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UCA, Aasaja y COAG estarán en la concentración ganadera pero creen que el sector «necesita comprensión y no verbenas»

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Los tres sindicatos sindicatos mayoritarios agrarios y ganaderos de Asturias (UCA, Asaja y COAG) han confirmado este martes que estarán en la concentración convocada por la Asturias Ganadera para este jueves, ante la Junta General del Principado, y con presencia de reses de ganado. Eso sí, han matizado que estarán «como invitados» y que el sector necesita «comprensión y no verbenas».

OVIEDO, 26 (EUROPA PRESS)

Así lo ha manifestado el secretario general de UCA, Joaquín López, durante una rueda de prensa en Oviedo, acompañado por las secretarias generales de COAG (Mercedes Cruzado) y Asaja (Geli González). El motivo de la convocatoria era presentar la batería de propuestas que las tres organizaciones, de forma conjunta, han registrado en la Junta General, para acabar con los ataques del lobo y la proliferación de matorral sobre las zonas de pastos.

Preguntados por la convocatoria de este jueves, López se ha referido a la cita como una «situación curiosa» porque «vamos de invitados». De hecho, ni UCA, ni COAG, ni Asaja son los convocantes, si no una serie de asociaciones de ganaderos en extensivo y personas a título particular que se han denominado la Asturias Ganadera, y que han llamado a la movilización a todo el sector. Los motivos son precisamente, entre otras problemáticas, la demanda de soluciones para el lobo y el matorral.

«Esto es lo mismo que si a las movilizaciones del carbón el SOMA va de invitado», ha señalado López, para quien «se va a perder una gran oportunidad de demostrar a la sociedad que los ganaderos son respetuosos y se saben hacer las cosas». Así, ha querido hacer un llamamiento «a los ganaderos que participen el jueves para que hagan un esfuerzo por mantener las formas, y el buen nombre del sector, porque el sector necesita comprensión y no verbenas».

No obstante, Cruzado ha dejado bien claro que los representantes de los tres sindicatos mayoritarios estarán apoyando la movilización. «Nunca nos apartamos de eso. Hace un año también hicimos manifestaciones por el problema del lobo y ahora da la impresión de que nadie hizo nada nunca, y eso es mentira», se ha quejado. «En muchas ocasiones salimos en los medios de comunicación y en movilizaciones y declaraciones, oponiéndonos a esta situación que estamos soportando desde hace demasiado tiempo», ha añadido.

Los tres sindicatos han presentado una batería de propuestas en la Junta que incluirían dos actuaciones fundamentales. En primer lugar, un nuevo Plan del Lobo (en estos momentos en desarrollo) que permita el control de la población de estos depredadores, la actuación rápida en zonas donde se presente problemas, además de su erradicación de zonas ganaderas. «Ni vacas en Muniel.los ni lobos en la majada de Cangas de Onís», ha exigido López.

Por otro lado, la adecuación de la normativa de las quemas controladas para eliminar el matorral, en aquellas zonas en las que no se puede acceder con maquinaria.

López ha llamado la atención sobre este último asunto. Ha estimado que en los últimos 20 años se ha perdido más de la mitad de la superficie de pastos (que en estos momentos calcula en 300.000 hectáreas) por el avanza del matorral). Además, ha recordado la problemática que esto conlleva, no solo para la práctica de la ganadería tradicional, sino también para el riesgo de incendios y la conservación de determinadas especies silvestres, como el urogallo, al que el matorral le resta parte de su hábitat.

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La UNESCO otorga el Premio Sultán Qabus para la conservación del medio ambiente a dos proyectos de Polonia y Sudáfrica.

La Sociedad nacional de propiedades forestales del Estado (Polonia) y el Fondo para la fauna en peligro (Sudáfrica) son los dos ganadores del premio UNESCO Sultán Qabus para la preservación del medio ambiente. La entrega del premio tuvo lugar el 24 de noviembre durante la apertura del Foro mundial de la ciencia que se lleva a cabo en Río de Janeiro (Brasil) hasta el 27 de noviembre.

La Sociedad nacional de propiedades forestales del Estado [The State Forests National Forest Holding, SFNFH] (Polonia), fundada en 1924, administra más de tres cuartos de los bosques de Polonia, es decir, 7,6 millones de hectáreas de las 9,3 millones que posee el país. Esta organización, que cuenta con aproximadamente 25.000 empleados, cumple una función vital en la gestión sostenible de los recursos forestales. Además, busca concientizar a las personas acerca de la importancia de la ecología y de la conservación de la naturaleza y los bosques. Las visitas escolares y los programas voluntarios atraen miles de visitas cada año. Este organismo administra la mayoría de los bosques presentes en las diez reservas polacas de biosfera.

Unesco The State Forests National Forest Holding sultán Qabus Sudáfrica SFNFH premio Polonia medio ambiente Endangered Wildlife Trust 2013  medio ambiente escenarios

El Fondo para la fauna en peligro [Endangered Wildlife Trust] (Sudáfrica) fue fundado en 1973 y elabora y administra programas innovadores de protección ambiental en Sudáfrica. Mediante múltiples redes y asociaciones, promueve la coexistencia armoniosa entre el hombre y los animales. Trabaja para la conservación y la utilización sostenible de los ecosistemas y de las especies amenazadas a través de la investigación, la educación y  la divulgación, sobre todo en los sitios sudafricanos del patrimonio mundial, como el de Mapungubwe o de reservas de biosfera  como las de Waterberg o de los Cañones de Kruger.

La Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, seleccionó los ganadores a partir de las recomendaciones de un jurado independiente. El  premio, que se entrega cada dos años,  está dotado con 70.000 dólares, donación del Sultán Qabus Bin Said Al Said de Omán.

El premio UNESCO Sultán Qabus para la conservación del medio ambiente está destinado a individuos, grupos de individuos, institutos u organismos que contribuyan de un modo excepcional a la conservación del medio ambiente, respetando las políticas y los objetivos de la UNESCO y los programas de la Organización en áreas tales como las reservas de biosfera y los sitios del patrimonio mundial.

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Medio Ambiente cede a Bulgaria una docena de buitres leonados

zoom

Algunos de los ejemplares de buitre leonado que han sido cedidos por la Junta al Gobierno búlgaro.

La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía entregó el pasado lunes en El Puerto al Gobierno de Bulgaria un total de 12 ejemplares juveniles de buitre leonado para contribuir así a la recuperación y reforzamiento de la población de esta especie en el referido país europeo.

Los ejemplares han sido cedidos a Bulgaria de acuerdo con el Proyecto de Reintroducción de Buitres en la península Balcánica llevado a cabo por la ONG Green Balkans, que fue la encargada el lunes de recoger a los animales en el Centro de Recuperación de Especies Amenazadas (CREA) de la Junta, ubicado en El Puerto.

Estos animales llevaban una media de un mes en el CREA, donde han sido atendidos de problemas de desnutrición surgidos presumiblemente por la juventud e inexperiencia de estos ejemplares a la hora de buscar y encontrar su sustento. Ahora viajan a Bulgaria en cajones especialmente diseñados para que no sufran durante el transporte. Asimismo han sido marcados con microchips y han sido desparasitados, al tiempo que han sido sometidos a un chequeo sanitario . La mitad de estos buitres leonados son machos y la otra mitad son hembras.

Ganaderos vascos, navarros y catalanes se llevan los mayores lotes del «Mercaón»

Miles de personas asistieron a la tradicional feria de Cabañaquinta al ser declarada fiesta local en Aller

27.11.2013 | 06:35

Visitantes y tratantes, entre los caballos expuestos en el "Mercaón" de Cabañaquinta.

Visitantes y tratantes, entre los caballos expuestos en el «Mercaón» de Cabañaquinta. Leoncio Camporro

Cabañaquinta, Leoncio CAMPORRO Miles de personas se dieron cita ayer en Cabañaquinta en el «Mercaón», la mayor feria ganadera de Aller. El hecho de que la jornada fuera fiesta en el concejo animó aún más este tradicional encuentro.

Desde la tarde de la víspera, efectivos de la policía local organizaban la entrada del ganado al recinto ferial, asignado espacios tanto en la nave cubierta como en la zona de aire libre. Las instalaciones ya se llenaron al filo de la media noche con mas de 700 cabezas de vacuno, 500 de caballar, unas cien de cabrio y 25 burros. Estos lotes atrajeron la presencia de tratantes venidos desde distintas comunidades autónomas españolas. Vascos, navarros y catalanes se llevaron importantes lotes tanto de caballar para carne como de los preciados xatos nacidos la pasada primavera y que irán para sus naves de engorde antes del sacrificio.

Ganaderos locales como Jesús Ordóñez, de Casomera, concurrieron con más de un centenar de cabezas de vacuno y Carlos Alvarez, de Bello, presentó una selección de caballos y yeguas de alta calidad, muchos de los cuales fueron adquiridos por tratantes del País Vasco y Navarra. Los tratos se hicieron esperar hasta el mediodía. Con respecto a los precios, en vacuno algunos ejemplares se movieron entre los 1.900 y 2.200 euros. En cabrío se vendieron varias ejemplares entre los 120 y 150 euros y las transacciones en asnal se movieron entre los 600 y 800 euros.

En las calles que rodean al recinto ferial funcionó un concurrido mercadillo, donde se ofertaban alimentos, ropas de trabajo y herramientas y en cuyos puestos los ganaderos se dejaron parte del dinero obtenido en las ventas del ganado para hacer frente a las necesidades de un invierno que ya se avecina. Tampoco faltaron en las entradas al recinto ferial pancartas reivindicativas destinadas a las autoridades regionales para que se tomen medidas encaminadas a la reducción del número de lobos en puertos y majadas.

Pasadas las tres de la tarde, los bares y restaurantes de Cabañaquinta llenaron sus comedores. En los menús de temporada no faltaron el picadillo, el pote o los callos, junto a los buenos pescados. En cuanto a los aparcamientos se echaron en falta algunos espacios como alternativa a la zona de Rozada, afectada por las obras del Corredor del Aller.

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El hombre que vivió 12 años entre lobos

 

 

Marcos Rodríguez Pantoja

Marcos no tiene animales en su casa porque es muy pequeña pero tiene

un patio lleno de flores y plantas.

La primera vez que Marcos Rodríguez Pantoja se sentó frente a un plato de sopa no supo qué hacer. Lo miró detenidamente, ahuecó la palma de su mano y la introdujo en él. El contacto con el líquido hirviendo le hizo pegar un salto y el plato acabó hecho trizas en el suelo.

Corría el año 1965 y él tenía 19 años, pero hacía más de una década que no se sentaba frente a un ser humano que le ofrecía algo para comer.

Venía de pasar 12 años solo en medio de la sierra, con lobos, cabras, serpientes y otros animales como única compañía.

«Los animales eran mi familia, mis amigos, todo»

Cuando era pequeño –»yo tendría unos 6 o 7 años», recuerda- su padre, que se había vuelto a casar, lo vendió a un cabrero que se lo llevó a Sierra Morena, un lugar agreste y de difícil acceso en el sur de España, para ayudar a un viejo pastor a cuidar su rebaño.

Al poco tiempo el pastor murió y Marcos se quedó solo. Más asustado de la gente -después de años de maltratos y golpizas que le propinaba su madrastra- que de la soledad del monte, Marcos nunca intentó regresar, hasta que lo encontró la Guardia Civil en el 65 y se lo llevó por la fuerza a Fuencaliente, un pequeño pueblo a los pies de Sierra Morena.

Aunque ya han pasado casi 50 años, Marcos todavía recuerda vívidamente su paso por la sierra y el impacto que le produjo el regreso.

En el monte

«Para mí aquello era la gloria porque ya no me pegaban palizas»

Marcos

«Al principio yo lo pasé muy mal. No sabía qué comer, le tenía miedo a los animales y al viejo. Pero después nos hicimos amigos y con los bichos también. Y así fue como empecé a sentirme muy bien. ¡Me sentía estupendamente!, le dice Marcos a BBC Mundo.

«Para mí aquello era la gloria porque ya no me pegaban palizas», añade.

Lo poco que le enseñó el pastor antes de morir fue suficiente para que no pasase hambre. Aprendió a cazar conejos y perdices con trampas hechas de palillos y hojas, y a despellejar a los animales para aprovechar su carne y su piel.

Casa de MarcosMarcos hizo pintar esta leyenda en la entrada de su casa.

«Para comer me guiaba por los bichos. Lo que comían ellos lo comía yo», cuenta. «Los jabalíes comían unas patatas que estaban enterradas. Las encuentran porque las huelen. Cuando iban a desenterrarlas yo les tiraba una piedra, ellos se escapaban y entonces yo me robaba las patatas».

Librado a su suerte, Marcos estableció un vínculo especial con los animales.

«Un día me metí en una lobera a jugar con unos cachorritos que vivían allí y me quedé dormido. Cuando desperté, la loba estaba cortando carne de ciervo para los cachorros. Yo traté de quitarle un pedazo, porque también tenía hambre y me pegó un zarpazo», dice imitando el gesto de la loba.

«Cuando terminó de alimentar a sus cachorros, me miró y me tiró un trozo de carne. No quería tocarlo porque pensé que me iría a atacar, pero me lo fue acercando con el hocico. Lo cogí, lo comí y ella se me acercó. Pensé que me iba a morder, pero sacó la lengua y me empezó a lamer. Después de eso, ya era uno más de la familia. Íbamos a todos lados juntos», recuerda.

Marcos cuenta además que tenía una serpiente como compañera. «Vivía conmigo en la cueva de una mina abandonada. La crié de pequeñita. Le había puesto unas ramitas para hacerle un nido y le daba leche de las cabras. Me seguía a todos lados y me protegía», asegura Marcos.

«Los jabalíes comían unas patatas que estaban enterradas. Las encuentran porque las huelen. Cuando iban a desenterrarlas yo les tiraba una piedra, ellos se escapaban y entonces yo me robaba las patatas.»

Marcos

¿Pero nunca te sentías solo?, le pregunto.

«Nooooo», dice enfático. «Me sentía un hombre feliz porque tenía todo lo que quería, yo no conocía otra cosa. Yo me sentía solo cuando no sentía a los bichos, porque por la noche siempre hay un bicho que canta”, me cuenta y, acto seguido, se pone a imitar el sonido del ciervo, el zorro, el búho y otros animales que le hacían compañía.

Cuando contestaban, «yo me iba a dormir tranquilo porque sabía que no me habían dejado solo».

Así, los sonidos y los gruñidos fueron ganándole espacio a las palabras hasta que dejó de hablar.

La visión de Marcos

OTROS CASOS CONOCIDOS

John Ssabunnya

  • Rochom Pngieng: hallada en 2007 en una localidad remota del noroeste de Camboya. Cuando la encontraron andaba desnuda, con el pelo largo y en cuatro patas. Se cree que pudo haber pasado 18 años en la selva.
  • John Ssabunnya (en la foto): vivió desde los dos años en la selva de Uganda, criado por monos. Fue encontrado en 1991 cuando tenía 14 años. A John le gusta cantar y practicar deportes.
  • Vicente Caucau: hallado en el sur de Chile en 1984, cuando tenía unos 10 años. Se cree que vivía entre pumas.
  • Víctor de Averyron: encontrado en Francia en 1799. El médico Jean Marc Gaspard Itard intentó enseñarle a hablar y a desarrollar una conducta social sin éxito. Su historia fue llevada al cine por Francois Truffaut.
  • Pedro de Hamelín: hallado solo y desnudo en un bosque de Alemania en 1725 cuando tenía unos 11 años. No hablaba y se movía en cuatro patas. Los análisis de su retrato indican que posiblemente Peter padecía el síndrome de Pitt-Hopkins. Todos los intentos por civilizarlo concluyeron sin éxito.

Hoy, Marcos habla hasta por los codos. Y quizá sea por su manera de expresarse y porque Marcos es a todas luces un gran contador de cuentos –sabe exactamente cuándo hacer una pausa, cuando un ruido o un golpe seco para aumentar la tensión dramática que de por sí la historia ya tiene- que me pregunto cuán cierta es su historia.

¿Pueden acaso los lobos y los hombres ser «amigos» o las serpientes «fieles protectoras»?

«Lo que ocurre es que Marcos no cuenta lo que sucedió, sino lo que él cree que sucedió”, señala Gabriel Janer Manila, escritor y antropólogo de la Universidad de las Islas Baleares, en España, que hizo su tesis sobre el caso de Marcos y 30 años más tarde publicó una novela juvenil sobre su vida.

«Pero eso es lo que hacemos todos: presentamos nuestra visión de los hechos», acota.

«Cuando Marcos ve una serpiente y le da leche, y luego la serpiente vuelve, él dice que es su amiga. La serpiente no es su ‘amiga’. Va porque él le da leche. Él dice ‘ella me protege’ porque está contando lo que él cree que ha sucedido”.

Y esta forma de interpretar los hechos, su imaginación -y su inteligencia-, fue lo que le permitió sobrevivir en la soledad de la sierra, explica el antropólogo.

No hay que olvidar tampoco que conocía muy bien el entorno, agrega. «Ya llevaba un adiestramiento en las formas de vida de allí. Vivía con sus padres en pleno bosque. Hacían carbón y le obligaban a recoger bellotas todos los días».

Testigos

Cómo era Marcos Rodríguez en 1977

Fue gracias a Janer Manila que el caso de Marcos se dio a conocer. Después de toparse con la historia por casualidad se entregó a estudiarla de lleno.

Janer Manila escuchó y filmó a Marcos diez años después de que regresara de la sierra. En las grabaciones se ve a un hombre joven describiendo con candidez sus aventuras, aliviado de que por fin alguien quisiera escucharlo.

«Mi primera impresión fue de asombro. Era un joven agradable con ganas de comunicarse con la gente, a pesar de sus limitaciones. Había empezado a decepcionarse de las personas y a descubrir que muchas no eran inocentes», recuerda.

«Pero al principio, cuando la oí, no me la creía. Pensaba: ‘no puede ser’. Pero el relato era tan coherente y tan bien contado, y además, cada vez que volvía a contarlo usaba las mismas palabras. Así que yo me dije ‘tengo que verificar todo esto'».

Tras finalizar su grabación con Marcos, Janer Manila viajó a los lugares que él le había nombrado y habló con la gente que lo conoció.

Marcos De joven Marcos tuvo diversos empleos, la mayoría en el sector de la hotelería. Cuando contaba su historia a sus compañeros, nadie le creía.

Muchos –no todos quisieron hablar por temor a que quedara en evidencia la injusticia que se había cometido contra Marcos- ofrecieron un testimonio clave que le permitió al antropólogo corroborar la veracidad de varias partes de la historia.

«Hablé con gente que lo había tratado cuando lo encontraron, con las personas que lo acogieron en su casa, con la empleada que lo bañó por primera vez, con el seminarista que se ocupó de él… Toda esta gente me describía su forma de ser, destacaban su carácter salvaje, su ignorancia del mundo social y su incapacidad para cumplir con ninguna regla en un juego. El relato coincidía con el de Marcos», afirma Janer Manila.

«Y cuando lo he visto contar su historia después», dice en referencia a las entrevistas que Marcos dio hace algunos años después del estreno en 2010 de la película «Entrelobos» de Gerardo Olivares, inspirada en su historia, «él no ha cambiado su relato».

Entre monjas y militares

¿ES POSIBLE RECUPERARSE? LO QUE DICEN LOS EXPERTOS

Gabriel Janer Manila, antropólogo: «Marcos rompió su vínculo con la sociedad en un momento clave. Un niño necesita recibir los estímulos necesarios para crecer en todos los sentidos, en inteligencia, afectividad, imaginación… Marcos no pudo recibirlos y por eso hay aspectos de su personalidad que están bloqueados a consecuencia de la marginación. Podrá tener unas relaciones sociales mas o menos agradables o ser feliz, pero no se va a recuperar nunca».

Héctor Rifá Burrull, psicólogo de la Universidad de Oviedo que trató a la niña salvaje de Camboya: «Depende de cuáles hayan sido las carencias y a qué edad se han producido: no hay un manual de recuperación; en cualquier caso, hace falta promover mucho la comunicación y la mutua empatía, que serán las bases previas de cualquier aprendizaje… y ya solamente este objetivo requiere mucho tiempo y dedicación especializada».

Anneliese Dörr, psicóloga de la Universidad de Chile: una persona que ha vivido una experiencia similar a la de Marcos puede reincorporarse «desde su diversidad, pero no desde las expectativas de las sociedad, encontrando un nicho donde se pueda reinsertar. Es decir, no en el mundo competitivo, individualista occidental, sino en un contexto más comunitario que no le exija las destrezas propias del mundo occidental, para el cual no tiene las herramientas necesarias».

Marcos describe su regreso a la sociedad como el momento en que más miedo tuvo en su vida. «No sabía para donde tirar, sólo quería escaparme al monte».

Cada una de las experiencias que vivió fue traumática: desde su primera visita a la barbería –cuando creyó que el barbero iba a degollarlo con su navaja- hasta las peleas con las monjas de un centro para convalecientes en Madrid donde pasó una temporada, que intentaban hacerlo dormir en una cama, un hábito, que según recuerda Janer Manila, le costó mucho adoptar.

«Una vez alquiló un pequeño departamento y me lo mostró. En la habitación donde dormía no tenía ni cama ni muebles, había mantas por todo el suelo y una cantidad desparramada de hojas de revistas y periódicos arrugados, como si hubiese un animal ahí dentro. Cuando vi aquello y le pregunté si no estaría mejor en una cama, me dijo que no».

Sin embargo, lo que más alteró a Marcos en un principio fue el barullo de la ciudad.

«No podía con tanto ruido. Gente pa’ acá, gente pa’ allá, ¡como las hormigas! Pero las hormigas siempre van por un carril, y la gente iba de un sitio a otro”.

El encuentro con su padre, sin embargo, no le produjo emoción alguna. Cuando la Guardia Civil lo localizó para reconocer a su hijo, el padre, un hombre ya viejo y casi ciego, volvió a encontrarse cara a cara otra vez con Marcos.

«Cuando lo vi no sentí nada de nada», recuerda con indiferencia.

«Lo único que me preguntó al verme fue: ‘¿Dónde está tu chaquetilla?’, como si todavía pudiese seguir usando la misma ropa que tenía cuando me fui».

Casa de Marcos Su casa está abarrotada de fotos, adornos y una extensa colección de encendedores
que adquirió y le regalaron a lo largo de los años.

Las monjas de Madrid le enseñaron a desenvolverse, me cuenta.

«Cuando me sacaron de allí lo primero que tendrían que haber hecho es haberme metido en un colegio, enseñarme a hablar, a andar por el mundo. ¿Para qué me hacen hacer la primera comunión y el servicio militar? «

Marcos

«Me enseñaron a comer, me pusieron una tabla en la espalda para caminar derecho porque yo andaba todo torcido de andar por la sierra», explica. Y recuerda también que lo tuvieron que poner en una silla de ruedas porque no podía caminar después de que le cortaron los callos de los pies.

Lo que siguió fue un peregrinar de una ciudad a otra por diversos trabajos, más que nada en el sector de la hotelería, y un breve paso por el servicio militar. Por su ingenuidad y su falta de experiencia, muchas veces se aprovecharon de él y terminó viviendo en condiciones de miseria en Málaga. Hasta que la buena suerte y la generosidad de un policía retirado lo llevaron a Rante, un pequeño pueblo cerca de Orense, en Galicia.

TarzánA Marcos le gusta ver televisión. Las películas del Oeste y Tarzán son sus programas favoritos.

Aunque Marcos acepta su realidad sin reproches -a lo largo de nuestra charla repite una y otra vez «lo que hay es lo que hay»- cree que su vida hubiese sido distinta si el Estado hubiese intervenido a tiempo.

«Cuando me sacaron de allí lo primero que tendrían que haber hecho es haberme metido en un colegio, enseñarme a hablar, a andar por el mundo. ¿Para qué me hacen hacer la primera comunión y el servicio militar? ¿Para que supiera pegar tiros y matar gente?», dice, y por primera vez su voz denota rabia.

En la guarida de Rante

En Rante, donde Marcos vive desde hace cerca de 15 años, todos conocen su historia.

MarcosSu casa es un poco como una guarida. El techo está decorado con huellas de lobos.

Su morada es una casa pequeña de techos bajos -que bien podría ser una cueva- atiborrada de recuerdos: fotos, dibujos, una curiosa colección de encendedores y un patio repleto de flores y plantas.

En la esquina de la sala hay un piano. Marcos aprendió a tocar de oído y no lo hace nada mal.

Cuenta que tuvo alguna que otra novia, pero hoy está solo. Tiene muchos amigos, eso sí, y gente que lo quiere y lo ayuda.

Ya no trabaja -cobra una media pensión por un accidente que tuvo cuando trabajaba en la construcción- pero siempre que puede echa una mano en el bar.

«Marcos es una persona muy buena, un poco infantil pero muy buen chico, se hace querer, siempre está aquí»

Maite, dueña del bar de Rante

«Marcos es una persona muy buena, un poco infantil pero muy buen chico, se hace querer, siempre está aquí», dice Maite, la dueña del bar.

Desde que está en Galicia ya no quiere ir a otra parte, aunque alguna que otra vez en algún momento oscuro se le cruzó por la cabeza regresar al monte.

«Se me ocurrió muchas veces. Pero ya me había metido en esta vida y vi que había muchas cosas que allá no tenía, como la música o las mujeres. La mujer tira mucho», dice con una sonrisa pícara.

«Ahora ya estoy acostumbrado a esto y me quedo acá».

Marcos en el barA Marcos siempre se lo puede encontrar en el bar del pueblo, el punto de reunión
social obligado de los habitantes de Rante.

La historia de Marcos es el tema de un documental del director español Gerardo Olivares, aún sin estrenar.

Fuente noticia.

El hombre que vivió 12 años entre lobos

Miércoles, 27 de noviembre de 2013

Marcos Rodríguez PantojaMarcos no tiene animales en su casa porque es muy pequeña pero tiene
un patio lleno de flores y plantas.

La primera vez que Marcos Rodríguez Pantoja se sentó frente a un plato de sopa no supo qué hacer. Lo miró detenidamente, ahuecó la palma de su mano y la introdujo en él. El contacto con el líquido hirviendo le hizo pegar un salto y el plato acabó hecho trizas en el suelo.

Corría el año 1965 y él tenía 19 años, pero hacía más de una década que no se sentaba frente a un ser humano que le ofrecía algo para comer.

Venía de pasar 12 años solo en medio de la sierra, con lobos, cabras, serpientes y otros animales como única compañía.

«Los animales eran mi familia, mis amigos, todo»

Cuando era pequeño –»yo tendría unos 6 o 7 años», recuerda- su padre, que se había vuelto a casar, lo vendió a un cabrero que se lo llevó a Sierra Morena, un lugar agreste y de difícil acceso en el sur de España, para ayudar a un viejo pastor a cuidar su rebaño.

Al poco tiempo el pastor murió y Marcos se quedó solo. Más asustado de la gente -después de años de maltratos y golpizas que le propinaba su madrastra- que de la soledad del monte, Marcos nunca intentó regresar, hasta que lo encontró la Guardia Civil en el 65 y se lo llevó por la fuerza a Fuencaliente, un pequeño pueblo a los pies de Sierra Morena.

Aunque ya han pasado casi 50 años, Marcos todavía recuerda vívidamente su paso por la sierra y el impacto que le produjo el regreso.

En el monte

«Para mí aquello era la gloria porque ya no me pegaban palizas»

Marcos

«Al principio yo lo pasé muy mal. No sabía qué comer, le tenía miedo a los animales y al viejo. Pero después nos hicimos amigos y con los bichos también. Y así fue como empecé a sentirme muy bien. ¡Me sentía estupendamente!, le dice Marcos a BBC Mundo.

«Para mí aquello era la gloria porque ya no me pegaban palizas», añade.

Lo poco que le enseñó el pastor antes de morir fue suficiente para que no pasase hambre. Aprendió a cazar conejos y perdices con trampas hechas de palillos y hojas, y a despellejar a los animales para aprovechar su carne y su piel.

Casa de MarcosMarcos hizo pintar esta leyenda en la entrada de su casa.

«Para comer me guiaba por los bichos. Lo que comían ellos lo comía yo», cuenta. «Los jabalíes comían unas patatas que estaban enterradas. Las encuentran porque las huelen. Cuando iban a desenterrarlas yo les tiraba una piedra, ellos se escapaban y entonces yo me robaba las patatas».

Librado a su suerte, Marcos estableció un vínculo especial con los animales.

«Un día me metí en una lobera a jugar con unos cachorritos que vivían allí y me quedé dormido. Cuando desperté, la loba estaba cortando carne de ciervo para los cachorros. Yo traté de quitarle un pedazo, porque también tenía hambre y me pegó un zarpazo», dice imitando el gesto de la loba.

«Cuando terminó de alimentar a sus cachorros, me miró y me tiró un trozo de carne. No quería tocarlo porque pensé que me iría a atacar, pero me lo fue acercando con el hocico. Lo cogí, lo comí y ella se me acercó. Pensé que me iba a morder, pero sacó la lengua y me empezó a lamer. Después de eso, ya era uno más de la familia. Íbamos a todos lados juntos», recuerda.

Marcos cuenta además que tenía una serpiente como compañera. «Vivía conmigo en la cueva de una mina abandonada. La crié de pequeñita. Le había puesto unas ramitas para hacerle un nido y le daba leche de las cabras. Me seguía a todos lados y me protegía», asegura Marcos.

«Los jabalíes comían unas patatas que estaban enterradas. Las encuentran porque las huelen. Cuando iban a desenterrarlas yo les tiraba una piedra, ellos se escapaban y entonces yo me robaba las patatas.»

Marcos

¿Pero nunca te sentías solo?, le pregunto.

«Nooooo», dice enfático. «Me sentía un hombre feliz porque tenía todo lo que quería, yo no conocía otra cosa. Yo me sentía solo cuando no sentía a los bichos, porque por la noche siempre hay un bicho que canta”, me cuenta y, acto seguido, se pone a imitar el sonido del ciervo, el zorro, el búho y otros animales que le hacían compañía.

Cuando contestaban, «yo me iba a dormir tranquilo porque sabía que no me habían dejado solo».

Así, los sonidos y los gruñidos fueron ganándole espacio a las palabras hasta que dejó de hablar.

La visión de Marcos

OTROS CASOS CONOCIDOS

John Ssabunnya

  • Rochom Pngieng: hallada en 2007 en una localidad remota del noroeste de Camboya. Cuando la encontraron andaba desnuda, con el pelo largo y en cuatro patas. Se cree que pudo haber pasado 18 años en la selva.
  • John Ssabunnya (en la foto): vivió desde los dos años en la selva de Uganda, criado por monos. Fue encontrado en 1991 cuando tenía 14 años. A John le gusta cantar y practicar deportes.
  • Vicente Caucau: hallado en el sur de Chile en 1984, cuando tenía unos 10 años. Se cree que vivía entre pumas.
  • Víctor de Averyron: encontrado en Francia en 1799. El médico Jean Marc Gaspard Itard intentó enseñarle a hablar y a desarrollar una conducta social sin éxito. Su historia fue llevada al cine por Francois Truffaut.
  • Pedro de Hamelín: hallado solo y desnudo en un bosque de Alemania en 1725 cuando tenía unos 11 años. No hablaba y se movía en cuatro patas. Los análisis de su retrato indican que posiblemente Peter padecía el síndrome de Pitt-Hopkins. Todos los intentos por civilizarlo concluyeron sin éxito.

Hoy, Marcos habla hasta por los codos. Y quizá sea por su manera de expresarse y porque Marcos es a todas luces un gran contador de cuentos –sabe exactamente cuándo hacer una pausa, cuando un ruido o un golpe seco para aumentar la tensión dramática que de por sí la historia ya tiene- que me pregunto cuán cierta es su historia.

¿Pueden acaso los lobos y los hombres ser «amigos» o las serpientes «fieles protectoras»?

«Lo que ocurre es que Marcos no cuenta lo que sucedió, sino lo que él cree que sucedió”, señala Gabriel Janer Manila, escritor y antropólogo de la Universidad de las Islas Baleares, en España, que hizo su tesis sobre el caso de Marcos y 30 años más tarde publicó una novela juvenil sobre su vida.

«Pero eso es lo que hacemos todos: presentamos nuestra visión de los hechos», acota.

«Cuando Marcos ve una serpiente y le da leche, y luego la serpiente vuelve, él dice que es su amiga. La serpiente no es su ‘amiga’. Va porque él le da leche. Él dice ‘ella me protege’ porque está contando lo que él cree que ha sucedido”.

Y esta forma de interpretar los hechos, su imaginación -y su inteligencia-, fue lo que le permitió sobrevivir en la soledad de la sierra, explica el antropólogo.

No hay que olvidar tampoco que conocía muy bien el entorno, agrega. «Ya llevaba un adiestramiento en las formas de vida de allí. Vivía con sus padres en pleno bosque. Hacían carbón y le obligaban a recoger bellotas todos los días».

Testigos

Cómo era Marcos Rodríguez en 1977

Fue gracias a Janer Manila que el caso de Marcos se dio a conocer. Después de toparse con la historia por casualidad se entregó a estudiarla de lleno.

Janer Manila escuchó y filmó a Marcos diez años después de que regresara de la sierra. En las grabaciones se ve a un hombre joven describiendo con candidez sus aventuras, aliviado de que por fin alguien quisiera escucharlo.

«Mi primera impresión fue de asombro. Era un joven agradable con ganas de comunicarse con la gente, a pesar de sus limitaciones. Había empezado a decepcionarse de las personas y a descubrir que muchas no eran inocentes», recuerda.

«Pero al principio, cuando la oí, no me la creía. Pensaba: ‘no puede ser’. Pero el relato era tan coherente y tan bien contado, y además, cada vez que volvía a contarlo usaba las mismas palabras. Así que yo me dije ‘tengo que verificar todo esto'».

Tras finalizar su grabación con Marcos, Janer Manila viajó a los lugares que él le había nombrado y habló con la gente que lo conoció.

Marcos De joven Marcos tuvo diversos empleos, la mayoría en el sector de la hotelería. Cuando contaba su historia a sus compañeros, nadie le creía.

Muchos –no todos quisieron hablar por temor a que quedara en evidencia la injusticia que se había cometido contra Marcos- ofrecieron un testimonio clave que le permitió al antropólogo corroborar la veracidad de varias partes de la historia.

«Hablé con gente que lo había tratado cuando lo encontraron, con las personas que lo acogieron en su casa, con la empleada que lo bañó por primera vez, con el seminarista que se ocupó de él… Toda esta gente me describía su forma de ser, destacaban su carácter salvaje, su ignorancia del mundo social y su incapacidad para cumplir con ninguna regla en un juego. El relato coincidía con el de Marcos», afirma Janer Manila.

«Y cuando lo he visto contar su historia después», dice en referencia a las entrevistas que Marcos dio hace algunos años después del estreno en 2010 de la película «Entrelobos» de Gerardo Olivares, inspirada en su historia, «él no ha cambiado su relato».

Entre monjas y militares

¿ES POSIBLE RECUPERARSE? LO QUE DICEN LOS EXPERTOS

Gabriel Janer Manila, antropólogo: «Marcos rompió su vínculo con la sociedad en un momento clave. Un niño necesita recibir los estímulos necesarios para crecer en todos los sentidos, en inteligencia, afectividad, imaginación… Marcos no pudo recibirlos y por eso hay aspectos de su personalidad que están bloqueados a consecuencia de la marginación. Podrá tener unas relaciones sociales mas o menos agradables o ser feliz, pero no se va a recuperar nunca».

Héctor Rifá Burrull, psicólogo de la Universidad de Oviedo que trató a la niña salvaje de Camboya: «Depende de cuáles hayan sido las carencias y a qué edad se han producido: no hay un manual de recuperación; en cualquier caso, hace falta promover mucho la comunicación y la mutua empatía, que serán las bases previas de cualquier aprendizaje… y ya solamente este objetivo requiere mucho tiempo y dedicación especializada».

Anneliese Dörr, psicóloga de la Universidad de Chile: una persona que ha vivido una experiencia similar a la de Marcos puede reincorporarse «desde su diversidad, pero no desde las expectativas de las sociedad, encontrando un nicho donde se pueda reinsertar. Es decir, no en el mundo competitivo, individualista occidental, sino en un contexto más comunitario que no le exija las destrezas propias del mundo occidental, para el cual no tiene las herramientas necesarias».

Marcos describe su regreso a la sociedad como el momento en que más miedo tuvo en su vida. «No sabía para donde tirar, sólo quería escaparme al monte».

Cada una de las experiencias que vivió fue traumática: desde su primera visita a la barbería –cuando creyó que el barbero iba a degollarlo con su navaja- hasta las peleas con las monjas de un centro para convalecientes en Madrid donde pasó una temporada, que intentaban hacerlo dormir en una cama, un hábito, que según recuerda Janer Manila, le costó mucho adoptar.

«Una vez alquiló un pequeño departamento y me lo mostró. En la habitación donde dormía no tenía ni cama ni muebles, había mantas por todo el suelo y una cantidad desparramada de hojas de revistas y periódicos arrugados, como si hubiese un animal ahí dentro. Cuando vi aquello y le pregunté si no estaría mejor en una cama, me dijo que no».

Sin embargo, lo que más alteró a Marcos en un principio fue el barullo de la ciudad.

«No podía con tanto ruido. Gente pa’ acá, gente pa’ allá, ¡como las hormigas! Pero las hormigas siempre van por un carril, y la gente iba de un sitio a otro”.

El encuentro con su padre, sin embargo, no le produjo emoción alguna. Cuando la Guardia Civil lo localizó para reconocer a su hijo, el padre, un hombre ya viejo y casi ciego, volvió a encontrarse cara a cara otra vez con Marcos.

«Cuando lo vi no sentí nada de nada», recuerda con indiferencia.

«Lo único que me preguntó al verme fue: ‘¿Dónde está tu chaquetilla?’, como si todavía pudiese seguir usando la misma ropa que tenía cuando me fui».

Casa de Marcos Su casa está abarrotada de fotos, adornos y una extensa colección de encendedores
que adquirió y le regalaron a lo largo de los años.

Las monjas de Madrid le enseñaron a desenvolverse, me cuenta.

«Cuando me sacaron de allí lo primero que tendrían que haber hecho es haberme metido en un colegio, enseñarme a hablar, a andar por el mundo. ¿Para qué me hacen hacer la primera comunión y el servicio militar? «

Marcos

«Me enseñaron a comer, me pusieron una tabla en la espalda para caminar derecho porque yo andaba todo torcido de andar por la sierra», explica. Y recuerda también que lo tuvieron que poner en una silla de ruedas porque no podía caminar después de que le cortaron los callos de los pies.

Lo que siguió fue un peregrinar de una ciudad a otra por diversos trabajos, más que nada en el sector de la hotelería, y un breve paso por el servicio militar. Por su ingenuidad y su falta de experiencia, muchas veces se aprovecharon de él y terminó viviendo en condiciones de miseria en Málaga. Hasta que la buena suerte y la generosidad de un policía retirado lo llevaron a Rante, un pequeño pueblo cerca de Orense, en Galicia.

TarzánA Marcos le gusta ver televisión. Las películas del Oeste y Tarzán son sus programas favoritos.

Aunque Marcos acepta su realidad sin reproches -a lo largo de nuestra charla repite una y otra vez «lo que hay es lo que hay»- cree que su vida hubiese sido distinta si el Estado hubiese intervenido a tiempo.

«Cuando me sacaron de allí lo primero que tendrían que haber hecho es haberme metido en un colegio, enseñarme a hablar, a andar por el mundo. ¿Para qué me hacen hacer la primera comunión y el servicio militar? ¿Para que supiera pegar tiros y matar gente?», dice, y por primera vez su voz denota rabia.

En la guarida de Rante

En Rante, donde Marcos vive desde hace cerca de 15 años, todos conocen su historia.

MarcosSu casa es un poco como una guarida. El techo está decorado con huellas de lobos.

Su morada es una casa pequeña de techos bajos -que bien podría ser una cueva- atiborrada de recuerdos: fotos, dibujos, una curiosa colección de encendedores y un patio repleto de flores y plantas.

En la esquina de la sala hay un piano. Marcos aprendió a tocar de oído y no lo hace nada mal.

Cuenta que tuvo alguna que otra novia, pero hoy está solo. Tiene muchos amigos, eso sí, y gente que lo quiere y lo ayuda.

Ya no trabaja -cobra una media pensión por un accidente que tuvo cuando trabajaba en la construcción- pero siempre que puede echa una mano en el bar.

«Marcos es una persona muy buena, un poco infantil pero muy buen chico, se hace querer, siempre está aquí»

Maite, dueña del bar de Rante

«Marcos es una persona muy buena, un poco infantil pero muy buen chico, se hace querer, siempre está aquí», dice Maite, la dueña del bar.

Desde que está en Galicia ya no quiere ir a otra parte, aunque alguna que otra vez en algún momento oscuro se le cruzó por la cabeza regresar al monte.

«Se me ocurrió muchas veces. Pero ya me había metido en esta vida y vi que había muchas cosas que allá no tenía, como la música o las mujeres. La mujer tira mucho», dice con una sonrisa pícara.

«Ahora ya estoy acostumbrado a esto y me quedo acá».

Marcos en el barA Marcos siempre se lo puede encontrar en el bar del pueblo, el punto de reunión
social obligado de los habitantes de Rante.

La historia de Marcos es el tema de un documental del director español Gerardo Olivares, aún sin estrenar.

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El protocolo de captura de lobos vivos permite disparar a osas que defiendan a sus crías

Los ecologistas desvelan que en una acción de radiomarcaje de un cánido se puso en peligro la vida de un plantígrado

27.11.2013 | 06:56

Ejemplar de lobo joven, en una imagen tomada en los Picos de Europa en 2008.

Ejemplar de lobo joven, en una imagen tomada en los Picos de Europa en 2008.

Cangas de Onís, Ramón DÍAZ El protocolo de actuación aplicado para la captura de lobos vivos en el Parque Nacional de los Picos de Europa, aprobada el pasado mes de octubre, deja la puerta abierta a la utilización de armas de fuego contra los osos, aunque sólo en casos excepcionales.

El protocolo de actuación aprobado por las autoridades del Parque Nacional determina que en el caso de que resulte capturado un oso en las trampas preparadas para los lobos puede ser necesario anestesiar al animal para liberarlo. Y añade: «En el caso de que se trate de un cachorro, será necesario tener una precaución especial, ante el posible comportamiento defensivo de la madre, por lo que, de considerarse posible esta incidencia, en estos casos se estará acompañado por personal autorizado con arma de fuego».

Esta posibilidad ha sido duramente criticada por los ecologistas, que rechazan de plano la captura en vivo de lobos, entre otras muchas razones por la incidencia negativa que tiene en los propios cánidos y otras especies silvestres. De hecho, en los informes de gestión del Parque Nacional de los Picos de Europa se reconoce que en las trampas preparadas para capturar lobos vivos en los últimos años han caído numerosos animales de otras especies silvestres, algunos de los cuales murieron.

Los reparos de los conservacionistas a las capturas en vivo y al posterior radiomarcaje tienen que ver con la «ineficacia del estudio por satélite» y la «falta de correspondencia entre su elevado coste económico» y «la escasez de resultados científicos para la conservación de la especie». Pero, además, los ecologistas destacan que estas actuaciones, ejecutadas por la empresa Arena, S. L. a través de un contrato menor de 16.800 euros al año, han puesto en peligro la vida de, al menos, un ejemplar de oso. Según indicó el pasado mes de agosto en un escrito dirigido al Parque por la representante de los ecologistas en el patronato del Parque Nacional, Laura López Varona, durante la colocación de un collar con GPS a una loba que posteriormente resultaría abatida a tiros (el 7 de enero de este año) por guardas de la Junta de Castilla y León, «se puso en peligro la vida de un ejemplar de oso pardo que transitaba por el lugar en el que se había colocado la trampa» para capturar un lobo vivo. El Parque pretende capturar dos lobos vivos antes de un año.

La polémica

El acuerdo

Las autoridades aprobaron el pasado 14 de octubre una autorización para realizar trabajos de captura en vivo, marcaje con dispositivos GPS o GSM, suelta y seguimiento satelital de ejemplares de lobo en el Parque Nacional de los Picos de Europa. El objetivo es capturar, al menos, dos lobos de las manadas o grupos familiares denominados «Lagos de Covadonga» y «Cabrales-Tresviso». El permiso se extiende hasta el mes de septiembre de 2014. La empresa elegida para realizar los trabajos es Arena S. L., que cobrará por ello 16.800 euros.

Los reparos

Los ecologistas rechazan de plano la captura de lobos vivos, al considerar ineficaz el estudio por satélite, que implica un desfase entre su elevado coste económico y la escasez de resultados científicos», y que, en realidad, los datos obtenidos a través de dos dispositivos GPS y GSM no se utilizan en realidad para un mejor conocimiento de la especie, sino para conocer sus áreas de campeo y, supuestamente, para tener controlados a los ejemplares radiomarcados y las manadas en las que están integrados, con vistas a los controles de población. Los conservacionistas consideran que avala estos temores el hecho de que dos lobos radiomarcados hayan sido abatidos a tiros; un macho, el 21 de agosto de 2012, en el interior del Parque Nacional, y una hembra, el 7 de enero de este año, muy cerca del límite del espacio protegido, por guardas de la Junta de Castilla y León.

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El PP respalda la protesta contra los daños del lobo en la comarca

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Los populares exigen un nuevo plan de gestión con un control por parte de los cazadores y el pago de las pérdidas

27.11.2013 | 01:56

Mieres del Camino, C. M. BASTEIRO El PP mostró ayer su apoyo a los ganaderos de la comarca del Caudal. Los representantes del partido respaldaron la protesta que tienen previsto protagonizar mañana los productores asturianos, a las puertas de la Junta General del Principado, para reclamar «una mejor gestión» del lobo en la región. La movilización surgió de la Asociación de Ganaderos Afectados por el Llobu (Agall) y el colectivo Monte Llosorio, ambas entidades asentadas en el Caudal. La respuesta a su convocatoria ha sido masiva y está prevista la asistencia de centenares de ganaderos.

«Los daños continuados de los lobos a la cabaña de Asturias se sufren con especial virulencia en la comarca del Caudal. No se han adoptado las medidas necesarias ni compensatorias por las pérdidas que han sufrido los ganaderos», señalaron ayer desde el PP. A su juicio, es necesario un plan de gestión del lobo claro «que incluya un control eficaz a desarrollar por parte de los cazadores en esta comarca y el resto de la región».

Los populares también se hacen eco de otras reclamaciones del sector. Así, señalan que los acotamientos de pastos «se acuerdan tomando la norma menos favorable para los ganaderos, demonizándolos como si ellos fueran culpables» y exigen una actualización del convenio de daños causados por fauna salvaje en cosechas: «Ahora está vigente un documento desfasado y que no se ha negociado con los agentes implicados». El apoyo del PP llega en un momento crítico para los ganaderos, que ya están velando armas para su primera movilización ante la Junta. Está previsto que acudan a Oviedo decenas de productores, algunos con su ganado.

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«Asturias mantiene un ecologismo extremo que no ayuda a conservar las especies»

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José Manuel Rodríguez Mariño, en Oviedo. | maría a. g.

«Declarar al lobo especie cinegética arruinaría a las sociedades que gestionan los cotos, porque tendrían que hacerse cargo de los daños».

21.11.2013 | 01:52 Oviedo, M. J. IGLESIAS

José Manuel Rodríguez Mariño (Llanera, 1949), dirigente histórico del mundo de la caza en Asturias, practica la actividad cinegética hace más de medio siglo. Empezó a los catorce años, cuando su padre firmó la autorización para el permiso de Armas. La caza ha formado parte de su vida desde diferentes ámbitos. Fue gerente de la extinta Sociedad Astur de Caza, de 1982 a 2007, y representante por Asturias en la Asamblea de la Federación Española, entre otros cargos. Rodríguez Mariño considera que la gestión de la caza regional no es la adecuada.

-Mantiene desde hace tiempo una postura crítica con la gestión de la caza en Asturias. ¿Cuál es la razón?

-La gestión no es la adecuada. La consejería de Agroganadería mantiene un ecologismo extremo que no ayuda precisamente a la conservación de las especies. Había más caza en la época del antiguo Instituto para la Conservación de la Naturaleza (Icona), que ahora. En todo esto influye mucho la política de vigilancia y atención a las reservas de caza. Muchos de los guardas que había en las reservas eran de las zonas o habían sido furtivos. Conocían la actividad al dedillo, vivían del monte y siempre estaban pendientes de todo, aunque estuviesen cuidando las vacas. Luego se convirtieron en funcionarios. No quiero decir que no los haya muy buenos. También les pusieron a matar piezas para realizar controles, función que no les corresponde.

-¿Quién debería hacerlo?

-Me vienen a la mente los llamados alimañeros, que no exterminaban pero se dedicaban al control de las especies. Se les suprimió de un plumazo y empezó la expansión del lobo. Todo eso incide sobre las especies cazables.

-¿Qué hacemos con el lobo?

-El lobo tiene tanto derecho a estar en el medio como los demás animales. Pero el caso es que mientras que los corzos son herbívoros y tienen dos crías al año, los cánidos salvajes suelen tener cinco o seis. La progresión reproductiva es mayor. Además se alimenta de otras especies. La ausencia de controles poblacionales va en detrimento de las piezas depredadas y los principales daños se los lleva el ganado doméstico, los corzos y los jabalíes.

-¿Cómo se arregla eso?

-Lo primero que hay que hacer es un censo lo más riguroso posible. Si hay exceso de población, lo ideal sería darlos a cazar y no pasaría nada. La caza se prohíbe cuando la especie está en peligro de extinción. No es el caso.

-En otros lugares la gente paga por cazar lobos cuando hay exceso. ¿Quiere decir que podría darse algo así en Asturias?

-No veo por qué no. Hay quien paga porque quiere llevarse el trofeo a casa.

-Algunos piden declarar especie cinegética al lobo.

-Declarar a la especie cinegética arruinaría a las sociedades. En ese caso tendrían que hacerse cargo del pago de los daños. En cambio, en el reglamento de caza hay un artículo que dice que excepcionalmente se podrá autorizar la caza sobre especies no cinegéticas cuando esté justificado por los daños. Con su simple aplicación pueden establecerse cupos, sin necesidad de modificar la ley ni el reglamento vigente.

-El Principado y las entidades implicadas preparan un nuevo plan de gestión para el lobo. ¿Podrá remediar los padecimientos de los ganaderos?

-Me temo que será mas de lo mismo. No servirá de nada. Estoy seguro de que no atacará la raíz del problema, que es el exceso de lobos en determinadas zonas.

-A las tierras asturianas se la asocia siempre a jabalíes y rebecos, como especies preponderantes. ¿Qué ocurre con la caza menor?

-Es casi testimonial. Los asturianos van a Castilla a cazar perdices. Son casi tantos como los que se dedican a las piezas mayores. Ya no quedan apenas porque en Asturias se abandonaron los cultivos tradicionales de cereales, donde había liebre y perdiz. Al cambiar los usos ganaderos en las zona de montaña el monte bajo se cubrió de matorral. Proliferan zorros, jinetas, martas y rapaces que buscan alimento. No se hacen desbroces y siembras para perdices, vedadas salvo en los cotos que justifican que las tienen, básicamente en Teverga, el Sueve y Piloña.

-¿Tampoco hay liebres?

-Pocas. A este paso, las liebres también se irán perdiendo.

-¿El cazador disfruta de la naturaleza o se sirve de ella para divertirse?

-Cuando empecé a cazar, a los catorce años, te dirigía un aficionado veterano. Lo primero que te aconsejaba es que nunca hay que pasarse. Hay que saber dejarlo en el punto justo. Si el perro ha trabajado y el cazador se ha divertido no se debe seguir.

-¿Esa filosofía no impera?

-No. A mí me enseñaron a cazar, disfrutar y respetar. Ahora se incorpora gente nueva que compra un rifle y sale al campo a competir. Quieren ser los mejores. Eso no es cazar, es otra cosa. El buen cazador demuestra que conoce las costumbres del animal y juega de poder a poder con la pieza. Los cazadores no deben ser unos indocumentados. Tienen que conocerse reglamentos como el de armas y explosivos. Hay que conocer las especies que se puedan cazar.

-¿Cuál es la especie más desconocida que puede abatirse en la región?

-En Asturias son más las especies prohibidas que las cazables. No es que sea desconocido, pero poca gente sabe que, por ejemplo, el zorro puede abatirse aquí sin cupo.

-Hay menos cazadores. ¿Crisis o pérdida de afición?

-Un poco de todo. Se pierde la afición. Antes, a cada coto le daban un cupo de piezas en función de la densidad de caza. A lo largo del año tenías esa cifra para distribuirla. Ahora se asignan días fijos. Un señor que viene de turismo para esos días concretos y por lo que sea no puede cazar, por ejemplo porque cae una nevada monumental, se queda sin dinero y sin caza. Ni te devuelven el importe del permiso ni te dan opción a volver. Así ahuyentamos a los cazadores de fuera.

 

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La captura de lobos vivos enfrenta a los ecologistas con los rectores del Parque

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Lobo abatido con collar GPS.

Los dirigentes del espacio protegido defienden que el radiomarcaje permitirá conocer mejor la «compatibilidad» del cánido con las «actividades pastoriles».

26.11.2013 | 01:53

Cangas de Onís, Ramón DÍAZ  La captura de lobos vivos para su radiomarcaje en el parque nacional de los Picos de Europa ha generado un nuevo enfrentamiento entre los grupos ecologistas y los rectores del espacio protegido. La representante conservacionista en el patronato del parque, Laura López Varona, pidió hace unas semanas explicaciones sobre la captura de lobos vivos, a la vez que mostraba su rechazo a este tipo de actuaciones, al considerar que el principal objetivo no es el estudio de la especie sino tener controlados a los animales a la hora de realizar controles de población. La Administración, que intenta en la actualidad capturar lobos vivos para colocarles GPS, respondía ayer, rechazando las críticas de la animalista y defendiendo estas actuaciones como la mejor manera de conseguir un mayor conocimiento sobre la especie.

Laura López Varona señaló a los dirigentes del parque nacional que la captura en vivo de lobos en el interior del espacio protegido está prohibida por la ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, salvo que esa acción sea «necesaria por razón de investigación», que no haya «otra solución alternativa satisfactoria» y que no perjudique la «conservación de la especie». La animalista subrayó que la legislación española deja bien claro que la excepción a este tipo de prohibiciones implica una larga lista de exigencias; entre ellas, una resolución administrativa que exponga las razones por las que se aprueba, que sea pública y que especifique y justifique la acción. Además, una directiva europea incluye asimismo un exhaustivo listado de exigencias, como «las circunstancias de tiempo y lugar» en que se concede ese tipo de excepciones, «las medidas de control aplicadas y los resultados obtenidos». Más: «se ha constatado que la captura en vivo de animales ha supuesto situaciones de estrés padecido por los animales silvestres con sus consecuencias negativas para su integridad y salud», e incluso se han dado casos de «muerte de animales capturados», expresó López Varona.

Añadió que la muerte a tiros de dos lobos capturados en vivo en el parque nacional y radiomarcados (un macho, «Marley», el 21 de agosto de 2012 y una hembra el 7 de enero de este año) ha venido a demostrar «la ineficacia del estudio de seguimiento por satélite» y «la falta de correspondencia entre su elevado coste económico para el erario púbico y la escasez de resultados científicos de interés para la conservación de la especie».

La respuesta del parque nacional llegaba ayer mismo. El director, Agustín Santori, indicó a la representante ecologista que la captura de lobos vivos no requiere una evaluación de impacto ambiental, porque no constituye ningún «plan, programa o proyecto con reflejo físico sobre el territorio». Y que esta actividad está «directamente relacionada con la gestión» del parque nacional y es «necesaria» para la misma, porque permitirá «un mejor conocimiento etológico de la actividad trófica y del carácter dispersivo de la población de lobo» en el espacio protegido.

Asimismo, según Santori, la captura, radiomarcaje y suelta de lobos permitirá conocer mejor la «compatibilidad» de la «conservación» del lobo con «el desarrollo de las actividades pastoriles» en el parque nacional. Añadió que la captura en vivo de ejemplares de lobo fue informada favorablemente por el patronato del parque el 29 de julio pasado, y autorizada por la comisión de gestión el 10 de septiembre.

El director del parque nacional subrayó, además, que la captura de lobos vivos cuenta con el respaldo explícito de las direcciones generales competentes en la materia de Asturias y Cantabria, así como de informes favorables de los servicios de Medio Natural y Conservación de la Naturaleza de ambas comunidades autónomas. En la respuesta del parque a los ecologistas se desvela que la captura de lobos vivos ha sido adjudicada a una empresa privada por 16.800 euros. Fue por lo tanto un contrato menor, que se formalizó en el propio documento de remisión de la autorización, el 14 de octubre pasado.

La vigencia de la autorización para capturar lobos vivos en el parque nacional se extenderá hasta el 30 de septiembre de 2014. No obstante, en una de las 16 condiciones adicionales de la autorización se indica que la actividad se realizará «preferentemente en la época que no afecte a la reproducción de la especie. Se suspenderá, por tanto, en el período de partos y lactancia (del 15 de mayo al 31 de julio), si bien por razones de fenología éstas podrán ser modificadas».

 

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