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¡Hay que dejar de cazar…!

 

No nos duelen prendas en gritarlo y en ponerlo en nuestra portada. La situación de la caza, y de los cazadores, está sobrepasando muchos límites y agotando muchas paciencias. Desde eurodiputados que se permiten pedir su prohibición, a la situación de la caza chica, que se muere de desidia… pasando por toda una gama de abandonos –eternos abandonos–, y de ataques que, en ocasiones, rozan lo delictivo. Ante el panorama que se nos viene encima –nos van a inspeccionar hasta los beneficios del arroz con liebre que nos comemos– y la desunión que presenta nuestro sector, nosotros nos atrevemos a proponerlo: hay que dejar de cazar y, por supuesto, de pagar… y, ahora, ¡que cacen ellos!

 

Puede sonar fuerte el titular elegido para un artículo en una revista de ámbito cinegético, quizás hasta sensacionalista, pero nada más lejos de la realidad; más bien es un anhelo, un deseo que va tomando más y más fuerza entre algunos de nosotros y que, ojalá, algún día se pudiese cumplir, para que una buena parte de nuestra urbanizada y confundida sociedad se pudiese dar cuenta de la importancia que tiene el sector, tanto de forma directa como indirecta en sus vidas, en los ecosistemas o en la economía.

¿Sorprendido? Esperamos que no. Simplemente, intentamos hacerte ver la situación en la que nos encontramos y, sobre todo, hacia dónde queremos que se dirija la caza en los próximos años e, incluso, meses.

 

Culpables de mil y una…

Ya desde hace tiempo, quizás lustros, parece que los cazadores y la caza somos los responsables de todos los males del planeta, de la extinción de especies, de los envenamientos, del contrabando de especies protegidas y de mil y una que casi siempre nos acaban cargando. Por desgracia, en ocasiones, pocas, aunque siempre muchas más de las que nos gustaría, algún desalmado perteneciente a nuestro colectivo se ve inmerso en acciones lamentables que enturbian la imagen de la caza y la del cazador. Tenemos que comenzar luchando contra éstos, denunciando e impidiendo que las cosas continúen así, pero no debemos olvidar que en todos los colectivos hay ovejas negras y no por ello se radicalizan las posturas y se generaliza como se llega a hacer, muchas veces de forma muy subjetiva e interesada.

¿Nadie conoce casos de futbolistas que han participado en amaños de partidos? ¿De políticos inmersos en casos de corrupción? ¿De grupos ecologistas que emplean fondos donde no deben? Desgraciadamente, sí, de ésos y de muchos más, pero no por ello tenemos que etiquetar a un colectivo por completo como habitualmente se pretende hacer con los cazadores.

 

La caza chica se muere

Las especies cinegéticas, principalmente de menor, están atravesando por un momento crítico, es verdad, como también lo es que seguramente no sea la caza, ni mucho menos, la causa de esta situación, sino más bien la destrucción imparable de sus hábitats, el empleo de herbicidas y plaguicidas con efectos devastadores en los ecosistemas, la intensificación de la agricultura o las actividades humanas en el medio rural. No olvidemos que hoy se puede llegar con un vehículo a casi cualquier sitio y que montes y campiñas están plagados de quads, motos, bicis, gente corriendo, andando… Está bien, es verdad que la caza puede contribuir a esta situación, sobre todo cuando está mal gestionada, reflexionemos y seamos responsables; pero exijamos que el resto de colectivos se sumen al esfuerzo, por el bien de las perdices, de los conejos, pero también del propio lince ibérico o el águila imperial y de otros muchos, quizá menos destacados para nuestra sociedad, pero imprescindibles en nuestros ecosistemas: gangas, ortegas, sisones, alondras, cogujadas y un sinfín de especies que están atravesando momentos críticos y no se debe a la caza, precisamente.

 

¿Qué pasaría si dejáramos de cazar tan sólo un año?

Desde un punto de vista egoísta y sólo pensando en la maltrecha economía española, esta acción será más determinante que unas cuantas huelgas generales juntas de las que tanto temen nuestros políticos. Serían huelgas silenciosas que desangrarían despacio a una presa ya herida. ¿Cuántos puestos de trabajo directos e indirectos general nuestra actividad? Ropa, armas, munición, explotaciones cinegéticas, alojamientos rurales, vehículos, guardas o gestores, por citar algunos, notarían de forma determinante esa ausencia de cazadores en los montes durante ese año.

Si vamos un poco más allá, por analizar un poco más profundamente tan sólo dos ejemplos más de repercusión directa en nuestra sociedad, podríamos citar los daños a los cultivos agrícolas o los accidentes de tráfico. Veamos algunos datos y reflexiones.

 

Daños a los cultivos agrícolas

«Imposibles de cuantificar», ésa es la respuesta que nos ha dado un equipo de tasadores de una empresa de seguros española cuando le hemos preguntado si existe alguna valoración fiable de los daños ocasionados a los cultivos por las especies cinegéticas a lo largo y ancho del territorio nacional.

Sí, como lo leen, no hay datos y basta con poner el cuarteto mágico de palabras en Google, ‘daños+cultivo+jabalí+conejo’ para darse cuenta de que el reguero de agricultores damnificados se extiende desde Galicia a Andalucía, pasando por Asturias, Navarra, Aragón, Cataluña y ambas Castillas. Se cuentan por miles los agricultores que año tras año claman por las pérdidas ocasionadas en sus cultivos y demandan la concesión de más permisos de caza para que la administración trate de aliviarlas en la medida de lo posible.

 

La proliferación del jabalí en las últimas décadas ha provocado que se le pueda observar con cierta facilidad e inusitada frecuencia en zonas donde hasta entonces era muy raro verlo. Poco a poco, el cochino ha ido abandonado las espesuras de nuestros montes para colonizar huertas y riberas agrícolas mucho más agradecidas en cuanto a disponibilidad de alimento se refiere: maíz, patatas, remolacha, cereales, viñedos, etcétera… ya forman parte habitual de su dieta junto con prados, bellotas y castañas que su poderoso olfato localiza entre la montaraz hojarasca. La mayor repercusión de esta facilidad para encontrar alimento la encontramos en la biología reproductiva de las cochinas que, con un mejor estado de carnes, aceleran su salida a celo y traen camadas más largas que contribuyen al crecimiento exponencial de la población.

 

En las áreas donde el jabalí ha estado siempre presente el perjuicio es soportado por los propietarios con cierta resignación; pero en las zonas de nueva aparición de la especie o de transformación de los usos agrícolas tradicionales, el malestar va en aumento y no tiene visos de mejorar a corto-medio plazo. En muchos casos, los jabalíes han cambiado sus costumbres alimentarias y dependen, cada vez más, de la agricultura, habiendo dejado de desplazarse para aprovechar los diferentes recursos naturales que su entorno les ofrece a lo largo de las diferentes estaciones del año.

 

Son muchos los cultivos que se ven afectados por su presencia, ya sea por su alimentación, paso o pernoctación, pero se pueden destacar especialmente los daños en fincas de maíz, aunque las de cereal tampoco están exentas. Los jabalíes comienzan en abril con la siembra del maíz buscando el grano, prosiguen en verano en busca de la leche de la mazorca y continúan en otoño e invierno cuando están a punto de cosecharse. Huellas, superficies de siembra totalmente hozadas y devastadas en la búsqueda de un alimento tan cómodo de localizar como es el maíz recién sembrado, revolcaderos, cañas rotas o mazorcas en el suelo no dejan lugar a dudas sobre la autoría del estropicio. Además, con el agravante de que en el maíz, como en otros cultivos, los jabalíes estropean mucho más que lo que comen. Sembrar maíz es caro y la maltrecha economía de los agricultores no puede asegurarlo todo. Si resiembran con los jabalíes rondando por los alrededores saben que pueden haber tirado el dinero de nuevo, pues ni el empleo de pastores eléctricos les frena.

 

En esta tesitura, el único medio de control que dispone la naturaleza para atajar esta dinámica es el lobo, único predador que puede hacerle frente, pero a todas luces se revela como insuficiente para controlar la explosión demográfica que ha experimentado el suido en estas zonas.

 

Y el conejo… a su antojo

En el caso de las especies de caza menor, el foco de los daños se centra en el conejo, fundamentalmente, en la mitad sur peninsular y sobre cultivos de cereal y viñedo. Puede resultar paradójico que después de que haya zonas en las que se ‘llora’ su ausencia, existan otras en las que los conejos causen daños importantísimos y sean considerados como una de las peores plagas para los cultivos. Pero sí, la realidad actual es que algunas poblaciones de conejo han superado las diferentes enfermedades que lo afectaban y cada vez son más frecuentes las noticias que hablan de plagas que ocasionan daños.

 

Por su comportamiento gregario y características fisiológicas, la mayor parte de los daños se produce en el momento del arranque de las siembras de cereal y siempre en los alrededores de las madrigueras.

También merecen especial atención los daños producidos en viñedos –ya que los conejos presentan especial predilección por los brotes de las cepas– y árboles frutales de pequeño porte, por lo que un número no excesivo de animales puede causar daños muy graves.

 

Sin ir más lejos, resulta esclarecedor de lo comentado anteriormente que el año pasado la Junta de Andalucía declarase la emergencia cinegética temporal en numerosos términos municipales de hasta seis provincias andaluzas, viéndose obligada a ampliar el periodo de caza hábil del conejo y con casi todos los medios posibles (armas de fuego, cetrería, capturas en vivo con hurón y redes ó mediante capturadero), dada la condición de plaga que adquirieron sus poblaciones y los daños que ocasionaron.

Algunas legislaciones europeas contemplan la posibilidad de que el agricultor no tenga derecho a percibir indemnizaciones por daños si previamente no ha adoptado una serie de medidas de protección de sus cultivos. Frente a ello, en nuestra maraña de legislaciones cinegéticas autonómicas, la responsabilidad por daños de naturaleza agraria ocasionados por estas especies recae casi siempre en los titulares de terrenos cinegéticos. Y en el caso de los ocasionados por las especies cinegéticas procedentes de los refugios de fauna silvestre, de los vedados y de las zonas no cinegéticas que no tengan la condición de voluntarias, la administración autonómica correspondiente se hará cargo de los daños producidos.

Aunque aparentemente representa un cambio radical frente a la legislación española, el modelo europeo está dotado de una aplastante lógica. El hecho de que los animales estén ahí –siguen siendo res nullius– y busquen el alimento en los cultivos, pensado fríamente, no es culpa de nadie. Aquí, frente a este tipo de situaciones está previsto que sean los cotos de caza quienes soliciten a la administración regional permisos inmediatos para reducir los daños, pero ¿y si no lo hicieran?, ¿qué ocurriría si no se realizasen esperas nocturnas, batidas o descastes?

 

No cabe duda, cuando las poblaciones de las especies cinegéticas se incrementan de forma desmesurada y se convierten en plagas, la caza se convierte en una herramienta clave para la consecución de un nivel de población razonable y acorde con las posibilidades del medio.

 

Accidentes de tráfico

Las especies cinegéticas no saben de barreras, límites administrativos, fronteras, infraestructuras viarias, etcétera… No hay duda de que el importante desarrollo de infraestructuras viarias que ha experimentado nuestro país desde la entrada en la UE ha articulado el territorio permitiéndonos estar más cerca, a costa de poner barreras intangibles a las especies silvestres del entorno, incrementándose la posibilidad de provocar un accidente por su irrupción en la calzada a nuestro paso.

 

En el caso concreto de las especies de caza mayor, su corpulencia, peso y alzada pueden ocasionar graves daños materiales o, a lo peor, desgracias personales. Aunque se han hecho varias pruebas con diversos tipos de reflectantes y dispositivos de disuasión acústica, olfativa y gustativa dispuestos en los arcenes de carreteras en las zonas de paso de animales, no se han logrado hasta el momento resultados satisfactorios; por ello, no se ha implementado y generalizado por parte de la correspondiente administración de la que dependa el vial.

 

Si bien los repelentes gustativos son eficaces, aunque durante un corto periodo de tiempo, los repelentes de olor atraen especialmente a los animales, llegando incluso a restregarse sobre el repelente con fines antiparasitarios o de camuflaje de su propio olor corporal. Algo parecido sucede con los de tipo acústico que resultan eficaces los primeros días tras su colocación, pero dejan de serlo al producirse un efecto de adaptación al ruido por parte de los animales, que llegan a ignorar el efecto sonoro provocado por los cañones o aparatos de radio alimentados por baterías.

 

El jabalí y el corzo son las especies que más frecuentemente se ven involucradas en siniestros de tráfico. Como de todos es sabido, sus poblaciones actuales siguen una tendencia al alza y las perspectivas es que continúen así a corto y medio plazo. Esta realidad, unida a la reciente modificación de la Disposición Adicional Novena de la Ley de Tráfico, que aún se encuentra en trámite parlamentario, pero que cuando se publique supondrá que los cazadores sólo serán responsables de los accidentes de tráfico con especies cinegéticas únicamente cuando el siniestro «sea consecuencia directa de una acción de caza colectiva de una especie de caza mayor», supondrá que sea más necesario que nunca la puesta en marcha de acciones encaminadas al control y seguimiento poblacional de las densidades de aquellas especies cinegéticas conflictivas a nivel de nuestra red viaria que permitan estudiar la evolución de las poblaciones y su densidad poblacional para en la medida de lo posible tratar de mitigar su impacto en la red viaria nacional. En definitiva, una vez más, la caza al rescate de la administración.

Y ahora, ¡qué cacen ellos!

 

En cualquier caso, si todavía hay muchas personas que no entienden por qué y para qué cazamos y encima parece que la tendencia crece cada día, tal vez es que nuestro mensaje no esté llegando bien a todo el mundo o el de otros está llegando mejor. Debemos tener claro nuestro objetivo y entender y defender el mensaje a transmitir, que no debe ser otro que a través de una gestión cinegética correcta podemos caminar hacia un campo vivo, rico en caza y otra fauna silvestre, aunque, como se ve, muchos no lo creen así e incluso quieren caminar en el sentido contrario.

 

Ellos tienen sus razones y, mientras no sepamos explicar y difundir las nuestras, estaremos condenados al fracaso, seguramente porque pertenecemos a un colectivo que necesita ¡unión!, y porque sin ella poco podemos hacer. CyS.

Fuente noticia: http://www.cazawonke.com

 

 

Los ataques de lobos sitúan al borde de la ruina a cabañas del sur segoviano

Los afectados lamentan la «ineficacia» de la Consejería y el «engaño» del sistema de seguros
19.02.14 – 11:53 –

CÉSAR BLANCO

Las cifras

300 ataques de lobos documentados tiene contabilizados Jaime Patiño, ganadero de El Espinar.
90% es el porcentaje de partos en torno al que se maneja una gestión normal de una cabaña de vacas reproductoras, sin el condicionante de los ataques de lobos.
Ganaderos reclaman a la Junta que garantice una indemnización del 80% de los partos

Jaime Patiño rebosa indignación e impotencia. Confiesa estar harto de los silencios administrativos y de los planes cómplices con la desdicha que vive como hombre de campo. Gestiona cuatro códigos ganaderos su la finca de Prados, en El Espinar. Su cabaña no es la única afectada de la zona. Cerca de allí –señala con el dedo el horizonte serrano donde está Campo Azálvaro– los ataques del lobo también se han convertido en algo habitual, pues se producen un día sí y otro también. Son varios los damnificados. Patiño hace un llamamiento a unirse para presionar a la Junta de Castilla y León Ya recogió en su día 300 firmas de profesionales del campo como él y de «gente indignada con la pasividad y la ineficacia» de la Administración regional. «Es insostenible», repite una y otra vez. El ganadero ya ha preparado otra tanda de alegaciones con destino a la Consejería de Medio Ambiente y Fomento, aunque teme que tampoco serán atendidas.

En ellas exige, una vez más, la adopción de medidas para acabar con los ataques de los lobos. Las manadas han diezmado las cabañas, las han estresado y han puesto en riesgo la continuidad de las explotaciones dañadas. «Lo que unos presentan como un éxito de gestión (en referencia al plan de lobo de la Junta y al director general del Medio Natural, José Ángel Arranz) para mí es la ruina», censura el ganadero.

Rendimientos

En esas alegaciones y en su argumentario viene a dejar claro el «enorme» perjuicio económico que arrastra. Patiño explica que una ganadería bien gestionada y en situaciones normales, en su caso de vacuno, logra un índice de producción que oscila entre el 90% y el 95% de partos. Si la cabaña es mediana, ese nivel desciende levemente al 80% o 90%. «En una mediocre se alcanza el 75% de partos y por debajo de ese porcentaje la explotación puede considerarse ruinosa».

Jaime Patiño hace sus cuentas y la suya está en ese supuesto más negativo. Gestiona alrededor de 250 reses reproductoras, lo que tendría que trasladarse a unos 200 nacimientos como mínimo al año. «Desgraciadamente no consigo vender más de unos ochenta», se lamenta quejoso. En los últimos meses los lobos que han bajado y se han adentrado en sus tierras le han matado directamente 65 terneros, 45 el año pasado y una veintena de reses en lo que va del curso presente, que transcurre de primavera a primavera. Pero a esas pérdidas hay que añadir otras 125 desapariciones. «El resto son vacas vacías que sufren un trauma». Ese problema se traduce en la tardanza en quedarse preñadas o en unos «partos malos». La última reclamación que ha formulado este ganadero asciende a 300.000 euros.

En este sentido, critica que «ni el juez ni el seguro quieren saber nada de estas pérdidas no demostrables». «¡Es un escándalo!», exclama. En su escrito a la Consejería de Medio Ambiente y Fomento pide un cambio en el sistema de indemnizaciones, porque el que rige ahora es «un engaño». A través de ese modelo –según sus explicaciones– «estamos obligados a contratar un seguro que mal paga los daños que podemos demostrar».

De nuevo vuelve a hacer cuentas. Un ternero en su etapa de destete puede reportarle en torno a unos 500 euros. Ya cebado, el precio puede subir por encima de los 1.200. Pues bien, para empezar, «si careces de seguro, no cobras», indica el ganadero de El Espinar. «La Junta se limita a pagar la franquicia de ese seguro», apostilla. Si se tiene contratada la póliza, la cobertura es de 385 euros. Así, cuando se acepta el pago y la diferencia con la cuantía a la que se elevan las pérdidas es inferior a ese importe (cuestión que ocurre en los terneros de seis meses al destete), no pueden recurrir a instancias superiores si pierden el primer juicio, toda vez que «la Junta no contesta a las reclamaciones y obliga a acudir a la vía judicial» por culpa de ese silencio administrativo.

El mínimo para sobrevivir

Con todo esto, Jaime Patiño asegura que los ataques de lobos acarrean unos daños reales totales que no son contemplados por la Administración. No es solo el ganado muerto, sino también la afección a las explotaciones cinegéticas e incluso a los animales domésticos. «Las indemnizaciones que se perciban como consecuencia de los ataques de lobos no se deben limitar a un mero pago del valor del animal muerto», incide. En sus alegaciones explica que cualquier cabaña, para estar bien gestionada, necesita «una buena alimentación y un número suficiente de toros por vaca, que en la ganadería extensiva es de en torno a unas cuarenta vacas por toro».

A vueltas con el sistema de indemnizaciones, el ganadero reivindica «un procedimiento de pago que garantice el 80% de los partos». En ese porcentaje es donde se sitúa «el mínimo para poder sobrevivir».

Los ataques de lobos proliferan al sur de la provincia. El ganadero sabe de otro episodio sufrido recientemente por una explotación situada en término municipal de Navas de San Antonio. Allí, en Campo Azálvaro, el lobo ha acabado con la vida de diecisiete potros desde el 21 de enero. Los propietarios están indignados porque se sienten desprotegidos. El pasado lunes presentaron en la Delegación de la Junta el último parte, el correspondiente al ataque del sábado, cuando los lobos mataron tres caballos en una sola noche. «Desde el 21 de enero ha sido una constante. Hemos perdido diecisiete animales, valorados en 12.000 euros, pero sin el seguro de lobos no tenemos derecho a la indemnización. Los lobos están protegidos, pueden entrar en nuestra casa y nosotros no podemos matarlos porque nos buscamos la ruina. Pero no les dan de comer y tienen hambre, claro», sostienen los ganaderos, que desean mantener el anonimato.

Todos los ataques se han producido por la noche. «Debe de ser una manada bastante numerosa. La madrugada del 29 de enero mataron cuatro caballos, aunque es verdad que después no se les comen enteros, pero las mordeduras que les propinan son lo suficientemente graves como para causarles la muerte». Los dueños están profundamente preocupados, porque en la granja tienen casi noventa caballos, además de vacas, chotos y ovejas, y temen que los ataques se sigan produciendo hasta que acabe el invierno.

Fuente noticia: http://www.elnortedecastilla.es

CICLO DE CONFERENCIAS EN MUSEO NACIONAL CIENCIAS NATURALES(Madrid)

Sin título

 

Ayer miércoles 19 de Febrero de 2014, la organización conservacionista Lobo Marley alcanzó un histórico acuerdo de colaboración con el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. 

museo ciencias naturales

 
Reunidos, Luis Miguel Domínguez, Presidente de Lobo Marley y algunos de los miembros de su Directiva, con el Dr. Santiago Merino, Director del Museo, trataron diferentes aspectos relacionados con la divulgación científica, la conservación de la Naturaleza y la educación medioambiental, todos ellos asuntos de interés prioritario tanto para la añeja institución científica de obligada referencia en España, como para la plataforma Lobo Marley.
 
De este modo, se iniciarán una serie de monográficos, conferencias y mesas redondas, relacionadas principalmente con la conservación de la Naturaleza, el desarrollo sostenible y la protección de las especies, especialmente de las más emblemáticas como nuestro lobo ibérico.
 
Estas actividades comenzarán el próximo Jueves día 27 de Febrero de 2014 a las 19:00 h., con la charla:»Demosle una oportunidad al lobo»por parte de Luis Miguel Domínguez… Con posterior debate y ronda de preguntas.
 
La asistencia a dichas actividades será libre para todos nuestros asociados, colaboradores, simpatizantes y cualquier otra persona interesada, hasta completar aforo.
http://www.sam.mncn.csic.es/conferencias1.php?idconferencia=206

CARTA ABIERTA AL PUEBLO SAMI

CARTA ABIERTA AL PUEBLO SAMI

EN NOMBRE DE MILLONES DE PERSONAS RUEGO AL PUEBLO SAMI Y AL GOBIERNO SUECO QUE CESE DE UNA VEZ POR TODAS LA PERSECUCIÓN DE SUSI Y SU COMPAÑERO.

HISTORIA DE UN BREVE ENCUENTRO

El Pueblo Sami quiere matar a la loba Susi y a su compañero porque los consideran una gran amenaza para sus rebaños de renos. El Pueblo Sami considera que dos lobos son una gran amenaza para sus 8.000 renos. Yo pregunto al Pueblo Sami cuántos lobos no son una gran amenaza para los 8.000 renos de los Sami. El Pueblo Sami dice: 0 lobos. Si preguntara al Pueblo Sami cuántos osos, linces, águilas, glotones no son una gran amenaza para sus renos, me temo que el Pueblo Sami me respondería: 0 osos, 0 linces, 0 águilas, 0 glotones.

Entonces yo pregunto al Pueblo Sami por qué dice que el Pueblo Sami es un pueblo que vive en armonía con la Naturaleza. El Pueblo Sami calla.

El Pueblo Sami dice que Susi y su compañero han matado a menos de una decena de renos en cuatro meses, que dispersan los rebaños y estresan a sus animales. Por esta razón el Pueblo Sami ha obtenido el permiso del Gobierno para matar a Susi y a su compañero. Yo pregunto al Pueblo Sami si reciben compensaciones del Gobierno por la gran amenaza que suponen esos dos lobos a los renos de los Sami. El Pueblo Sami asiente, pero añade que las compensaciones no son suficientes. Entonces yo pregunto al Pueblo Sami por qué, en lugar de matar a Susi y a su compañero, el Pueblo Sami no pide al Gobierno las compensaciones que considere suficientes. Se produce un gran revuelo, el Pueblo Sami alza la voz, discuten. Finalmente alguien dice: “es más fácil matar que luchar”.

Entonces yo pienso que el Pueblo Sami se ha equivocado de enemigo. Y me entristezco al entrever lo poco que tardará el aliado del Pueblo Sami en traicionar al Pueblo Sami. Imagino que tal vez un día, esa mano dispuesta a apretar el gatillo contra esos dos lobos para proteger a los renos de los Sami, sea la misma mano que empuñe una pluma para firmar contratos con empresas mineras que destruirían la tierra del Pueblo Sami y de sus renos.

Llegué al país de los Sami hace algún tiempo, buscando el frío aliento del norte y el latido profundo de La Tierra. Mi viaje comenzó muy lejos de aquí, allá donde el sol es el rey y los hombres ya no lloran a sus muertos. En el Norte, me dijeron, hay hombres que son lobos y hablan la lengua de La Tierra.

La luz del día va desapareciendo del horizonte nevado e ilumina fugazmente el rostro de los Sami. La noche comienza a cubrir con su sombra la inmensidad de la tierra del Pueblo Sami. No se escucha el viento, no hay sonidos en el aire ni pasos en la nieve. Sólo un silencio mortal que hiela la sangre. El mundo alrededor ha dejado de respirar y puedo oler el vacío.

Entonces yo pregunto al Pueblo Sami qué se esconde en el corazón del lobo. El Pueblo Sami calla y su silencio se suma al silencio de la noche. De repente, un canto monótono y tenue, casi imperceptible, hace caer los cuchillos de hielo. El canto crece, se define, aumenta de volumen y veo un nuevo brillo en los ojos de los Sami. Cuando el joiks se detiene bruscamente, nos envuelve de nuevo el mortal silencio. Entonces el Pueblo Sami, uno a uno, abandona el lugar fundiéndose en la noche. Sus cabezas miran al suelo y veo caer lágrimas sobre la nieve.

Yo también me marcho, y mientras camino, hundiendo mis pies en la blanda nieve, me duele ver cuánto se parece el Pueblo Sami a mi Pueblo. Ambos hemos sucumbido al olvido. Ambos hemos matado el espíritu de La Tierra que nos dio la vida. Ambos hemos vendido nuestras almas. Prosigo mi viaje aún más al Norte. Me guía El Pilar Del Mundo. Voy en busca de aquellos hombres que son lobos y del frío aliento y el profundo latido de La Tierra.

Dedicado a Susi.

17/02/2014

Olga Balado.

Unos 40 ganaderos de zonas de osos emprenden acciones judiciales por impagos contra la DGA

 

En torno a 40 ganaderos altoaragoneses acordaban este martes en Barbastro optar por la vía judicial para reclamar las ayudas a las explotaciones en zonas de osos que se convocaron en 2010 y que a día de hoy, todos ellos no han recibido. Según lo acordado con el asesoramiento jurídico de ASAJA Huesca, a principios del mes de marzo se personarán en el Juzgado de 1ª Instancia de Barbastro para extender los poderes e iniciar el procedimiento legal.

Desde ASAJA Huesca calculan que hay 188 damnificados y la afección económica asciende a los 190.000 euros. Explican que en 2010, cuando se habilitó la ayuda, el Gobierno autonómico comenzó a pagar a algunos ganaderos y los pagos continuaron en 2012 por “compromiso con las organizaciones agrarias” pero, sin embargo, no finalizaron en 2013 como estaba previsto.

comena y oso

Los ganaderos se quejan porque “cumpliendo las mismas condiciones, algunas explotaciones han cobrado y otras no” y explican que recientemente recibieron una carta firmada por el Consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, Modesto Lobón, en la que se les denegaba el pago pendiente. Sin embargo, confían en que “el Gobierno de Aragón termine pagando” aunque para ello tengan que recurrir a la vía judicial.

Fuente noticia: http://www.radiohuesca.com

Una jueza investiga cuánta leche dieron cientos de vacas que fueron dopadas

La medida tiene por objeto constatar si han existido variaciones en la entrega respecto a campañas anteriores

X. C.
Lugo / La Voz  19 de febrero de 2014  05:00
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La jueza lucense que investiga un caso de presunto dopaje masivo de vacas para que produjesen más leche encargó un informe al Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) para que presente los datos de entregas de leche efectuadas en los últimos años por parte de las numerosas explotaciones investigadas. La medida tiene por objeto constatar si han existido variaciones en la entrega respecto a campañas anteriores como consecuencia del descubrimiento de la presunta utilización de la hormona somatotropina bovina, sustancia prohibida en el ámbito de la Unión Europea.

vaca lechera 2

La magistrada Sandra Piñeiro Vilas plantea esta petición en un auto en el que hace un resumen de los hechos y que dio a conocer a las partes coincidiendo con el levantamiento del secreto de sumario. En su momento, el Seprona tomó declaración como imputadas a unas noventa personas, sin embargo en el auto judicial no figura cuántos son los imputados. En una providencia posterior aparecen citadas 28 personas. Destaca la instructora que el objeto inicial de la investigación se refería al esclarecimiento del empleo de la vacuna de la brucella en una explotación ganadera de A Terra Chá. Su utilización podría relacionarse con un intento de fraude de subvenciones. Las vacas resultaban contagiadas, había que sacrificarlas y después el propietario supuestamente se beneficiaría de una subvención.

Pero la investigación inicial acabó poniendo de relieve que en diversas explotaciones estaría siendo usada la hormona somatotropina bovina con la finalidad de forzar a las vacas a producir más leche en unos momentos en los que el sector no atravesaba por buenos momentos, como así recordaron en su día representantes de organizaciones agrarias. La citada sustancia está prohibida en la Unión Europea, no así en otros países del mundo.

En principio, el uso se circunscribía a explotaciones lucenses, sin embargo se descubrió que el dueño de una comercial de Cataluña distribuía las hormonas y que el empleo no se limitaba únicamente a Lugo sino que afectaba a prácticamente todo el territorio nacional. Dice la jueza que la administración de dichas sustancias ocasionaba sufrimiento a los animales. Quien suministraba al catalán las hormonas era un hombre que las traía de México. Las camuflaba para entrar a través del aeropuerto del El Prat, donde contaba con la colaboración de un funcionario de aduanas. Expresa la jueza que no solo distribuirían la sustancia el dueño de la comercial catalana y su hijo, sino que también realizó esa tarea el hombre que las traía de territorio mexicano.

El Servicio de Protección dela Naturaleza de Lugo (Seprona), que llevó a cabo la investigación, descubrió el uso de esta hormona en explotaciones de numerosos municipios de Lugo y también de A Coruña, así como en las provincias de Ávila, Córdoba, Huesca, Navarra y Santander. Algunas explotaciones suministraban leche a empresas que la vendían como de alta calidad.

Fuente :http://www.lavozdegalicia.es

Los últimos balidos de Teverga

Lisardo García está al frente de una de las pocas ganaderías de cabras que perviven en la zona central y occidental

19.02.2014 | 01:41

Lisardo García, en los montes de Vigidel, que lindan con el puerto de San Lorenzo (Somiedo).

Lisardo García, en los montes de Vigidel, que lindan con el puerto de San Lorenzo (Somiedo). S. Arias

Vigidel (Teverga), Sara ARIAS Los rebaños de cabras están casi desaparecidos en la zona central y occidental de la región. Pero en Vigidel (Teverga), Lisardo García continúa con esta labor ancestral con su rebaño de 300 cabras y 200 cabritos que acaban de nacer. Es una época de mucho trabajo para el ganadero, que la enfrenta con dosis de pasión por lo que hace, pero también con la incertidumbre del futuro sobre su cabeza. Según García, las pérdidas por daños de animales salvajes se multiplican: «El año pasado, de 200 cabritos sólo pude vender 50», afirma.

Comienza la jornada a las ocho de la mañana. Con su quad sube hasta la cabaña y la finca donde se guardan los cabritos durante los primeros meses. Allí separa a las cabras de las crías, aunque a algunas las tiene que poner a mamar porque «las cabras no quieren mucho a las crías». Después, separa a las adultas según su estado de gestación. Las que están a punto de parir se quedan y el resto sube al monte con los mastines. Todo en medio de un inmenso silencio, sólo roto por los balidos de los animales y el repicar de los cencerros.

Con ellas sube hasta las cumbres que lindan con Somiedo. «Se quedan todo el día, si hace malo por la tarde ya bajan, pero si hace buen tiempo tengo que subir a por ellas, más que trabajo físico es que te vuelven loco», comenta. De nuevo en la cabaña, García hace todo tipo de trabajos. Ahora está empleándose a fondo con el tejado de la cuadra, levantado por el viento en diciembre. «Siempre hay cosas que hacer; a veces, cuando me doy cuenta, son las diez de la noche».

García asegura que siempre fue «muy ecológico» en el manejo, pero desde hace diez años su ganadería lo es oficialmente. Esto le conlleva elevar el coste de producción porque los piensos y los forrajes son muy caros, dice. Pero la preocupación del ganadero es sobrevivir a los lobos y los osos. «Debe de haber un equilibrio porque ahora esta zona está plagada y me desespera porque no tengo forma de proteger a las cabras», señala.

El ganadero sostiene que se encuentra en tierra de nadie porque, por un lado, la producción se merma con las pérdidas y, por otro, no tiene forma de justificarlas porque «se los comen como a un conejo, no dejan nada». Por ello, considera que los ganaderos de ganado menor necesitan el apoyo de la administración para continuar en una profesión en vías de desaparición.

Fuente noticia: http://www.lne.es

Condenan a la asociación de caza El Portal a pagar 10.137 euros a una vecina de Villaviciosa

agricultura

La asociación piloñesa de ganaderos y agricultores critica la demora de los cazadores en el pago de indemnizaciones por daños a los afectados

La sección séptima de la Audiencia Provincial ha condenado a la Asociación de Cazadores El Portal a abonar 10.137,82 euros a la propietaria de una finca ubicada en la parroquia maliaya de Coro por los daños provocados por especies cinegéticas en su cultivo. La sentencia, fechada el pasado día 12, estima la demanda presentada por María Dolores Huerta y revoca un auto anterior dictado el pasado mes de julio por la jueza de Primera Instancia de Villaviciosa.

Los hechos se remontan a la primavera de 2011, cuando la afectada descubrió que el corzo había provocado numerosos daños en su pomarada. Tras comprobar los destrozos y ver que el estado de varios árboles era irreversible, alertó de lo sucedido al presidente de El Portal, en aquel momento el colectivo responsable de gestionar el coto de Villaviciosa. Sin embargo, ante el paso de varios meses y la falta de soluciones, decidió comunicar lo sucedido a la asociación de ganaderos y agricultores de Piloña, que en el mes de septiembre acudió a la finca con un perito, que valoró los daños en 10.137,82 euros. «Vimos que eran unos destrozos importantes y que la afectada debía ser indemnizada, así que lo pusimos en manos de nuestros abogados para que El Portal no siguiera dándole largas», explicó Luis Cueto, presidente del colectivo.

Tras un acto de conciliación en el que la asociación cinegética no ofreció ninguna compensación monetaria a Huerta, en febrero de 2012 se celebró un juicio en el Juzgado de Primera Instancia de Villaviciosa. Pero el resultado no fue el esperado por la afectada. «La sentencia salió a finales de julio y era un despropósito, condenaba a El Portal a pagar 191 euros y a María Dolores a asumir las costas procesales», apuntó Cueto. «Nos pareció tan desproporcionado y tan sin sentido, que decidimos recurrir», añadió.

Tres años

Así las cosas, Huerta presentó un recurso de apelación en la Audiencia Provincial que ahora le ha dado la razón y ha condenado a los cazadores a abonar los 10.137,82 euros peritados, a los que habrá que sumar los intereses correspondientes que se han ido generando. «Lamentamos la situación que se produce en Villaviciosa con la gestión de los cotos y el proceder del presidente de El Portal», señaló Cueto, quien animó a los propietarios de terrenos a ponerse en contacto con el colectivo de ganaderos y agricultores en caso de pasar una situación similar. «Hubo que esperar tres años, pero al final nos dieron la razón», apuntó.

Asimismo, Cueto teme que los retrasos se debieran al proceso abierto por el Principado para adjudicar los cotos y criticó que los cazadores no propusieran una solución a la afectada. «Cuanto más se dilatase el proceso de pagar los daños, menos les afectaría a la hora de concurrir a la licitación», comentó. El de María Dolores Huerta no es el primer juicio ganado por el colectivo contra El Portal, ya que en febrero de 2012, el Juzgado de Primera Instancia de Villaviciosa condenó a los cazadores a pagar 1.019,85 euros, más intereses, por los daños provocados en una finca particular de Breceña.

Fuente noticia: http://m.elcomercio.es

El Principado rechaza la nueva ley de parques nacionales porque rebaja el nivel de protección

T. B. / AGENCIAS

La consejera de Agroganadería piensa que el proyecto del Ministerio tampoco garantiza un mayor desarrollo económico de los espacios

El Principado de Asturias, a través de su consejera de Agroganadería y Recursos Autóctonos, María Jesús Álvarez, dejó patente ayer su oposición al proyecto de ley de parques nacionales presentado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Los motivos en los que sustenta este rechazo el Gobierno asturiano son dos: que considera que la futura norma rebaja el nivel de protección ambiental y que además este proyecto de ley no garantiza un mayor desarrollo económico de aquellos lugares donde se encuentran asentados estos espacios protegidos.

Álvarez realizó ayer estas manifestaciones en la localidad leonesa de Oseja de Sajambre, a donde había acudido para participar en la Comisión de Gestión del Parque Nacional de los Picos de Europa. Allí también indicó que, a su parecer, el Ministerio ha abierto «un debate amplio y complejo» sin necesidad. Y es que en opinión de la consejera de Agroganadería, si el Estado pretendía dar respuesta a las dificultades de gestión que afrontan determinados espacios protegidos, debería haber modificado la ley «en esos espacios concretos y atender a esas necesidades puntuales».

Pese a las bases marcadas en la futura normativa que regirá los principales espacios protegidos del país, en el seno del Gobierno asturiano hay confianza en que el proyecto de ley se reconduzca durante el trámite parlamentario para que alcance el mayor equilibrio «entre la conservación y el desarrollo económico». «Hemos dado nuestra opinión al Ministerio en tiempo y forma y ahora se abrirá el trámite parlamentario donde esperamos que pueda ser reconducido (el proyecto de ley)», valoró la consejera asturiana. De hecho Álvarez recalcó que el Consejo de Estado se pronunció en términos bastante críticos con el texto y exigió que se tuviese en cuenta la sentencia del Tribunal Constitucional que reconoce la competencia de las comunidades autónomas sobre estos territorios.

La visión de María Jesús Álvarez sobre el proyecto de ley de parques nacionales es diametralmente opuesta a la que existe en Castilla y León. El consejero de Fomento y Medio Ambiente de la comunidad vecina, Antonio Silván, valoró de forma muy positiva la futura norma, la cual entiende que contribuirá a «mantener el patrimonio natural y a garantizar la actividad económica».

Por su parte Basilio Rada, director del organismo autónomo de Parques Nacionales del Ministerio de Medio Ambiente, explicó que con la nueva ley lo que se busca es «reconducir un poco la legislación básica de los parques nacionales, que era algo necesario». Según indicó, «nos encontrábamos con dos escenarios, unos parques nacionales gestionados por las autonomías y una red de parques del Estado, y pensamos que esta situación sin conexión entre ambas no podía continuar». «La ley aporta la coordinación estatal que hacía falta, de manera que las comunidades autónomas desempeñan su papel y el Estado también. Con esta ley se va a conseguir una mejor conservación de los parques nacionales», garantizó Basilio Rada, quien aseguró que «no hay ninguna actividad nueva que permita la ley que no se esté practicando ya en los parques nacionales». Por último afirmó que la norma elaborada por el Ministerio «acerca el Estado a los parques nacionales para prestar ayuda económica y de coordinación».

Traspaso de poderes

Silván asumió ayer la presidencia de la Comisión de Gestión del Parque Nacional que Castilla y León ocupará durante este año. El consejero aseguró que las tres comunidades autónomas que comparten los Picos de Europa afrontan este 2014 «con más fuerza, ganas e ilusión y con el brío» que requiere la gestión de un paraje natural como es el de los Picos. «El objetivo es continuar con la conservación del patrimonio natural y contribuir al desarrollo del parque, porque hoy en día no se entiende un parque nacional sin personas y sin actividad económica, eso sí, respetuosa con el medio ambiente», manifestó Silván.

En este sentido la consejera de Agroganadería y Recursos Autóctonos del Principado de Asturias indicó que «más haya de las diferencias que pudiera haber (entre comunidades autónomas) estamos obligados a gestionar los Picos de Europa de una forma conjunta porque no puede hacerse como si fueran tres trocitos de territorio porque el parque es un todo». Para María Jesús Álvarez es obligado tener una visión de conjunto en lo que afecta a este espacio protegido ya que, aunque las competencias estén repartidas entre las tres comunidades autónomas que comparten los Picos, «el reto es elevar la vista y superar visiones localistas que no nos ayudan a avanzar». «Al final el objetivo es el mismo: preservar un espacio de gran valor y posibilitar que los hombres y las mujeres que viven dentro de él no encuentren obstáculos a su desarrollo social y económico», señaló la consejera.

Recuperación del río Duje

Ayer también se conocieron algunas de las obras previstas dentro del espacio protegido durante este 2014. En territorio Asturiano se confirmó que se va a recuperar medioambientalmente el río Duje, en la localidad cabraliega de Tielve, y en el que existe un problema de vertidos. La inversión prevista, que correrá a cargo del Consorcio del Parque Nacional de los Picos de Europa, asciende a 180.000 euros, de los que el Principado aportará 100.000. El proyecto contempla recuperar este río, afluente del Cares, uno de los cauces salmoneros más importantes de España. Además también están previstas distintas obras de desbroces y mantenimiento de pistas en la vertiente asturiana de los Picos de Europa.

Por su parte en Castilla y León también comenzarán este año las obras de construcción de los centros de visitantes de Oseja de Sajambre y de Posada de Valdeón. En el primero de los casos el presupuesto asciende a 2,5 millones de euros y los trabajos se licitarán, salvo sorpresa, el próximo mes de marzo. Por su parte el centro de Posada de Valdeón será ejecutado por la empresa pública Tragsa. Los trabajos comenzarán «próximamente», según aseguró Antonio Silván, y la inversión prevista para este equipamiento ronda los siete millones de euros. Para Silván estos dos centros supondrán «una nueva puerta de entrada» al Parque Nacional de los Picos de Europa.

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