV o radio, el reportaje pertinente en que con todo lujo de detalles triperiles sanguinolientos se refleje la maldad del lobo y las acusaciones incoherentes del afectado.

 

¿PODEMOS HACER ALGO?

 

Sí, sin duda.

Algunos ganaderos han solicitado del FAPAS ayuda para poder discernir casos de muertes de ganado doméstico, conocer quién ha matado unas ovejas o unas cabras, ¿lobos o perros?. Y esta experiencia nos lleva a que el FAPAS inicie un trabajo sobre el lobo de manera práctica, creando un medio por el cual podamos intervenir para dar solución a alguno de estos conflictos que terminan en los medios de comunicación creando una alarma social que pone al lobo en el punto de mira de una sociedad que comienza a pensar que se trata de un ser perverso, cuando la realidad es que el lobo, como cualquier otra especie salvaje, además de formar parte de nuestra biodiversidad, cumple un papel, importante en la ecología de los territorios.


Secuencia de un control fotográfico para determinar la muerte de ganado domestico.
El ganado muerto, son cabras de un ganadero que se encuentran en una finca de la zona centro de Asturias. No es una zona conflictiva de lobo, pero la posible presencia de estaespecie en el concejo donde se ubica la finca, permitiría pensar que pudiera ser causa del lobo la muerte de varias cabras.
14 de Agosto de 2013, 10,08 horas de la mañana.
Se instala una cámara de vigilancia enfocando a una de las últimas cabras que ha aparecido muerta en la finca.

14 de Agosto de 2013, 19,54 de la tarde
Un zorro ha acudido a alimentarse de la carroña

14 de Agosto de 2013, desde las 23,25 de la noche hasta las 04,45 ya del día 15.
El zorro se mantiene en la zona con la carroña.

15 de Agosto de 2013, 09,49 horas de la mañana.
Ganado vacuno pasta en la zona

15 de Agosto de 2013, 10,29 horas de la mañana.
Aparece un perro a alimentarse de la cabra muerta

Un minuto más tarde aparece un segundo perro

15 de Agosto de 2013, 11,34 horas de la mañana.
El ganadero inspecciona el estado de los restos de la cabra.

15 de Agosto de 2013, 15,39 horas de la tarde.
El rebaño de cabras pasa por delante de la cámara.

15 de Agosto de 2013, 22,03 de la noche.
Vuelve a parecer el zorro que está comiendo hasta las 01,29 horas ya del día 16

16 de Agosto de 2013, 0,919 horas de la mañana.
Aparece nuevamente uno de los perros del día anterior a alimentarse de los restos de la cabra, quedando ya prácticamente desaparecida

CONCLUSIÓN

 

  • Del seguimiento fotográfico, hemos podido constatar que no hay presencia de lobos en la zona.
  • La presencia de un ejemplar de zorro de pequeño tamaño, excluye que esta sea el causante de la muerte de las cabras.
  • Se constata la presencia de dos ejemplares de perro doméstico que acuden a alimentarse.
  • Se identifica gracias a las fotografías el origen de los perros, un caserío situado a ocho kilómetros de distancia.
  • Se constata que el propietario de los perros los tiene en estado de abandono sin alimentarlos.
SERVICIO GANADERO DE IDENTIFICACIÓN DE DAÑOS
En el FAPAS acabamos de crear un Servicio gratuito de ayuda a ganaderos que permita comprobar determinados daños conflictivos que sufra el ganado. Determinar si los daños han sido producidos por el lobo y por lo tanto ayudar al ganadero a cobrar las indemnizaciones que les correspondan justamente o discernir si los daños son de otros animales (peros) y por tanto la responsabilidad es ajena al lobo.

  • Objetivo: Identificar la especie causante de ataques a ganado doméstico en situaciones conflictivas. ¿Qué es una situación conflictiva?. Aquella que se produce en un territorio donde no está clara la autoria del ataque, bien porque sea un territorio donde no hay lobo, pero se sospecha que lo puede haber, o porque la Administración no llega a identificar la causa de las muertes del ganado.
  • Ámbito de trabajo: La Comunidad Autónoma de Asturias, sin excluir que en momentos puntuales, el equipo del FAPAS pueda intervenir en otra Comunidad Autónoma en caso de conflictos graves y que sean requeridos nuestros servicios
  • Equipo de trabajo: Personal de FAPAS, vehículos y cámaras fotográficas automáticas.

La experiencia del FAPAS adquirida durante los últimos 10 años manejando cámaras automáticas para detección de fauna salvaje, nos permite poner en marcha este programa de apoyo ganadero con total capacidad de trabajo

 

 

Cuando no existían las modernas cámaras digitales, el FAPAS ya utilizaba la tecnología de la fotografía automática para identificar fauna salvaje. Miles de horas de trabajo de campo y cientos de miles de fotografías de fauna, avalarán este nuevo proyecto.

 

FINANCIACION

 

Para mantener nuestra absoluta independencia, el FAPAS va a crear este servicio financiándolo desde la propia organización. Para ello, va a promover una campaña de apoyo entre aquellos sectores interesados en la conservación del lobo, bien a título individual (particulares) o de instituciones privadas.

 

Sabemos que este nuevo proyecto del FAPAS no es sencillo, pero estamos habituados a llevar a la práctica trabajos complejos, dando como siempre, un paso más allá que le mera reivindicación o denuncia pública. Pero sabemos que vamos a contar con el apoyo de muchas personas indignadas por la actual situación por la que atraviesa una de nuestras emblemáticas especies de la funa ibérica.

 

El lobo es una especie a la que le hemos de devolver ante la sociedad, el nombre y prestigio que se merece. Ni es tan malo, ni tan dañino como pretende hacer ver un pequeño sector social que se apoya en administraciones politizadas cuyas gestiones obedecen a criterios miserables alejados de los requerimientos ambientales que deben de garantizar la conservación de la biodiversidad ibérica.

 

 

 

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