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Al lince se le acaba la comida

Una enfermedad en los conejos pone en riesgo la reproducción del felino más amenazado del mundo.

La Junta de Andalucía recurrirá a la alimentación suplementaria

Los cachorros de lince en la zona de Jaén han bajado, algo que se atribuye a diferentes brotes de enfermedades del conejo. / EL PAÍS

Al lince ibérico (Linx pardinus) se le están acabando las presas. Necesita para sobrevivir al menos un conejo al día, y que el felino más amenazado del mundo se quede sin su principal y casi exclusiva fuente de alimento puede suponer un importante problema en su conservación. Una nueva cepa de la enfermedad hemorrágico vírica del conejo (EHVc), que afecta a toda España, está torpedeando su reproducción en un núcleo tan importante como el parque natural de la Sierra de Andújar (Jaén). Esta zona ya tenía una densidad de conejos tradicionalmente baja, pero es muy rica en hembras de lince reproductoras. El año pasado se contabilizaron 53. En Doñana, el otro principal hábitat de este felino, hay 25 hembras, justo la mitad; pero no sufre tantas carencias de conejos.

La falta de alimento es un problema, porque si el lince no tiene el estómago lleno no se dedica a reproducirse, y entonces los planes de recuperación de la especie, como el programa Life Iberlince, pueden truncarse. El celo empieza justo en diciembre. “Tememos que se nos venga abajo el trabajo de los últimos 10 años”, afirma Ramón Pérez de Ayala, participante de WWF en Life Iberlince.

Los programas Life, cofinanciados por la UE, han conseguido que la población de estos felinos se triplique en los últimos 10 años. El censo de 2012 contabilizó 305 ejemplares. “Me temo que este año va a bajar considerablemente, sobre todo en la parte de Jaén”, adelanta Miguel Ángel Simón, coordinador del proyecto LifeIberlince, en el que además de Andalucía —que coordina— también participa Portugal y otras comunidades como Murcia, Extremadura y Castilla-La Mancha. El año pasado salieron adelante 44 cachorros de las nuevas camadas. Las cifras de 2013 no se cierran hasta fin de año, por lo que sus responsables prefieren no adelantarlas. Sin embargo, dos fuentes oficiosas coinciden en que este año los cachorros no superan la decena.

Si el lince no encuentra conejos en su entorno también puede comenzar a desplazarse en busca de lugares con más alimento y exponerse a atropellos, motivo por el que mueren el 33% de estos felinos. En lo que va de año 13 de estos animales han muerto arrollados. La Junta de Andalucía prepara medidas de choque. “Vamos a reutilizar cercados construidos en 2002 para repoblar conejos y que no afecte a la alimentación”, detalla Simón. Hasta ahora se había intentado reducir la alimentación suplementaria, para tender hacia una población autosostenible y que las áreas de reintroducción se comunicaran. Los verdaderos efectos de la carencia de alimento no se percibirán hasta marzo de 2014, cuando llegue la temporada de cría.

La nueva cepa está afectando sobre todo a la Sierra de Andújar (Jaén)

En los últimos meses, la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía ha realizado un seguimiento de las poblaciones de conejo que ha confirmado una importante disminución de la densidad de las poblaciones. Varias fuentes coinciden en que se ha detectado la presencia de esta nueva cepa de la enfermedad hemorrágico vírica en 12 de las 13 muestras recogidas en Doñana o la Sierra de Andújar. En 2010 y 2011 dos importantes brotes de la enfermedad vírica del conejo, en su versión tradicional, ya provocaron un importante descenso poblacional de los conejos que se ha mantenido en el tiempo.

Si el felino no encuentra alimento deja a un lado la reproducción

La nueva cepa convive con la antigua, que afecta principalmente a conejos adultos. La variante se detectó en 2011 en granjas cunícolas españolas y hace aproximadamente un año en zonas silvestres. El Ministerio de Medio Ambiente va a realizar en enero una reunión conjunta de los comités de fauna y flora y del comité de caza, a la que también se invitará a los responsables de sanidad animal, para abordar las formas de luchar contra esta nueva enfermedad. La Junta de Andalucía también debe de convocar otra reunión en febrero en el marco del proyecto Iberlince. Este programa tiene un presupuesto de 34 millones para el periodo 2011-2016. La Unión Europea financia un 61%, el resto lo aportan los demás socios.

Gazapos que sobreviven

J. V.

Tratar la nueva cepa de la enfermedad hemorrágico vírica del conejo (EHVc) que está poniendo en peligro la supervivencia del lince resulta difícil porque es todavía una desconocida y no se han delimitado sus pautas de funcionamiento. Se sabe que afecta a los gazapos menores de 30 días, provocándoles ictericia (coloración amarillenta en la piel y mucosas) y epistaxis (hemorragias nasales). “Como los conejos jóvenes, de edad inferior a tres meses, contraen la enfermedad hemorrágica, pero se inmunizan y no la padecen en fase adulta, sería lógico concentrar en esta baza cualquier estrategia de lucha en España”, apunta en uno de sus trabajos Carlos Calvete, investigador de la unidad de sanidad animal del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) y uno de los mayores expertos del país en la epidemiología de esta enfermedad hemorrágica.

La Federación Andaluza de Caza está colaborando con la Junta de Andalucía en la recogida de muestras de conejos encontrados muertos en el campo para que después se analicen en el Programa de Vigilancia Epidemiológica.

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Sant Llorenç del Munt se erige como zona de estudio de los jabalíes

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Un proyecto analiza las conductas de estos animales para extrapolarlas a todo el país y reducir su incidencia en áreas urbanas.

ada vez es más frecuente encontrar jabalíes merodeando las zonas urbanas cercanas a los bosques de nuestro país. En los últimos años este fenómeno se ha acentuado en la zona metropolitana de Barcelona, donde estos animales han dejado huella en Barcelona, Sant Cugat o Cerdanyola. Con el fin de analizar el comportamiento de estos animales, el Parc Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac acoge un estudio de campo sobre la población de estos animales, que ha permitido seguir hasta la fecha a un total de 65 jabalíes.

El estudio es fruto de un convenio entre el Departament d’Agricultura de la Generalitat, la Diputació de Barcelona y la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), que supone la continuidad de la investigación sobre jabalíes realizada entre 2007 y 2008 al detectar el incremento de su presencia en zonas pobladas. Los animales, salvajes por naturaleza pero con nuevos hábitos, se acercaban cada vez más a urbanizaciones y calles, donde los contenedores de basura ofrecían un auténtico bufé libre en horarios regulares.

«El acuerdo marco al que hemos llegado pretende establecer las medidas de gestión de la especie en el parque y en el resto del ámbito mediterráneo», explica Àngel Miño, director del Parc Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac. Analizan cómo se mueven los ejemplares por el parque para trasladar los resultados a los diferentes entornos de Catalunya donde residen. A la luz de los primeros datos obtenidos, los investigadores han demostrado que algunas de las tesis vigentes, pese a tener referencias bibliográficas, no se ajustan a la realidad actual de la especie en este hábitat específico.

Para ello, los miembros del Servei d’Ecopatologia de Fauna Salvatge de la Facultad de Veterinaria de la UAB han conseguido realizar el seguimiento de un total de 65 individuos, tres de los cuales mediante un collar con localizador GPS (uno en funcionamiento actualmente) y otros 17 con emisores de radiofrecuencia. El último de ellos fue capturado el pasado miércoles.

Seguimiento de los jabalíes
El estudio permite realizar un seguimiento de los movimientos de los jabalíes por el entorno natural y, si llegan, también en espacios urbanos o periurbanos. «Miramos el uso que hacen del espacio, por qué zonas se mueven y con qué carencia, hacemos gráficos de cada uno de ellos que nos indican dónde tenemos más posibilidades de encontrarlos», señala el doctor Francesc Closa, veterinario e investigador de la UAB.

El análisis ha permitido detallar que existen puntos concretos donde hay un 90% de posibilidades de encontrarlos. «En los espacios naturales suelen frecuentar las zonas con encinas, porque la bellota es parte importante de su alimentación, pero en el parque hemos detectado que también merodean en zonas que antiguamente se incendiaron porque están más tranquilos», asegura el doctor Closa.

Movimientos que no concuerdan con lo establecido
El uso de collares de seguimiento ha permitido detectar que los jabalíes se mueven más de lo que reflejan las referencias bibliográficas existentes. Una de las principales sorpresas fue encontrar uno de estos especímenes a 100 kilómetros de distancia desde el último punto de captura. El animal se localizó por primera vez en Sant Llorenç, pero al cabo de un tiempo apareció en Vilanova de Meià, en la Noguera (Lleida).

«Hay que tener en cuenta que esta distancia es en línea recta y que seguramente el animal realizó un recorrido mayor», apunta Closa. Paralelamente, han encontrado otros ejemplares que han llegado hasta Cercs (Berguedà), Sant Boi de Lluçanès (Osona) y Prats de Lluçanès (Osona).

Género de dispersión: primera sorpresa
Una de las primeras novedades con las que se han encontrado los investigadores tiene que ver precisamente con el sexo de los animales que se han desplazado lejos de su punto de captura. Inicialmente se creía que los que más recorrido trazaban eran los machos, porque a los diez u once meses de vida son expulsados del grupo para evitar que se crucen con otras hembras de su misma familia.

«El macho joven, normalmente solitario aunque ocasionalmente puede acompañar un ejemplar de mayor edad y experiencia, busca un territorio donde establecerse vagando por los bosques, pero puede encontrar machos residentes que, defendiendo su territorio, echan a dicho individuo provocando su dispersión», señala Closa. Aún así, el seguimiento de les especímenes marcados ha demostrado que los jabalíes que han recorrido más kilómetros, hasta el momento, son hembras. Una de las explicaciones es la búsqueda de alimentos para la camada y el conjunto familiar, de características matriarcales.

Entornos urbanos
El incremento de la presencia de los jabalíes en zonas urbanizadas despertó una curiosidad y simpatía entre los vecinos que poco a poco se convirtió en preocupación y molestia. La dulce imagen de los animalitos paseando por las calles alumbradas por la noche se convirtió en desesperación de algunos al ver cómo volcaban contenedores y destrozaban parte de los jardines y de los espacios comunes.

Los investigadores admiten que existe una especie de «domesticación» del jabalí, pero no entendido como animal de compañía sino por el hecho de facilitar el alimento a partir de los restos que pueden encontrar en las inmediaciones de los contenedores de basura. «Los animales salvajes tienen que aprender a buscar su propio alimento, y aquí los estamos domesticando», señala Closa. «La gente no debe confundirse: hay que ir con cuidado porque pueden atacar», alerta.

Control poblacional
El proyecto pretende tener un control del censo de jabalíes que existen y cuál es su evolución demográfica. Precisamente, entre octubre y enero se celebra la fase de apareamiento, por lo que las crías nacen entre abril y mayo. Los primeros resultados del estudio reflejan que en Sant Llorenç no existe una sobrepoblación, donde hay una ratio de 4 especímenes por cada 100 hectáreas, una densidad media que se localiza tanto en las áreas de caza controlada como en aquellas donde está prohibida.

Ciertamente, la caza es uno de los sistemas de control de la población de jabalíes. El año pasado se superaron los 30.000 animales abatidos en todo el país, con el objetivo que la especie no experimente crecimientos que podrían ser perjudiciales para su entorno. Los datos que se desprendan del proyecto servirán para determinar si es necesario ampliar los periodos anuales de caza permitida, así como investigar cómo mejorar la gestión de esta especie.

Extrapolación a todo el territorio
Los resultados del estudio deberán permitir extrapolarlos a todo el territorio catalán, con el objetivo de trazar patrones comunes que pueden ampliar el conocimiento que hasta la fecha hay sobre esta especie. «Nos puede aportar datos que sean de interés social, como sus itinerarios, que queremos difundir», señala el director del parque, Àngel Miño.

El hecho que este tipo de animales no sigan un patrón muy regular hace interesante y necesario un análisis en profundidad, ya no sólo por su incidencia en el entorno natural que habita, sino por su presencia cada vez más grande en espacios urbanos para poder gestionar su presencia y minimizar los posibles daños que pueda causar.

Los montes de Vega de Liébana se preparan para alimentar al oso pardo

Medio centenar de voluntarios acudió ayer a la llamada de la Fundación Oso Pardo para plantar 250 cerezos y manzanos en Enterrías.

Los montes de Vega de Liébana se preparan para alimentar al oso pardo

Los voluntarios plantaron árboles frutales en distintas zonas del monte.

El monte de Vega de Liébana fue ayer el lugar elegido por la Fundación Oso Pardo para realizar una plantación de unos 250 cerezos y manzanos, una actividad en la que participaron medio centenar de voluntarios y que está incluida dentro del proyecto Provoca de la Consejería de Medio Ambiente. En esta ocasión el lugar elegido para la plantación fue una zona inclinada y muy soleada, situada por encima de las praderías de Enterrías y perteneciente a terreno mancomunado de Enterrías y Dobarganes.

Los voluntarios que se desplazaron hasta Enterrias disfrutaron de un día de sol a pesar de la fuerte helada que bajó a primeras horas de la mañana los termómetros hasta los tres grados bajo cero.

María Gómez, técnico de la Fundación Oso Pardo e ingeniero de Montes, fue la encargada de supervisar la plantación de frutales de manzanos y cerezos, una tarea en la que estuvo acompañada por Elsa González y Vicente Vilda, integrantes de la patrulla Oso Pardo, que controla las zonas oseras de la comarca de Liébana. María explicó a los voluntarios el motivo de plantar manzanos y cerezos. «Hemos escogido estas dos variedades porque el cerezo es uno de los árboles que antes fructifica y lo hace en el verano, que es cuando los osos están comiendo principalmente herbáceas, que son recursos poco energéticos, y el manzano porque fructifican principalmente en septiembre, una época del año importante para el oso porque es cuando debe comenzar a comer mucho para prepararse para pasar el invierno». María recordó a los voluntarios que este año en Liébana «hay muy poca bellota, pero tenemos una buena cosecha de hayuco. Cuando hay poca cosecha, es cuando la manzana adquiere importancia para su alimentación».

Entre los voluntarios que ayer se desplazaron a Liébana estaba Francisco García, vecino de El Astillero, quien por tercera vez acude a una actividad de este tipo. Francisco considera que con estas actividades «ayudo a preservar el ecosistema. Creo que el programa Provoca es una actividad voluntaria que merece la pena y por eso animo a las personas a participar en este bonito proyecto». Sonia Alcantarilla acudió a la plantación acompañada de su hijo Héctor, de seis años, que se mostraba encantado. «Hemos venido cuatro veces desde Torrelavega y estamos ilusionados», decía Sonia. Su hijo Héctor también echa una mano a su madre en la plantación «porque los osos necesitan estas frutas para poder alimentarse».

Los niños también colaboran

También María González, que por primera vez participaba en la actividad, acudió a Enterrias acompañada de sus hijas África, de ocho años y Daniela, de cinco años, que fue la más pequeña del grupo de voluntarios. Tanto la madre como las niñas estaban encantadas con la experiencia. «Estamos en contacto con la naturaleza y a la vez ayudamos con esta plantación a que se pueda alimentar el oso porque se encuentra en peligro de extinción», afirmó María. En la plantación, los voluntarios con la ayuda de azadas y paletas, cavaron los hoyos, colocaron las plantas y un protector sujeto con estacas de madera y amarrado con bridas en cada una de las zonas elegidas. Al concluir la tarea, el grupo de voluntarios degustó unos tortos acompañados de bebida, dando así por finalizada una nueva jornada dedicada a plantar árboles con cuyos frutos se alimentarán los osos pardos.

En los últimos meses se han realizado también plantaciones en Pesaguero, Pollayo y Vega de Liébana. El próximo domingo, 15, se realizará una nueva, probablemente en Bárago o en Pesaguero. De cara al próximo año, la Fundación Oso Pardo ha solicitado un nuevo proyecto a la Consejería de Medio Ambiente para realizar ocho nuevas plantaciones de frutales en la comarca lebaniega, y cuatro jornadas para hacer rutas conociendo el ‘país de los osos’, en cada estación del año.

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Nos engañaron tanto a ecologístas como a ganaderos

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El colectivo ecologista considera que los datos que se recogen en el informe del Parque Nacional sobre los ataques del lobo «no obedecen a la realidad, están manipulados». Y como ejemplo dicen que en 2012 no se mataron sólo los tres lobos en los Picos que dice el documento, si no al menos cinco, uno abatido en la zona de Agero y otro más en Amieva. «Están apareciendo lobos muertos y envenenados que se ocultan», asegura Laura López Varona, portavoz de los colectivos conservacionistas en el Patronato.

López Varona demanda que se estudien las causas que originan los daños del lobo al ganado ya que recuerda que existe una tesis doctoral en la que se afirma que allá donde se efectúan los controles poblacionales del lobo aumentan los ataques. Para los conservacionistas hay unos motivos claros. Por un lado está la reducción de la fauna silvestre, principal fuente histórica de alimentación del lobo, con medidas como diezmar la población de ciervos en determinados zonas del parque para favorecer el hábitat del urogallo. «Si de lo que se alimenta el lobo, que es la fauna silvestre, se la quitan, acaba bajando a los pueblos a alimentarse del ganado», indica. Por otro lado el no atender la disposición europea que permite de nuevo dejar reses muertas para que los animales salvajes se alimentan de esta carroña. «Un informe del Fapas ya advertía que el retirar la carroña iba a perjudicar al oso y al lobo e iba a provocar daños».

La portavoz de los ecologistas en el Patronato del Parque Nacional afirma que en Posada de Valdeón apenas se producen ataques al ganado porque existe un refugio de caza con fauna silvestre de la que también se alimenta el lobo. «En Asturias lo que tenemos es ganado que ha desplazado a la fauna silvestre y el lobo, al final, se alimenta de lo que hay», sostiene.

Por otro lado acusa al Parque Nacional de «engañar tanto a los ecologistas como a los ganaderos». «Nosotros pedimos la suspensión cautelar de las batidas. Había 30 días para recurrir esa petición y nadie lo hizo. El 2 de octubre de 2012 se publicó en el BOPA la resolución que dejaba en suspenso las batidas y tampoco nadie la recurrió. Ni el Principado ni los ayuntamientos», asegura.

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El jurado ‘quema’ a los ecologistas

C. FIDALGO | PONFERRADA 08/12/2013

Imagen de archivo de un incendio forestal en Villafeile, en septiembre de este año. Imagen de archivo de un incendio forestal en Villafeile, en septiembre de este año. l .de la mata

Primero fue el Fiscal de Medio Ambiente de Asturias, Joaquín de la Riva Llerandi. Después, doce grupos ecologistas de la Cordillera Cantábrica. Todos coincidieron en el año 2012 en solicitar al Ministerio de Justicia que eximiera al Tribunal del Jurado de pronunciarse sobre casos de incendios forestales, convencidos de que un jurado popular no es la mejor opción para juzgar este tipo de delitos. La absolución del celador de la Reserva de Caza de Los Ancares, declarado «no culpable» por un jurado en la Audiencia de León, y las manifestaciones del fiscal del caso, Jacinto Villalvilla, apostando por una reforma legal en la misma línea ha llevado ahora la Plataforma en Defensa de la Cordillera Cantábrica, personada en el juicio a través de Ecologistas en Acción, a recuperar aquella reclamación.

La petición de los doce colectivos ecologistas asturianos advertía de que el delito de incendio forestal no cumple el requisito de «escasa complejidad técnica» que exige su enjuiciamiento por parte del Tribunal de Jurado, y sobre todo « a la dificultad técnica se une la dificultad en la valoración de las pruebas».

Los ecologistas se apoyaban en la Instrucción sobre la Designación de Fiscales Especialistas en materia de Incendios Forestales de 2005 que declaraba que «se trata de delitos de difícil indagación y sobre los que concurren dificultades probatorias específicas». En los delitos de incendio «no suele contarse con evidencia directa» y «la acusación debe acudir a la prueba indiciaria», señalaba la instrucción a los fiscales. Pero «ocurre que los jurados tienen a considerar no probado que los acusados prendan fuego al monte porque nadie les ve materialmente hacerlo, sin que sea valorado por sus miembros el hecho de que se vea salir al acusado del lugar donde esa el incendio en los momentos posteriores a iniciarse sin que haya nadie más en la zona». «Y es que —argumentaban los ecologistas en su petición al Ministerio para reformar la Ley Orgánica del jurado — valorar una prueba indiciaria no se consigue aplicando únicamente la deducción, sino que supone un pensamiento más complejo en el que se persigue la reconstrucción de un hecho».

Precisamente el fiscal Villalvilla entiende que el jurado del caso del celador incurrió en «un error de valoración en las pruebas», pero la Ley de Enjuiciamiento no contempla este supuesto como motivo para recurrir el fallo de un tribunal popular.

Los cinco grupos personados en la causa del celador reiteraron ayer que sí recurrirán la absolución porque existen «argumentos jurídicos» para hacerlo y «si el veredicto hubiera sido de culpabilidad por cinco votos a cuatro, la defensa hubiera recurrido». Los ecologistas confían que el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León admita a trámite su recurso.

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‘Wildmed’: lobos para salvar Sierra Morena

Lobos

Sierra Morena alberga el bosque mediterráneo mejor conservado del planeta. El único lugar donde conviven el lobo, el lince ibérico y el águila imperial. Pero este emblemático lugar se encuentra amenazado. El fenómeno conocido como seca está matando a encinas y alcornoques; y las grandes densidades de ciervos y jabalíes impiden la regeneración del arbolado. El mítico villano, el tradicional malo de los cuentos, el lobo ibérico, enmienda su pasado y se convierte en el héroe que puede salvar el bosque. Así lo narro en Wildmed, mi primer largometraje.

Entre los espacios naturales protegidos también hay clases. El brillo de Sierra Morena se ha visto tradicionalmente eclipsado por otros lugares más emblemáticos, y más mediáticos: Doñana, Pirineos, Picos de Europa, Monfragüe, Cabañeros, etc. Su magnitud, más de un millón de hectáreas, se ha dividido entre siete parques naturales. Tal vez por este motivo ha pasado desapercibido su enorme valor. Estamos hablando de un lugar en el que en muy pocos kilómetros lineales pasamos de los 70 metros sobre el nivel del mar, a los más de 1.000 metros en sus cumbres. En este gradiente altitudinal acebuchares, encinares, alcornocales y quejigares se van sucediendo hasta culminar en los robledales. La gran variedad de hábitats dan refugio a una rica comunidad de flora y fauna, donde el lince ibérico, el lobo y el águila imperial son los protagonistas.

Pero la masa forestal de Sierra Morena se encuentra en estado grave. Un porcentaje importante de los árboles se halla afectado por la seca o decaimiento. En realidad no se trata de una enfermedad, sino de un conjunto de factores que desencadenan un proceso que culmina con la muerte del arbolado. El primer golpe lo asesta el cambio climático. Para aquellos que no crean en el cambio climático no voy a hablar del posible futuro apocalíptico que algunos científicos nos auguran; voy a referirme a lo que ya ha pasado y a lo que está ocurriendo. Es un hecho que la temperatura media ha ascendido algo más de 1 grado Centígrado en la península Ibérica durante el pasado siglo. A esto se une que el periodo seco del año, comprendido entre las últimas lluvias de primavera y las primeras del otoño, se ha incrementado notablemente. Como consecuencia de ello, los árboles se ven sometidos a un estrés hídrico que los debilita y los expone a contraer otras dolencias.

Ese debilitamiento les hace propensos a ser pasto de diversas plagas de hongos e insectos. En condiciones normales esto no sería un problema, ya que los hongos y los insectos cumplen un papel importante en los ecosistemas. Eliminan los árboles muertos y enfermos, saneando el bosque. Pero en la actual coyuntura, en la que la arboleda en conjunto se encuentra afectada, el resultado puede ser catastrófico. Este efecto se vería mitigado y compensado por la reposición de las plantas muertas por otras nuevas. El problema se agrava cuando comprobamos que la regeneración natural es prácticamente inexistente. Hay un desequilibrio en el ecosistema, con la casi total desaparición del gran depredador mediterráneo: el lobo. Este cánido es el encargado de controlar las poblaciones de ungulados silvestres. Ante la ausencia de lobos en el medio natural, las poblaciones de ciervos y jabalíes alcanzan en Sierra Morena densidades muy elevadas, muy por encima de lo que el territorio es capaz de sustentar. Como consecuencia de esto, los herbívoros someten a la vegetación a una intensa presión, ocasionando daños en árboles y arbustos e impidiendo la regeneración natural, al consumir los frutos y las plántulas encargadas de renovar el bosque. Parece que el futuro de Sierra Morena pasa necesariamente por la restitución del equilibrio ecológico, para que nuevos y vigorosos árboles puedan sustituir a una masa forestal senil y enferma.

Y en este contexto se ha grabado la película Wildmed, el último bosque mediterráneo. Una gran producción que ha tenido un desarrollo complejo. Para poder retratar esos procesos en el medio natural han sido necesarios tres años de trabajo. Uno dedicado a las labores de preproducción y dos empleados en el rodaje. Ahora, con la película ya filmada, hemos tenido que recurrir a poner en marcha un proyecto de micromecenazgo o crowdfunding para poder sufragar los costes de posproducción. De esta forma, damos la oportunidad a los futuros espectadores de participar en el proyecto y de apoyarlo moral y económicamente. Mediante el crowfunding los mecenas tienen la posibilidad de precomprar el DVD de la película, entradas para su preestreno, e incluso se ofertan paquetes de productos para asociaciones y empresas. Una campaña que ya ha cosechado un gran apoyo y que camina con paso firme a lograr el objetivo presupuestario que nos hemos marcado: superar los 6.000 €. Un paso necesario para acabar Wildmed y evitar que Sierra Morena sea el último bosque mediterráneo.

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Picos de Europa, tierra de lobos.

El número de manadas en el Parque Nacional se ha duplicado y los daños al ganado han alcanzado cifras históricas
08.12.13 – 01:41 –

TERRY BASTERRA |
 
En el parque existen seis manadas de lobos, pero se desconoce el número de ejemplares
«No queremos comisiones, sino que se tomen decisiones», dicen los alcaldes

Si alguna persona pensaba que las movilizaciones llevadas a cabo por los ganaderos del entorno de los Picos de Europa durante los últimos meses contra los ataques del lobo a sus reses se debían a una pataleta, o que estas protestas no se sustentaban con datos reales, estaba equivocado. Al menos eso es lo que dice el informe sobre la situación del lobo en el Parque Nacional de los Picos de Europa. En ese documentos se indica bien a las claras que, por un lado, en los últimos años ha aumentando el número de manadas de este depredador asentadas dentro del espacio protegido y, por otro, que los daños también son mayores, si no tanto en número de cabezas afectadas, sí claramente en el de unidades ganaderas.

Según las cifras recogidas en el informe interno que se trató durante la sesión del Patronato del Parque Nacional celebrada el pasado martes, entre el 1 de enero de este 2013 y el pasado 17 de noviembre el lobo mató dentro de este espacio a 153 reses. 61 fueron ovinos, 27 caprinos, 2 equinos y 63 bovinos. Llama poderosamente la atención esta última cifra dado que en toda la tabla histórica que figura en este informe y que se remonta hasta 1986 nunca el lobo había matado tal cantidad de terneras. Esto hace que, aunque el 2013 no sea el año con más animales muertos por el lobo de los últimos tiempos, sí es el que registra, con 510,5, un mayor número de unidades de ganado menor muertas. Esto se debe a que el ganado mayor y el menor no está igual de considerado, ni tiene el mismo valor, por lo que se entiende una vaca equivale a 6,5 ovejas.

Estas 510,5 unidades de ganado menor fallecidas por la acción del lobo es la cifra más elevada de la década y tan sólo es superada en la serie histórica por los daños que causó el lobo en los Picos en los años 2003 y 2004.

Pero volviendo a la cifras generales de daños también es destacable que cerca del 60% de los animales a los que ha matado el lobo este año dentro del espacio protegido hayan sido en la vertiente asturiana del parque, algo que los alcaldes de los concejos de Amieva o Cangas de Onís consideran que está directamente relacionado con la gestión que se ha hecho desde el Principado de este depredador en el parque. También el hecho de que en Asturias no esté considerada especie cinegética, a diferencia de lo que sucede en Castilla y León o en Cantabria. Precisamente es en Cangas de Onís donde se han producido una mayor cantidad de daños a las terneras. De las 63 que ha matado el lobo 35 se encontraban en los terrenos que el municipio cangués aporta al espacio protegido, otras 15 en Onís, 7 en Amieva y 6 en Cabrales.

En el informe del Parque Nacional también hay un apartado que se refiere al número de manadas de lobos que habitan en los Picos de Europa, aunque en ningún lugar se indica qué número exacto o aproximado de cánidos puede haber en este paraje. En total son seis los grupos familiares confirmados por los técnicos del parque. Suponen el doble de los que había, según el documento, en 2006, mientras que en 1996 sólo había una manada confirmada en el espacio protegido. En el informe también se indica que ‘a priori’ en estas seis manadas existentes en la actualidad constituyen un grupo reproductor ya que se han grabado coros con aullidos en todas ellas que se atribuyen a nuevas crías. De hecho, en el conocido como grupo de la zona de Lagos de Covadonga se ha confirmado esta reproducción ya que se ha capturado un cachorro nacido este año al que se le ha colocado un dispositivo GPS con el que poder hacerle seguimiento con un satélite.

En cuanto a los controles en el interior del parque, este año no se han realizando acatando una decisión judicial. En 2012 y en 2011 se abatieron tres ejemplares cada año, así como en 2009, mientras que en 2010 tan sólo se extrajo un cánido de este paraje. Nada que ver con 7 que se cazaron en 2003 o los 6 de 1999. En el propio informe del parque ser indica que «en los últimos años los controles han sido bajos» y «a más controles menos daños» o, lo que es lo mismo, en aquellos lugares donde no se realizan controles de población del lobo aumentan los daños que causa este depredador. Esta afirmación choca radicalmente con lo que dice una tesis doctoral en la que se apoyaron los jueces para suspender las batidas en este espacio tras ser solicitada esta medida por los grupos conservacionistas. Respecto a los tres últimos lobos abatidos en el parque, los de 2012, según otro informe de esta administración estatal uno de ellos fue cazado el 28 de septiembre en la zona de los Lagos, mientras que a los otros dos se les mató el 21 de agosto en la provincia de Cantabria. No deja de resultar llamativo que Asturias sea la comunidad que concentra la mayor parte de los daños del lobo al ganado dentro del Parque Nacional y en los últimos dos años sólo se haya extraído un cánido, según indican los datos oficiales.

También es cierto que el Principado es el territorio que cuenta con una mayor cantidad de reses que pastan dentro de los Picos de Europa de las tres comunidades autónomas que conformar este paraje protegido. De las 29.399 cabezas de ganado del parque, 15.117 las aportan los pastores asturianos seguidos por los cántabros con 12.848, aunque este último dato, según figura en la documentación del parque, está incompleto por lo que podrían ser aún más las reses cántabras en los Picos. En este documento interno también se afirma que «se está sufriendo un cambio radical en la composición de la cabaña ganadera que accede al parque cada año, pasando de una ganadería extensiva menor (ovino y caprino) a una mayor (bovino y equino) de manera radical y muy rápida en el tiempo». Para el alcalde de Amieva, José Félix Fernández, este cambio tiene un motivo claro. «La cabaña ganadera menor ha ido desapareciendo en los Picos porque el lobo ha acabado con ella y ahora va a por el bovino», sostiene.

Este alcalde fue uno de los que participó en el Patronato del Parque Nacional celebrado el pasado martes en Potes. Allí se acordó crear una comisión de trabajo que se encargará de establecer unos criterios para controlar al lobo dentro del espacio protegido. Sus conclusiones se presentarán en el próximo Pleno de este Patronato que podría no celebrarse hasta bien avanzado el próximo año.

La decisión de crear esta comisión no gustó en absoluto a los alcaldes de los municipios asturianos integrados dentro del parque. En su mayor parte coincidían con la postura de los ganaderos. «No queremos comisiones, queremos que se tomen decisiones» era una de las frases más oídas tanto entre pastores como entre los regidores. «Lo que han propuesto para solucionar el problema del lobo es crear una comisión que sólo va a llevar a más reuniones. He notado inacción por parte de las tres consejerías, de Parques Nacionales y del Ministerio», aseguraba a la salida del Patronato José Manuel Abeledo, alcalde de Onís. «Los ganaderos dicen que ya está bien de tanto organismo», afirmaba José Manuel Fernández, alcalde de Peñamellera Baja, quien añadía que tras aquella sesión salieron con la impresión de que «en la misma proporción en la que crece la población del lobo disminuyen los ganaderos».

«Pensamos que la comisión debe poder tomar decisiones, no sólo ser de estudio, porque entre reunión y reunión el problema se agudiza y la cabaña ganadera está sufriendo unos daños alarmantes. El problema lo tiene el ganadero y la solución se la tiene que dar la Administración. Lo que no puede ser es que vayan aumentando las manadas. Hay que atajar el problema y si se quiere asentar población en los pueblos esto hay que solucionarlo», manifestaba Francisco González, teniente alcalde de Cabrales.

Para el alcalde de Cangas de Onís hay un causante claro de la actual situación. «El problema del lobo se está incrementando por las malas políticas de la Administración del Principado y del PSOE. El no actuar durante años nos ha llevado a las cifras actuales de daños. No se controla al lobo ni se apoya al ganadero en facilitar los usos tradicionales», afirmaba José Manuel González, para quien «la Consejería de Agroganadería debe ser más contundente, dejarse de reuniones y comisiones, y actuar para poner en práctica políticas que favorezcan al ganadero».

Desde Amieva su homólogo, José Félix Fernández, piensa que el hecho de que en Asturias haya más ataques que en las dos comunidades vecinas con las que se comparten los Picos de Europa está relacionado con el hecho de que en Castilla y León el lobo sea especie cinegética. «Los datos son claros. Allí hay menos ataques porque se controla al lobo mientras aquí no se hace nada. La Consejería debe decidir si quiere mantener la ganadería en el parque y tomar medidas serias», concluye.

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Picos de Europa, tierra de lobos

Un ejemplar de lobo adulto fotografiado en libertad. :: E. C.

Picos de Europa, tierra de lobos

 

 
 

 

«Para resolver el conflicto del lobo necesito que ganaderos y ecologistas se escuchen»

«La gestión de la población lobera se utiliza como arma política arrojadiza, y eso es muy irresponsable, porque se le hace un flaco favor a Asturias»

08.12.2013 | 05:20

Fina Álvarez posa fuera de su despacho, en Oviedo.

Fina Álvarez posa fuera de su despacho, en Oviedo. Miki López

 

Oviedo, Miguel L. SERRANO La de Fina Álvarez es una incómoda labor de constantes equilibrios. Como casi todo en política, en realidad. A la directora general de Recursos Naturales del Gobierno de Asturias, Fina le vale como abreviatura de su nombre (María Serafina) y también como adjetivo, porque su tarea requiere delicadeza. Delicadeza para convencer a unos de la importancia de conservar la naturaleza y a otros, de que eso es compatible con el desarrollo y el mantenimiento de las actividades tradicionales. Ahora le quita mucho pensamiento el conflicto del lobo, que enfrenta a ganaderos y conservacionistas, pero abriendo la perspectiva se entiende que se trata sólo de un ejemplo extensible a la pesca, a la caza, al oso, a los parques naturales… Ella, de tono pausado y corte conciliador, se esmera en escuchar a todos y trata de ser justa. Pero la línea, nunca mejor escrito, es muy fina. Y lo sabe.

-¿El conflicto del lobo es lo que más quebraderos de cabeza le trae?

-Probablemente sí. Este problema no es nuevo, pero ahora sí hay mayor conflicto social. Nunca antes ganaderos y conservacionistas llevaron tan al extremo su posición.

-¿Por qué se ha radicalizado tanto todo?

-A esa radicalización no tengo respuesta. Tengo explicación: los conservacionistas piensan que la gestión del lobo no pasa por aprobar un plan que contemple la extracción de ejemplares. Y los ganaderos creen que donde esté su ganadería no puede haber lobos. ¿Dónde tiene que situarse la Administración?

-Usted dirá.

-En la búsqueda de un espacio central en el que existiendo lobos los daños sean mínimos, que no pongan en quiebra su ganadería.

-¿Cómo lo están haciendo?

-En Asturias adoptamos hace tiempo la opción de tener un plan de gestión de la especie. Es de 2002. Ahora lo estamos revisando. Mañana me llegarán las alegaciones presentadas.

-¿Qué novedades hay?

-Lo que más cambia, o lo más significativo, es el método de extracción de los sesenta y seis ejemplares autorizados. Hay una serie de circunstancias extraordinarias en las que permitimos abatir lobos a cazadores o ganaderos. Pero circunstancias extraordinarias.

-¿Por qué este plan no satisface a ninguna de las dos partes?

-Me he reunido con las partes afectadas. Desde el mundo ecologista se entiende como una manera de cazar el lobo sin declararlo especie cinegética.

-¿Y no es así?

-No, porque siguen siendo controles. Y seguimos funcionando con criterios científicos, que son los que nos indican cuántos ejemplares podemos abatir anualmente. Los ganaderos querrían poder dispararlos siempre. Y los conservacionistas, nunca. Es complejo.

-¿Quién tiene la razón?

-Aquí nadie tiene la razón y las dos partes tienen razones. Hay razones en cada uno de los dos extremos. Es necesario un encaje.

-¿Es el equilibrio que más le está costando conseguir?

-Sí (rotundo). Pero es cierto que desde hace poco estoy percibiendo un cambio de actitud por ambas partes. En la Administración estamos convencidos de que la fórmula es el diálogo y el debate.

-¿Sabe que no va a poner de acuerdo a las dos partes?

-Nada va a ser del agrado de todos. No aspiro a ello, tampoco. Aspiro a que el lobo continúe existiendo y a que los ganaderos no tengan tantos daños. Hace días la parte conservacionista propuso dejar a los animales muertos en el monte para que los comieran los lobos y así no tuvieran que ir al ganado. Eso es lo constructivo. Así se avanza. Para resolver el conflicto necesito que ganaderos y ecologistas se escuchen. Y yo, escucharlos a todos. Necesito que los dos asuman que ninguna parte tendrá una posición óptima. Así el espacio de encuentro llegará. Tiraré por este plan, porque, aunque sé que le quita un poco a los conservacionistas y le da un poco más a los ganaderos, no renuncia a los objetivos fundamentales. Que son la conservación de la especie y la continuidad de la ganadería.

-¿Cuántos lobos hay en Asturias?

-Del orden de 30-32 grupos familiares, aunque sería pretencioso dar una cifra concreta.

-¿Cómo se consiguen censar? ¿Qué criterios se utilizan?

-A través de un esfuerzo importante: itinerarios de seguimiento, indicios, excrementos, esperas, escuchas de aullidos, haciendo reclamos… Son métodos científicos.

-¿Qué tamaño de población es el ideal para Asturias?

-No me atrevería a decirlo, ni tampoco creo que nadie se atreva. Es muy importante que, además del censo, veamos dónde hace daño. Es todo muy complejo. Yo no hago la propuesta de control. Son todos criterios científicos.

-¿Se han replanteado convertirla en especie cinegética?

-No, porque donde está así ni hay menos daños ni tampoco se pueden abatir más lobos.

-¿Tiene Asturias un problema de superpoblación de lobos?

-¿Qué es superpoblación? ¿Aquella que produce más daños de los deseables? Entonces, sí. ¿Aquella que el territorio no puede alimentar? Entonces, no. Diría que la población es estable y tiene condiciones favorables de vida. Lo que ocurre es que hay ejemplares que hacen mucho daño.

-¿Los controles rebajan realmente los daños?

-Le doy unos datos: en 2011 tuvimos 2.966 expedientes con un coste de 927.436 euros. En 2012 fueron 2.786 expedientes con un coste de 936.258 euros. Y este año van 2.892 expedientes y 923.511 euros. Este año la cifra es mayor que el año pasado, pero menor que en 2011. Estamos en valores normales.

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Los ataques del lobo, provocan pérdidas de más de 400.000 euros en cinco años

2012 fue el peor año, con más de 500 ovejas muertas en casi cien ataques en Salamanca
08.12.13 – 13:07 –
La presencia del lobo se ha convertido en numerosas comarcas en una de las grandes preocupaciones de los ganaderos salmantinos. En un momento más de la crisis que azota el sector, explotaciones de la provincia, y en especial las de la zona norte, ven cómo los ataques de estos animales pueden arruinar los resultados de un año e incluso, combinados con otros problemas, contribuir a poner en serio riesgo su viabilidad de económica.

Según los datos de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente, en la provincia de Salamanca en los últimos cinco años han muerto cerca de 1.500 cabezas de ganado a manos de ataques oficialmente considerados de lobo, a las que se podrían sumar algunas decenas más incluyendo las que se adscribe en las estadísticas oficiales a los perros asilvestrados.

En líneas generales, las cifras señalan que el 80% de las cabezas muertas corresponden a explotaciones de ovino, mientras que el 20% restante serían cabezas de vacuno.

Un reparto más o menos constante, aunque puede sufrir ligeras variaciones, como en el año 2012. Esa anualidad, la peor de las últimas cinco en la provincia de Salamanca y una de las peores de las que se tiene registro, murieron por los ataques del lobo 646 cabezas de ganado, de las que 555 (el 85%) fueron de ovino.

A partir de estos datos, organizaciones ganaderas como Asaja consideran que las pérdidas sufridas por la cabaña ganadera de la provincia pueden superar los 400.000 euros en estos años, considerando un daño de 230 euros por cada uno de los más de 1.100 ejemplares perdidos de ovino y de 500 euros por los más de 250 de bovino. Datos que, no obstante, tienen el carácter de estimaciones, ya que el cálculo de las pérdidas depende en realidad de muchos factores concretos, como el posible estado de gestación de las cabezas de ovino y el daño a futuro que genera el ataque y, por otra parte, los ganaderos consideran que habría en realidad más ataques de los lobos de los que tiene constancia la administración.

Sin denuncia

El presidente de Asaja Salamanca, Luis Ángel Cabezas, insiste en que «es difícil dar cifras sobre la verdadera dimensión del problema porque hay muchos ganaderos que sufren ataques del lobo y no los denuncian porque tal y como están las cosas saben que no van a sacar nada y que lo único que van a hacer es perder el tiempo».

Un 15% sin denunciar

Aunque la Consejería reconoce que el número de ataques sin denunciar puede rondar el 15%, para el presidente de Asaja la realidad es otra: «En estos últimos años pensamos que la mitad de los ataques se quedan sin denunciar, porque el ganadero sabe que no adelante nada con ello», afirma.

Cabezas explica que uno de los problemas es que para percibir una posible indemnización ante un ataque de lobo, el ganadero debe haber suscrito previamente un seguro de compensación. Una figura que muchos profesionales del campo desestiman porque «nos encontramos que a veces vale más el collar que el galgo», explica gráficamente el presidente de Asaja.

La Opa lleva varios años defendiendo ante la Consejería un cambio radical en la gestión del problema, de manera que el ganadero pudiera recibir de manera rápida la compensación únicamente avalando un certificado veterinario realizado en el lugar del ataque en el que se contemple si el daño ha sido ocasionado de manera irrefutable por el lobo y cuál era el valor de las cabezas perdidas. «De esta forma sí conseguiríamos que se denunciaran el 90% de los ataques y veríamos la verdadera dimensión del problema», señala Cabezas.

Y es que para los ganaderos la realidad es que «partimos de un problema irresoluble que es querer hacer al lobo compatible con la ganadería extensiva, que es lo mismo que querer mezclar agua y aceite y obtener una mezcla homogénea», subraya el presidente provincia de Asaja, quien insiste en que «esa hipotética convivencia es totalmente antinatural y si las administraciones quieren que exista, lo lógico es que asumamos los costes entre todos, no solamente los ganaderos con unas indemnizaciones miserables después de cada ataque».

Crecimiento alarmante

Una situación que, en todo caso, según Asaja se está agravando por «un crecimiento alarmante de la población del lobo, que está llevando a que se vuelvan a ver lobos en sitios de Salamanca donde hace casi medio siglo que no se había vuelto a hablar de este problema».

Municipios como Topas y Valdelosa, al norte de la provincia, son los más afectados cada año por estos ataques, aunque el problema está comenzando a tener un impacto importante en comarcas como la de Vitigudino o más al sur la del Argañán, donde los ganaderos sospechan que podría haberse asentado una manada.

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Los ataques del lobo provocan pérdidas de más de 400.000 euros en cinco años

Un ganadero observa varias obejas muertas por los ataques de los lobos. / Ical

 
 

 

Lobos, ovejas y pastores

07.12.2013 | 02:51

Lobos, ovejas y pastores

Lobos, ovejas y pastores

 

CHANY SEBASTIÁN Aliste tirita de frío bajo la escarcha y carámbanos del amanecer en ríos y cumbres donde la brisa se convierte en biruje que congela cuerpo y alma. El otoño da pasos firmes y seguros hacia su final, al encuentro del invierno. Es ésta época de matanzas, ancestral tradición que muestra y demuestra la simbiosis rural, entre la vida y la muerte, donde el hombre, abastece la despensa para todo el año. Entre tanto sacrificio, doloroso y a la vez necesario, un vecino de Mellanes y su perro Sultán, ha vuelto a demostrar la solidaridad humana del alistano con su medio. En unos tiempos donde se ha puesto de moda defender al lobo olvidando muchos que las ovejas para mantenerlo las pone el pastor, Aliste y los alistanos, y los agentes de Medio Ambiente, demostramos que el hombre y la tierra nos necesitamos, vivimos juntos que no revueltos: es parecido , sí, pero no es igual. Nuestra infancia está repleta de corrales donde las gallinas compartían el trigo con los pardales y mientras se lavaban las tripas de la matanza en los pontones de los ríos Aliste, Frío y Cebal, cuando sus aguas eran aún puras y cristalinas, las pegas (urracas) se encargaban de limpiar el cauce de las carnes sueltas sobre las gargalleras. El lobo, admirado que nunca odiado, respetado más que temido, mataba, muy de vez en cuando una oveja para comer y sobrevivir -es ley de vida-, no como ahora que cuando se le cruzan los cables necesita una y azaga cincuenta.
Resulta chocante que muchos otros, aquellos que se llamaron pioneros y sembraron los ríos de fosas sépticas sin orden ni control y convirtieron los herbicidas en consejo y solución para las malas hierbas abanderen ahora la lucha por la biodiversidad sin entonar el me a culpa, en busca de medallas, ante tanto estropicio propio y ajeno. Saneamos entonces los pueblos, sí, y los trigales, pero sembramos la muerte para fauna y flora. Los aconteceres de nuestras vidas y de nuestros pueblos necesitan de la simbiosis perfecta. El lobo y el pastor, las gallinas y los pardales, los barbos y el pescador como la liebre y se cazador se necesitan: están condenados a entenderse, a ser compañeros de viaje, nunca enemigos. El hombre, la flora y la fauna son los eslabones de oro de la vida rural, imprescindibles para la supervivencia, conjunta y en armonía.

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