MATAR LOBOS PARA NADA

Esta semana se ha producido una noticia pésima para la conservación de la naturaleza en nuestro país. En un nuevo ejercicio de irresponsabilidad y demagogia, la Junta de Castilla y León ha autorizado la muerte de un cuarto ejemplar de lobo ibérico en la provincia de Zamora al sur del Duero.

Las razones aducidas por la Consejería de Medio Ambiente y por la Delegación de Zamora demuestran la ignorancia o la voluntad de ignorar las razones por las cuales el lobo goza de protección estricta en esa zona. El delegado territorial de Zamora, Alberto Castro, del PP, se congratulaba este jueves de que habiendo recibido la autorización de la junta, ahora podrían “continuar con este control de la densidad de población de lobo” para minimizar los daños a las explotaciones ganaderas.

La matanza de cuatro ejemplares en Zamora sin duda implicaría un daño grave a la ya mermada variabilidad genética de la población de lobo al sur del Duero, donde de producirse esta nueva muerte se sumaría un total de ocho en lo que va de año, contando con las ocurridas en las provincias de Salamanca (dos) y Ávila (otras dos). Pero además la condición arbitraria y no selectiva de estas muertes tiene una consecuencia inmediata sobre las explotaciones ganaderas y es precisamente el aumento del riesgo de ataques, al sumir las manadas en el caos y menguar su capacidad para la caza de sus presas salvajes naturales. No olvidemos que uno de los ejemplares abatidos en Zamora este año fue precisamente la hembra reproductora de su manada, un individuo cuya desaparición tiene el efecto más desestabilizador en la manada. Éstos son hechos demostrados, pero por si hiciese falta alguna prueba adicional basta con comprobar la nula efectividad de las muertes de lobo previas, que de hecho han resultado directamente contraproducentes.

Aparte de conseguir exactamente lo contrario de lo que pretenden, estas autorizaciones van contra el espíritu y la letra de la legislación europea, pero las autoridades regionales parecen confiar en que el curso de cualquier denuncia ante Bruselas sea lo bastante lento y obstaculizado como para entre tanto cosechar los beneficios en forma de votos locales. Es un ejemplo más de la mentalidad cortoplacista de nuestras administraciones, pero en este caso destruyendo de manera ciega un elemento único de nuestro patrimonio natural.

Entre tanto, Lobo Marley ha tenido acceso a un documento revelador en relación con este tema. Una reportera ha llevado a cabo en fechas recientes un reportaje sobre la ganadería en Zamora, centrado en la explotación de ovino de San Miguel de la Ribera, que precisamente fue la causante de dos de las autorizaciones previas de muertes de lobos al sur del Duero.

Se trata de un reportaje neutral que da voz a los propietarios de la explotación para que cuenten libremente sus puntos de vista, pero después de visionarlo nos hemos quedado boquiabiertos ante el nivel de desconocimiento de los criterios básicos de convivencia con la fauna silvestre y la indolencia absoluta ante la necesidad de tomar medidas preventivas. Pero tal vez lo más estremecedor de todo sea comprobar cómo la Junta de Castilla y León se ha convertido en cómplice de esta negligencia y de hecho ha agravado sus consecuencias con sus intervenciones. Os invitamos a ver este vídeo de manera desprejuiciada y sacar vuestras propias conclusiones. Creemos que las evidencias hablan por sí mismas.

El equipo de Lobo Marley.

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