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«Es una plaga», dicen los afectados por el jabalí en Anes tras nuevos destrozos

La Asociación de Ganaderos de Siero y Límites pide que se permita cazar más y que se mejoren las indemnizaciones a los afectados

28.11.2013 | 02:08

Aladino Rato Nicieza, con los daños provocados por los jabalíes en su finca de Varé.

Aladino Rato Nicieza, con los daños provocados por los jabalíes en su finca de Varé. Manuel Noval Moro

Anes (Siero), Manuel NOVAL MORO «Es una plaga; la peor que puede haber». Con esta rotundidad se expresó ayer Aladino Rato Nicieza, ganadero de Varé, en la parroquia sierense de Anes, tras comprobar que una de sus principales fincas ha sufrido nuevos daños por el jabalí. «Cualquier otro daño es menor; si tienes plantado maíz y hay una plaga, al año siguiente plantas otra cosa, o si el lobo te mata un par de terneros, sólo pierdes eso; pero el jabalí es distinto, acaba con todo y lo hace una y otra vez, no puedes plantar nada ni tener pastos; estamos desesperados».

En la parroquia de Anes están cada vez más preocupados. Incluso temen que, al contrario de lo que se esperaba, la apertura de los cotos de caza de Villaviciosa empeore las cosas. «Esta no es una zona de caza, y los jabalíes, si comienzan a cazarlos allí, seguramente vendrán hasta aquí, donde están más tranquilos», opina Rato. En consecuencia, cree que cada vez habrá más.

Los daños en su finca, visibles ya desde la entrada, son considerables. Los jabalíes han hozado en la mayor parte de los terrenos, levantando la tierra y, además, dejando sus excrementos. Esto es muy dañino porque ocurre que, al levantar la tierra, es imposible pasar las máquinas para segar, y, en cualquier caso, si se pudiera segar, el pasto se mezclaría con los desechos de los jabalíes y se estropea. Y por otra parte, ni vacas ni ovejas prueban una brizna de hierba por la que hayan pasado los jabalíes. Sólo comen de estos pastos los caballos.

Él no es el único en la zona que sufre los destrozos de estos animales. «Está todo el mundo igual, aquí entran en todas partes», asegura Aladino Rato. Hartos de esta situación, los ganaderos ya han formalizado ya la Asociación de Ganaderos de Siero y Límites, con la que tienen intención de luchar por mejorar sus condiciones. Actualmente tiene 38 miembros registrados, todos ellos afectados por los destrozos. Aladino Rato Nicieza forma parte de la directiva.

La asociación tiene dos frentes abiertos. El primero de ellos es el de las indemnizaciones. Todos los afectados, sin excepción, consideran que lo que se les paga cada vez que el jabalí ataca sus fincas es poca cantidad teniendo en cuenta el daño que hacen a su trabajo. Por eso, están tratando de hacer una valoración real de los daños, a través de un perito, para pedir una indemnización razonable a la administración.

La otra cuestión que les afecta es el control de la población de jabalíes en la zona. En opinión de Rato, uno de los problemas está en la restricción de la caza. Tratándose de animales con tanta población, como se demuestra con la invasión de fincas por toda la zona rural del norte del concejo, cree que se debería permitir poco menos que la caza libre. «Se habla de que faltan alimentos, y sobran para dar de comer a mucha gente; podría buscarse una fórmula para dar la carne a la cocina económica o cualquier otra institución», opina.

En cualquier caso, piden a la Administración que tome medidas para acabar con esta plaga, porque pone en peligro la supervivencia en el campo. «Quieren que la gente vuelva al campo y no se dan cuenta de que los que ya estamos no podemos con ello», concluye.

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El lobo mata seis ovejas y hiere a otras tres en los montes de Onís

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El rebaño propiedad de Carmen Tomás Rojo ya sufrió el ataque del cánido el pasado mes de septiembre.

El lobo ha vuelto a hacer de las suyas en los montes de Onís, lo que no ha hecho más que avivar los ánimos de los ganaderos que hoy al mediodía tienen convocada una manifestación ante la Junta del Principado de Asturias para quejarse, precisamente, del daño que el cánido hace a la ganadería asturiana y de otros problemas que han puesto al sector entre las cuerdas. El depredador ha atacado otra vez al rebaño de Carmen Tomás Rojo, matando a seis de sus ovejas, dejando otras tres heridas de gravedad, y varias desaparecidas.

Se trata de la segunda «sangría» que sufre esta explotación ganadera en lo que va de año ya que el pasado mes de septiembre el lobo se ensañó con medio centenar de sus reses, dejando 6 ovejas muertas, 21 malheridas y 22 desaparecidas. Sus propietarios denunciaron también que, pese a que dieron aviso a primera hora de la mañana a la Consejería de Agroganadería, ningún guarda se personó ayer para tasar los daños.

Los dos sucesos tuvieron lugar en la misma zona, en el paraje de Beranzas, cerca de la cueva de maduración del queso Gamonéu y a las puertas del Parque Nacional de los Picos de Europa, donde esta ganadera oniense deja pastar a sus animales: unas 130 ovejas, 90 cabras y 170 vacas.

En la tarde del martes los propietarios fueron a buscar el ganado pero la niebla y la intensa lluvia les hicieron desistir en su empeño, algo que aprovecharía el lobo en su propio beneficio. En septiembre el cánido también atacó este rebaño aprovechando que Carmen no había acudido al encuentro con sus reses el día antes, precisamente por asistir a una concentración convocada por los ganaderos en Covadonga. El lobo, también aprovechó aquel descuido.

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La Fiscalía investiga una cacería por si se abatieron lobos

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La Fiscalía investigará la participación de miembros de la Junta de Castilla y León en una supuesta cacería ilegal que tuvo lugar en 2011 y en la que se abatieron cuatro ejemplares de lobo.

Así lo ha manifestado el naturalista Luis Miguel Domínguez, portavoz de la plataforma Lobo Marley, que llevó el asunto a la justicia. Domínguez y otro integrante de la plataforma han pasado por los juzgados a declarar tras la denuncia.

El portavoz ha explicado que la Fiscalía ya había iniciado las investigaciones, aunque “en algún punto” se habían detenido, de modo que ahora se han retomado con la denuncia interpuesta por Lobo Marley.

Los hechos, ha recordado, tuvieron lugar el 18 de diciembre de 2011, en una montería realizada en el coto La Pavona, en el término municipal de Riofrío, donde aseguran que aparecieron “entre cuatro y seis” ejemplares de lobo abatidos, lo sería ilegal por la prohibición de caza esta especie al sur del Duero.

Hay pruebas
La plataforma ha asegurado que hay pruebas, que se han puesto en manos de la Fiscalía, de la presencia en ese lugar de miembros de la Junta, entre ellos el director de Especies y Espacios Naturales en Ávila, Nicolás González.

Según Domínguez, la presencia de esta persona habría sido suficiente para que él mismo hubiera “elevado denuncia”.

No obstante, entre las pruebas que se van a entregar a la Fiscalía, se encuentra una entrevista realizada por Lobo Marley al propio Nicolás González, en la que aseguraría que él estuvo en ese lugar, pero se habría marchado antes de comenzar la montería.

Para Domínguez, si la Junta de Castilla y León “es conocedora” de que se abatieron lobos al sur del Duero, “debe inmediatamente la que inicie las diligencias” y “no un grupo ciudadano” como es Lobo Marley.

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«No pueden pretender que mantengamos al lobo con nuestras reses»

La asociación de ganaderos de Piloña celebra este sábado su asamblea general con el cánido como uno de los principales problemas del sector.

La asociación de ganaderos de Piloña ha convocado para este sábado su asamblea general del presente año, con el objetivo de abordar algunos de los aspectos de su funcionamiento cotidiano, presentación de cuentas y, de forma especial, para hablar sobre los temas que actualmente preocupan al colectivo ganadero asturiano: los ataques del lobo a la cabaña ganadera y la proliferación de matorral en las montañas. El presidente de la asociación desde hace ocho años es Luis Cueto, ganadero ya jubilado, que advierte de la necesidad de que se acometa el relevo generacional en los órganos directivos.

-¿Qué temas tratarán en esta asamblea?

-Se trata de la asamblea general, así que será necesario hablar de la actividad del colectivo, estado de cuentas, asociados… Es muy importante que haya una buena respuesta por nuestros asociados, que rondan los 180.

-Usted ya había mostrado hace algún tiempo su interés en dejar el cargo.

-Sí, pedimos el relevo, pero no fue posible. Yo ya tengo 68 años y llevo ocho en el cargo. Creo que es necesario que no estemos siempre los mismos, que haya renovación, aire nuevo. Hasta ahora ha sido imposible, pero también es cierto que sería una pena tener que disolver la asociación, por eso seguimos los mismos al frente.

-¿Qué propondrán?

-Lo principal es seguir apostando por la asociación; no se puede perder. Queremos que se incorpore más gente a la directiva, también personas de otros concejos, y comenzar a trabajar con ellos.

-Creo que también estarán presentes hoy en la manifestación convocada en Oviedo. ¿Cómo están viviendo estas reivindicaciones?

-Sí, vamos a acudir, aunque no sé exactamente el número de asociados que se desplazarán. Piloña no cuenta habitualmente con ese espíritu de manifestarse, pero la situación es muy difícil.

-Se habla de la proliferación del matorral y de los ataques del lobo…

-La gente que vive en la ciudad, o en las villas, y no sube al monte, no se pueden imaginar cómo está aquello por el crecimiento del matorral, no se puede pasar. Incluso en algunas pistas forestales es complicado circular. Y el tema del lobo es lo de siempre, los ecologistas quieren mantenerlos a toda costa, pero no se puede seguir sacrificando a todo el sector. No pueden pretender que mantengamos al lobo alimentándolo con las reses de los ganaderos, o a las especies cinegéticas con nuestras huertas. Desde la ciudad se ve muy guapo, pero no puede seguir esta situación.

-¿Empeora la situación en invierno?

-En cuanto apunta un poco la nieve los daños son tremendos. Los hemos tenido en estos últimos días. Hay manadas de lobos y la Consejería lo sabe. Tampoco podemos seguir pagando impuestos para pagar a su vez los daños y las indemnizaciones.

Importante motor

-¿Tiene futuro la ganadería?

-Desde luego, y los jóvenes están volviendo al campo. Yo siempre aposté por este sector incluso en estos años de atrás, cuando la zona rural se despoblaba porque la gente buscaba el dinero más fácil de otras actividades. Un concejo como Piloña no puede dar la espalda a un sector del que siempre ha vivido la población. La ganadería y la agricultura siguen siendo un importante motor.

-¿Se puede vivir bien del campo?

-Pese a la mala situación económica en la que está el país, una familia que trabaje con profesionalidad y gestione bien su explotación ganadera y agrícola, puede vivir bien del campo. Yo confío que entre todos los jóvenes que están volviendo al campo, haya personas válidas que saquen adelante el sector.

-¿Qué actividad realiza su asociación?

-Pues es variada, desde cursos hasta viajes. Los hacemos dentro de Asturias y también nos gusta viajar, al menos dos días al año, a otros puntos del país, para que la gente también salga un poco de su medio. También establecemos acuerdos comerciales para posibilitar que los asociados puedan tener algunos descuentos a la hora de hacer sus compras o recibir servicios, como el cuidado dental.

-¿Espera una buena asistencia a la asamblea?

-Yo espero que sí. Animo a todos los socios a que acudan y participen, ya que es importante. Me gustaría que se repitiese la foto del año 2005, cuando se constituyó el colectivo. La sala estaba llena a rebosar y ésa es la imagen que nos gustaría tener este sábado.

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«No pueden pretender que mantengamos al lobo con nuestras reses»

Luis Cueto, ayer, en la villa de Infiesto. :: E. CARBALLEIRA

UCA, Aasaja y COAG estarán en la concentración ganadera pero creen que el sector «necesita comprensión y no verbenas»

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Los tres sindicatos sindicatos mayoritarios agrarios y ganaderos de Asturias (UCA, Asaja y COAG) han confirmado este martes que estarán en la concentración convocada por la Asturias Ganadera para este jueves, ante la Junta General del Principado, y con presencia de reses de ganado. Eso sí, han matizado que estarán «como invitados» y que el sector necesita «comprensión y no verbenas».

OVIEDO, 26 (EUROPA PRESS)

Así lo ha manifestado el secretario general de UCA, Joaquín López, durante una rueda de prensa en Oviedo, acompañado por las secretarias generales de COAG (Mercedes Cruzado) y Asaja (Geli González). El motivo de la convocatoria era presentar la batería de propuestas que las tres organizaciones, de forma conjunta, han registrado en la Junta General, para acabar con los ataques del lobo y la proliferación de matorral sobre las zonas de pastos.

Preguntados por la convocatoria de este jueves, López se ha referido a la cita como una «situación curiosa» porque «vamos de invitados». De hecho, ni UCA, ni COAG, ni Asaja son los convocantes, si no una serie de asociaciones de ganaderos en extensivo y personas a título particular que se han denominado la Asturias Ganadera, y que han llamado a la movilización a todo el sector. Los motivos son precisamente, entre otras problemáticas, la demanda de soluciones para el lobo y el matorral.

«Esto es lo mismo que si a las movilizaciones del carbón el SOMA va de invitado», ha señalado López, para quien «se va a perder una gran oportunidad de demostrar a la sociedad que los ganaderos son respetuosos y se saben hacer las cosas». Así, ha querido hacer un llamamiento «a los ganaderos que participen el jueves para que hagan un esfuerzo por mantener las formas, y el buen nombre del sector, porque el sector necesita comprensión y no verbenas».

No obstante, Cruzado ha dejado bien claro que los representantes de los tres sindicatos mayoritarios estarán apoyando la movilización. «Nunca nos apartamos de eso. Hace un año también hicimos manifestaciones por el problema del lobo y ahora da la impresión de que nadie hizo nada nunca, y eso es mentira», se ha quejado. «En muchas ocasiones salimos en los medios de comunicación y en movilizaciones y declaraciones, oponiéndonos a esta situación que estamos soportando desde hace demasiado tiempo», ha añadido.

Los tres sindicatos han presentado una batería de propuestas en la Junta que incluirían dos actuaciones fundamentales. En primer lugar, un nuevo Plan del Lobo (en estos momentos en desarrollo) que permita el control de la población de estos depredadores, la actuación rápida en zonas donde se presente problemas, además de su erradicación de zonas ganaderas. «Ni vacas en Muniel.los ni lobos en la majada de Cangas de Onís», ha exigido López.

Por otro lado, la adecuación de la normativa de las quemas controladas para eliminar el matorral, en aquellas zonas en las que no se puede acceder con maquinaria.

López ha llamado la atención sobre este último asunto. Ha estimado que en los últimos 20 años se ha perdido más de la mitad de la superficie de pastos (que en estos momentos calcula en 300.000 hectáreas) por el avanza del matorral). Además, ha recordado la problemática que esto conlleva, no solo para la práctica de la ganadería tradicional, sino también para el riesgo de incendios y la conservación de determinadas especies silvestres, como el urogallo, al que el matorral le resta parte de su hábitat.

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La UNESCO otorga el Premio Sultán Qabus para la conservación del medio ambiente a dos proyectos de Polonia y Sudáfrica.

La Sociedad nacional de propiedades forestales del Estado (Polonia) y el Fondo para la fauna en peligro (Sudáfrica) son los dos ganadores del premio UNESCO Sultán Qabus para la preservación del medio ambiente. La entrega del premio tuvo lugar el 24 de noviembre durante la apertura del Foro mundial de la ciencia que se lleva a cabo en Río de Janeiro (Brasil) hasta el 27 de noviembre.

La Sociedad nacional de propiedades forestales del Estado [The State Forests National Forest Holding, SFNFH] (Polonia), fundada en 1924, administra más de tres cuartos de los bosques de Polonia, es decir, 7,6 millones de hectáreas de las 9,3 millones que posee el país. Esta organización, que cuenta con aproximadamente 25.000 empleados, cumple una función vital en la gestión sostenible de los recursos forestales. Además, busca concientizar a las personas acerca de la importancia de la ecología y de la conservación de la naturaleza y los bosques. Las visitas escolares y los programas voluntarios atraen miles de visitas cada año. Este organismo administra la mayoría de los bosques presentes en las diez reservas polacas de biosfera.

Unesco The State Forests National Forest Holding sultán Qabus Sudáfrica SFNFH premio Polonia medio ambiente Endangered Wildlife Trust 2013  medio ambiente escenarios

El Fondo para la fauna en peligro [Endangered Wildlife Trust] (Sudáfrica) fue fundado en 1973 y elabora y administra programas innovadores de protección ambiental en Sudáfrica. Mediante múltiples redes y asociaciones, promueve la coexistencia armoniosa entre el hombre y los animales. Trabaja para la conservación y la utilización sostenible de los ecosistemas y de las especies amenazadas a través de la investigación, la educación y  la divulgación, sobre todo en los sitios sudafricanos del patrimonio mundial, como el de Mapungubwe o de reservas de biosfera  como las de Waterberg o de los Cañones de Kruger.

La Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, seleccionó los ganadores a partir de las recomendaciones de un jurado independiente. El  premio, que se entrega cada dos años,  está dotado con 70.000 dólares, donación del Sultán Qabus Bin Said Al Said de Omán.

El premio UNESCO Sultán Qabus para la conservación del medio ambiente está destinado a individuos, grupos de individuos, institutos u organismos que contribuyan de un modo excepcional a la conservación del medio ambiente, respetando las políticas y los objetivos de la UNESCO y los programas de la Organización en áreas tales como las reservas de biosfera y los sitios del patrimonio mundial.

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Medio Ambiente cede a Bulgaria una docena de buitres leonados

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Algunos de los ejemplares de buitre leonado que han sido cedidos por la Junta al Gobierno búlgaro.

La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía entregó el pasado lunes en El Puerto al Gobierno de Bulgaria un total de 12 ejemplares juveniles de buitre leonado para contribuir así a la recuperación y reforzamiento de la población de esta especie en el referido país europeo.

Los ejemplares han sido cedidos a Bulgaria de acuerdo con el Proyecto de Reintroducción de Buitres en la península Balcánica llevado a cabo por la ONG Green Balkans, que fue la encargada el lunes de recoger a los animales en el Centro de Recuperación de Especies Amenazadas (CREA) de la Junta, ubicado en El Puerto.

Estos animales llevaban una media de un mes en el CREA, donde han sido atendidos de problemas de desnutrición surgidos presumiblemente por la juventud e inexperiencia de estos ejemplares a la hora de buscar y encontrar su sustento. Ahora viajan a Bulgaria en cajones especialmente diseñados para que no sufran durante el transporte. Asimismo han sido marcados con microchips y han sido desparasitados, al tiempo que han sido sometidos a un chequeo sanitario . La mitad de estos buitres leonados son machos y la otra mitad son hembras.

Ganaderos vascos, navarros y catalanes se llevan los mayores lotes del «Mercaón»

Miles de personas asistieron a la tradicional feria de Cabañaquinta al ser declarada fiesta local en Aller

27.11.2013 | 06:35

Visitantes y tratantes, entre los caballos expuestos en el "Mercaón" de Cabañaquinta.

Visitantes y tratantes, entre los caballos expuestos en el «Mercaón» de Cabañaquinta. Leoncio Camporro

Cabañaquinta, Leoncio CAMPORRO Miles de personas se dieron cita ayer en Cabañaquinta en el «Mercaón», la mayor feria ganadera de Aller. El hecho de que la jornada fuera fiesta en el concejo animó aún más este tradicional encuentro.

Desde la tarde de la víspera, efectivos de la policía local organizaban la entrada del ganado al recinto ferial, asignado espacios tanto en la nave cubierta como en la zona de aire libre. Las instalaciones ya se llenaron al filo de la media noche con mas de 700 cabezas de vacuno, 500 de caballar, unas cien de cabrio y 25 burros. Estos lotes atrajeron la presencia de tratantes venidos desde distintas comunidades autónomas españolas. Vascos, navarros y catalanes se llevaron importantes lotes tanto de caballar para carne como de los preciados xatos nacidos la pasada primavera y que irán para sus naves de engorde antes del sacrificio.

Ganaderos locales como Jesús Ordóñez, de Casomera, concurrieron con más de un centenar de cabezas de vacuno y Carlos Alvarez, de Bello, presentó una selección de caballos y yeguas de alta calidad, muchos de los cuales fueron adquiridos por tratantes del País Vasco y Navarra. Los tratos se hicieron esperar hasta el mediodía. Con respecto a los precios, en vacuno algunos ejemplares se movieron entre los 1.900 y 2.200 euros. En cabrío se vendieron varias ejemplares entre los 120 y 150 euros y las transacciones en asnal se movieron entre los 600 y 800 euros.

En las calles que rodean al recinto ferial funcionó un concurrido mercadillo, donde se ofertaban alimentos, ropas de trabajo y herramientas y en cuyos puestos los ganaderos se dejaron parte del dinero obtenido en las ventas del ganado para hacer frente a las necesidades de un invierno que ya se avecina. Tampoco faltaron en las entradas al recinto ferial pancartas reivindicativas destinadas a las autoridades regionales para que se tomen medidas encaminadas a la reducción del número de lobos en puertos y majadas.

Pasadas las tres de la tarde, los bares y restaurantes de Cabañaquinta llenaron sus comedores. En los menús de temporada no faltaron el picadillo, el pote o los callos, junto a los buenos pescados. En cuanto a los aparcamientos se echaron en falta algunos espacios como alternativa a la zona de Rozada, afectada por las obras del Corredor del Aller.

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El hombre que vivió 12 años entre lobos

 

 

Marcos Rodríguez Pantoja

Marcos no tiene animales en su casa porque es muy pequeña pero tiene

un patio lleno de flores y plantas.

La primera vez que Marcos Rodríguez Pantoja se sentó frente a un plato de sopa no supo qué hacer. Lo miró detenidamente, ahuecó la palma de su mano y la introdujo en él. El contacto con el líquido hirviendo le hizo pegar un salto y el plato acabó hecho trizas en el suelo.

Corría el año 1965 y él tenía 19 años, pero hacía más de una década que no se sentaba frente a un ser humano que le ofrecía algo para comer.

Venía de pasar 12 años solo en medio de la sierra, con lobos, cabras, serpientes y otros animales como única compañía.

«Los animales eran mi familia, mis amigos, todo»

Cuando era pequeño –»yo tendría unos 6 o 7 años», recuerda- su padre, que se había vuelto a casar, lo vendió a un cabrero que se lo llevó a Sierra Morena, un lugar agreste y de difícil acceso en el sur de España, para ayudar a un viejo pastor a cuidar su rebaño.

Al poco tiempo el pastor murió y Marcos se quedó solo. Más asustado de la gente -después de años de maltratos y golpizas que le propinaba su madrastra- que de la soledad del monte, Marcos nunca intentó regresar, hasta que lo encontró la Guardia Civil en el 65 y se lo llevó por la fuerza a Fuencaliente, un pequeño pueblo a los pies de Sierra Morena.

Aunque ya han pasado casi 50 años, Marcos todavía recuerda vívidamente su paso por la sierra y el impacto que le produjo el regreso.

En el monte

«Para mí aquello era la gloria porque ya no me pegaban palizas»

Marcos

«Al principio yo lo pasé muy mal. No sabía qué comer, le tenía miedo a los animales y al viejo. Pero después nos hicimos amigos y con los bichos también. Y así fue como empecé a sentirme muy bien. ¡Me sentía estupendamente!, le dice Marcos a BBC Mundo.

«Para mí aquello era la gloria porque ya no me pegaban palizas», añade.

Lo poco que le enseñó el pastor antes de morir fue suficiente para que no pasase hambre. Aprendió a cazar conejos y perdices con trampas hechas de palillos y hojas, y a despellejar a los animales para aprovechar su carne y su piel.

Casa de MarcosMarcos hizo pintar esta leyenda en la entrada de su casa.

«Para comer me guiaba por los bichos. Lo que comían ellos lo comía yo», cuenta. «Los jabalíes comían unas patatas que estaban enterradas. Las encuentran porque las huelen. Cuando iban a desenterrarlas yo les tiraba una piedra, ellos se escapaban y entonces yo me robaba las patatas».

Librado a su suerte, Marcos estableció un vínculo especial con los animales.

«Un día me metí en una lobera a jugar con unos cachorritos que vivían allí y me quedé dormido. Cuando desperté, la loba estaba cortando carne de ciervo para los cachorros. Yo traté de quitarle un pedazo, porque también tenía hambre y me pegó un zarpazo», dice imitando el gesto de la loba.

«Cuando terminó de alimentar a sus cachorros, me miró y me tiró un trozo de carne. No quería tocarlo porque pensé que me iría a atacar, pero me lo fue acercando con el hocico. Lo cogí, lo comí y ella se me acercó. Pensé que me iba a morder, pero sacó la lengua y me empezó a lamer. Después de eso, ya era uno más de la familia. Íbamos a todos lados juntos», recuerda.

Marcos cuenta además que tenía una serpiente como compañera. «Vivía conmigo en la cueva de una mina abandonada. La crié de pequeñita. Le había puesto unas ramitas para hacerle un nido y le daba leche de las cabras. Me seguía a todos lados y me protegía», asegura Marcos.

«Los jabalíes comían unas patatas que estaban enterradas. Las encuentran porque las huelen. Cuando iban a desenterrarlas yo les tiraba una piedra, ellos se escapaban y entonces yo me robaba las patatas.»

Marcos

¿Pero nunca te sentías solo?, le pregunto.

«Nooooo», dice enfático. «Me sentía un hombre feliz porque tenía todo lo que quería, yo no conocía otra cosa. Yo me sentía solo cuando no sentía a los bichos, porque por la noche siempre hay un bicho que canta”, me cuenta y, acto seguido, se pone a imitar el sonido del ciervo, el zorro, el búho y otros animales que le hacían compañía.

Cuando contestaban, «yo me iba a dormir tranquilo porque sabía que no me habían dejado solo».

Así, los sonidos y los gruñidos fueron ganándole espacio a las palabras hasta que dejó de hablar.

La visión de Marcos

OTROS CASOS CONOCIDOS

John Ssabunnya

  • Rochom Pngieng: hallada en 2007 en una localidad remota del noroeste de Camboya. Cuando la encontraron andaba desnuda, con el pelo largo y en cuatro patas. Se cree que pudo haber pasado 18 años en la selva.
  • John Ssabunnya (en la foto): vivió desde los dos años en la selva de Uganda, criado por monos. Fue encontrado en 1991 cuando tenía 14 años. A John le gusta cantar y practicar deportes.
  • Vicente Caucau: hallado en el sur de Chile en 1984, cuando tenía unos 10 años. Se cree que vivía entre pumas.
  • Víctor de Averyron: encontrado en Francia en 1799. El médico Jean Marc Gaspard Itard intentó enseñarle a hablar y a desarrollar una conducta social sin éxito. Su historia fue llevada al cine por Francois Truffaut.
  • Pedro de Hamelín: hallado solo y desnudo en un bosque de Alemania en 1725 cuando tenía unos 11 años. No hablaba y se movía en cuatro patas. Los análisis de su retrato indican que posiblemente Peter padecía el síndrome de Pitt-Hopkins. Todos los intentos por civilizarlo concluyeron sin éxito.

Hoy, Marcos habla hasta por los codos. Y quizá sea por su manera de expresarse y porque Marcos es a todas luces un gran contador de cuentos –sabe exactamente cuándo hacer una pausa, cuando un ruido o un golpe seco para aumentar la tensión dramática que de por sí la historia ya tiene- que me pregunto cuán cierta es su historia.

¿Pueden acaso los lobos y los hombres ser «amigos» o las serpientes «fieles protectoras»?

«Lo que ocurre es que Marcos no cuenta lo que sucedió, sino lo que él cree que sucedió”, señala Gabriel Janer Manila, escritor y antropólogo de la Universidad de las Islas Baleares, en España, que hizo su tesis sobre el caso de Marcos y 30 años más tarde publicó una novela juvenil sobre su vida.

«Pero eso es lo que hacemos todos: presentamos nuestra visión de los hechos», acota.

«Cuando Marcos ve una serpiente y le da leche, y luego la serpiente vuelve, él dice que es su amiga. La serpiente no es su ‘amiga’. Va porque él le da leche. Él dice ‘ella me protege’ porque está contando lo que él cree que ha sucedido”.

Y esta forma de interpretar los hechos, su imaginación -y su inteligencia-, fue lo que le permitió sobrevivir en la soledad de la sierra, explica el antropólogo.

No hay que olvidar tampoco que conocía muy bien el entorno, agrega. «Ya llevaba un adiestramiento en las formas de vida de allí. Vivía con sus padres en pleno bosque. Hacían carbón y le obligaban a recoger bellotas todos los días».

Testigos

Cómo era Marcos Rodríguez en 1977

Fue gracias a Janer Manila que el caso de Marcos se dio a conocer. Después de toparse con la historia por casualidad se entregó a estudiarla de lleno.

Janer Manila escuchó y filmó a Marcos diez años después de que regresara de la sierra. En las grabaciones se ve a un hombre joven describiendo con candidez sus aventuras, aliviado de que por fin alguien quisiera escucharlo.

«Mi primera impresión fue de asombro. Era un joven agradable con ganas de comunicarse con la gente, a pesar de sus limitaciones. Había empezado a decepcionarse de las personas y a descubrir que muchas no eran inocentes», recuerda.

«Pero al principio, cuando la oí, no me la creía. Pensaba: ‘no puede ser’. Pero el relato era tan coherente y tan bien contado, y además, cada vez que volvía a contarlo usaba las mismas palabras. Así que yo me dije ‘tengo que verificar todo esto'».

Tras finalizar su grabación con Marcos, Janer Manila viajó a los lugares que él le había nombrado y habló con la gente que lo conoció.

Marcos De joven Marcos tuvo diversos empleos, la mayoría en el sector de la hotelería. Cuando contaba su historia a sus compañeros, nadie le creía.

Muchos –no todos quisieron hablar por temor a que quedara en evidencia la injusticia que se había cometido contra Marcos- ofrecieron un testimonio clave que le permitió al antropólogo corroborar la veracidad de varias partes de la historia.

«Hablé con gente que lo había tratado cuando lo encontraron, con las personas que lo acogieron en su casa, con la empleada que lo bañó por primera vez, con el seminarista que se ocupó de él… Toda esta gente me describía su forma de ser, destacaban su carácter salvaje, su ignorancia del mundo social y su incapacidad para cumplir con ninguna regla en un juego. El relato coincidía con el de Marcos», afirma Janer Manila.

«Y cuando lo he visto contar su historia después», dice en referencia a las entrevistas que Marcos dio hace algunos años después del estreno en 2010 de la película «Entrelobos» de Gerardo Olivares, inspirada en su historia, «él no ha cambiado su relato».

Entre monjas y militares

¿ES POSIBLE RECUPERARSE? LO QUE DICEN LOS EXPERTOS

Gabriel Janer Manila, antropólogo: «Marcos rompió su vínculo con la sociedad en un momento clave. Un niño necesita recibir los estímulos necesarios para crecer en todos los sentidos, en inteligencia, afectividad, imaginación… Marcos no pudo recibirlos y por eso hay aspectos de su personalidad que están bloqueados a consecuencia de la marginación. Podrá tener unas relaciones sociales mas o menos agradables o ser feliz, pero no se va a recuperar nunca».

Héctor Rifá Burrull, psicólogo de la Universidad de Oviedo que trató a la niña salvaje de Camboya: «Depende de cuáles hayan sido las carencias y a qué edad se han producido: no hay un manual de recuperación; en cualquier caso, hace falta promover mucho la comunicación y la mutua empatía, que serán las bases previas de cualquier aprendizaje… y ya solamente este objetivo requiere mucho tiempo y dedicación especializada».

Anneliese Dörr, psicóloga de la Universidad de Chile: una persona que ha vivido una experiencia similar a la de Marcos puede reincorporarse «desde su diversidad, pero no desde las expectativas de las sociedad, encontrando un nicho donde se pueda reinsertar. Es decir, no en el mundo competitivo, individualista occidental, sino en un contexto más comunitario que no le exija las destrezas propias del mundo occidental, para el cual no tiene las herramientas necesarias».

Marcos describe su regreso a la sociedad como el momento en que más miedo tuvo en su vida. «No sabía para donde tirar, sólo quería escaparme al monte».

Cada una de las experiencias que vivió fue traumática: desde su primera visita a la barbería –cuando creyó que el barbero iba a degollarlo con su navaja- hasta las peleas con las monjas de un centro para convalecientes en Madrid donde pasó una temporada, que intentaban hacerlo dormir en una cama, un hábito, que según recuerda Janer Manila, le costó mucho adoptar.

«Una vez alquiló un pequeño departamento y me lo mostró. En la habitación donde dormía no tenía ni cama ni muebles, había mantas por todo el suelo y una cantidad desparramada de hojas de revistas y periódicos arrugados, como si hubiese un animal ahí dentro. Cuando vi aquello y le pregunté si no estaría mejor en una cama, me dijo que no».

Sin embargo, lo que más alteró a Marcos en un principio fue el barullo de la ciudad.

«No podía con tanto ruido. Gente pa’ acá, gente pa’ allá, ¡como las hormigas! Pero las hormigas siempre van por un carril, y la gente iba de un sitio a otro”.

El encuentro con su padre, sin embargo, no le produjo emoción alguna. Cuando la Guardia Civil lo localizó para reconocer a su hijo, el padre, un hombre ya viejo y casi ciego, volvió a encontrarse cara a cara otra vez con Marcos.

«Cuando lo vi no sentí nada de nada», recuerda con indiferencia.

«Lo único que me preguntó al verme fue: ‘¿Dónde está tu chaquetilla?’, como si todavía pudiese seguir usando la misma ropa que tenía cuando me fui».

Casa de Marcos Su casa está abarrotada de fotos, adornos y una extensa colección de encendedores
que adquirió y le regalaron a lo largo de los años.

Las monjas de Madrid le enseñaron a desenvolverse, me cuenta.

«Cuando me sacaron de allí lo primero que tendrían que haber hecho es haberme metido en un colegio, enseñarme a hablar, a andar por el mundo. ¿Para qué me hacen hacer la primera comunión y el servicio militar? «

Marcos

«Me enseñaron a comer, me pusieron una tabla en la espalda para caminar derecho porque yo andaba todo torcido de andar por la sierra», explica. Y recuerda también que lo tuvieron que poner en una silla de ruedas porque no podía caminar después de que le cortaron los callos de los pies.

Lo que siguió fue un peregrinar de una ciudad a otra por diversos trabajos, más que nada en el sector de la hotelería, y un breve paso por el servicio militar. Por su ingenuidad y su falta de experiencia, muchas veces se aprovecharon de él y terminó viviendo en condiciones de miseria en Málaga. Hasta que la buena suerte y la generosidad de un policía retirado lo llevaron a Rante, un pequeño pueblo cerca de Orense, en Galicia.

TarzánA Marcos le gusta ver televisión. Las películas del Oeste y Tarzán son sus programas favoritos.

Aunque Marcos acepta su realidad sin reproches -a lo largo de nuestra charla repite una y otra vez «lo que hay es lo que hay»- cree que su vida hubiese sido distinta si el Estado hubiese intervenido a tiempo.

«Cuando me sacaron de allí lo primero que tendrían que haber hecho es haberme metido en un colegio, enseñarme a hablar, a andar por el mundo. ¿Para qué me hacen hacer la primera comunión y el servicio militar? ¿Para que supiera pegar tiros y matar gente?», dice, y por primera vez su voz denota rabia.

En la guarida de Rante

En Rante, donde Marcos vive desde hace cerca de 15 años, todos conocen su historia.

MarcosSu casa es un poco como una guarida. El techo está decorado con huellas de lobos.

Su morada es una casa pequeña de techos bajos -que bien podría ser una cueva- atiborrada de recuerdos: fotos, dibujos, una curiosa colección de encendedores y un patio repleto de flores y plantas.

En la esquina de la sala hay un piano. Marcos aprendió a tocar de oído y no lo hace nada mal.

Cuenta que tuvo alguna que otra novia, pero hoy está solo. Tiene muchos amigos, eso sí, y gente que lo quiere y lo ayuda.

Ya no trabaja -cobra una media pensión por un accidente que tuvo cuando trabajaba en la construcción- pero siempre que puede echa una mano en el bar.

«Marcos es una persona muy buena, un poco infantil pero muy buen chico, se hace querer, siempre está aquí»

Maite, dueña del bar de Rante

«Marcos es una persona muy buena, un poco infantil pero muy buen chico, se hace querer, siempre está aquí», dice Maite, la dueña del bar.

Desde que está en Galicia ya no quiere ir a otra parte, aunque alguna que otra vez en algún momento oscuro se le cruzó por la cabeza regresar al monte.

«Se me ocurrió muchas veces. Pero ya me había metido en esta vida y vi que había muchas cosas que allá no tenía, como la música o las mujeres. La mujer tira mucho», dice con una sonrisa pícara.

«Ahora ya estoy acostumbrado a esto y me quedo acá».

Marcos en el barA Marcos siempre se lo puede encontrar en el bar del pueblo, el punto de reunión
social obligado de los habitantes de Rante.

La historia de Marcos es el tema de un documental del director español Gerardo Olivares, aún sin estrenar.

Fuente noticia.

El hombre que vivió 12 años entre lobos

Miércoles, 27 de noviembre de 2013

Marcos Rodríguez PantojaMarcos no tiene animales en su casa porque es muy pequeña pero tiene
un patio lleno de flores y plantas.

La primera vez que Marcos Rodríguez Pantoja se sentó frente a un plato de sopa no supo qué hacer. Lo miró detenidamente, ahuecó la palma de su mano y la introdujo en él. El contacto con el líquido hirviendo le hizo pegar un salto y el plato acabó hecho trizas en el suelo.

Corría el año 1965 y él tenía 19 años, pero hacía más de una década que no se sentaba frente a un ser humano que le ofrecía algo para comer.

Venía de pasar 12 años solo en medio de la sierra, con lobos, cabras, serpientes y otros animales como única compañía.

«Los animales eran mi familia, mis amigos, todo»

Cuando era pequeño –»yo tendría unos 6 o 7 años», recuerda- su padre, que se había vuelto a casar, lo vendió a un cabrero que se lo llevó a Sierra Morena, un lugar agreste y de difícil acceso en el sur de España, para ayudar a un viejo pastor a cuidar su rebaño.

Al poco tiempo el pastor murió y Marcos se quedó solo. Más asustado de la gente -después de años de maltratos y golpizas que le propinaba su madrastra- que de la soledad del monte, Marcos nunca intentó regresar, hasta que lo encontró la Guardia Civil en el 65 y se lo llevó por la fuerza a Fuencaliente, un pequeño pueblo a los pies de Sierra Morena.

Aunque ya han pasado casi 50 años, Marcos todavía recuerda vívidamente su paso por la sierra y el impacto que le produjo el regreso.

En el monte

«Para mí aquello era la gloria porque ya no me pegaban palizas»

Marcos

«Al principio yo lo pasé muy mal. No sabía qué comer, le tenía miedo a los animales y al viejo. Pero después nos hicimos amigos y con los bichos también. Y así fue como empecé a sentirme muy bien. ¡Me sentía estupendamente!, le dice Marcos a BBC Mundo.

«Para mí aquello era la gloria porque ya no me pegaban palizas», añade.

Lo poco que le enseñó el pastor antes de morir fue suficiente para que no pasase hambre. Aprendió a cazar conejos y perdices con trampas hechas de palillos y hojas, y a despellejar a los animales para aprovechar su carne y su piel.

Casa de MarcosMarcos hizo pintar esta leyenda en la entrada de su casa.

«Para comer me guiaba por los bichos. Lo que comían ellos lo comía yo», cuenta. «Los jabalíes comían unas patatas que estaban enterradas. Las encuentran porque las huelen. Cuando iban a desenterrarlas yo les tiraba una piedra, ellos se escapaban y entonces yo me robaba las patatas».

Librado a su suerte, Marcos estableció un vínculo especial con los animales.

«Un día me metí en una lobera a jugar con unos cachorritos que vivían allí y me quedé dormido. Cuando desperté, la loba estaba cortando carne de ciervo para los cachorros. Yo traté de quitarle un pedazo, porque también tenía hambre y me pegó un zarpazo», dice imitando el gesto de la loba.

«Cuando terminó de alimentar a sus cachorros, me miró y me tiró un trozo de carne. No quería tocarlo porque pensé que me iría a atacar, pero me lo fue acercando con el hocico. Lo cogí, lo comí y ella se me acercó. Pensé que me iba a morder, pero sacó la lengua y me empezó a lamer. Después de eso, ya era uno más de la familia. Íbamos a todos lados juntos», recuerda.

Marcos cuenta además que tenía una serpiente como compañera. «Vivía conmigo en la cueva de una mina abandonada. La crié de pequeñita. Le había puesto unas ramitas para hacerle un nido y le daba leche de las cabras. Me seguía a todos lados y me protegía», asegura Marcos.

«Los jabalíes comían unas patatas que estaban enterradas. Las encuentran porque las huelen. Cuando iban a desenterrarlas yo les tiraba una piedra, ellos se escapaban y entonces yo me robaba las patatas.»

Marcos

¿Pero nunca te sentías solo?, le pregunto.

«Nooooo», dice enfático. «Me sentía un hombre feliz porque tenía todo lo que quería, yo no conocía otra cosa. Yo me sentía solo cuando no sentía a los bichos, porque por la noche siempre hay un bicho que canta”, me cuenta y, acto seguido, se pone a imitar el sonido del ciervo, el zorro, el búho y otros animales que le hacían compañía.

Cuando contestaban, «yo me iba a dormir tranquilo porque sabía que no me habían dejado solo».

Así, los sonidos y los gruñidos fueron ganándole espacio a las palabras hasta que dejó de hablar.

La visión de Marcos

OTROS CASOS CONOCIDOS

John Ssabunnya

  • Rochom Pngieng: hallada en 2007 en una localidad remota del noroeste de Camboya. Cuando la encontraron andaba desnuda, con el pelo largo y en cuatro patas. Se cree que pudo haber pasado 18 años en la selva.
  • John Ssabunnya (en la foto): vivió desde los dos años en la selva de Uganda, criado por monos. Fue encontrado en 1991 cuando tenía 14 años. A John le gusta cantar y practicar deportes.
  • Vicente Caucau: hallado en el sur de Chile en 1984, cuando tenía unos 10 años. Se cree que vivía entre pumas.
  • Víctor de Averyron: encontrado en Francia en 1799. El médico Jean Marc Gaspard Itard intentó enseñarle a hablar y a desarrollar una conducta social sin éxito. Su historia fue llevada al cine por Francois Truffaut.
  • Pedro de Hamelín: hallado solo y desnudo en un bosque de Alemania en 1725 cuando tenía unos 11 años. No hablaba y se movía en cuatro patas. Los análisis de su retrato indican que posiblemente Peter padecía el síndrome de Pitt-Hopkins. Todos los intentos por civilizarlo concluyeron sin éxito.

Hoy, Marcos habla hasta por los codos. Y quizá sea por su manera de expresarse y porque Marcos es a todas luces un gran contador de cuentos –sabe exactamente cuándo hacer una pausa, cuando un ruido o un golpe seco para aumentar la tensión dramática que de por sí la historia ya tiene- que me pregunto cuán cierta es su historia.

¿Pueden acaso los lobos y los hombres ser «amigos» o las serpientes «fieles protectoras»?

«Lo que ocurre es que Marcos no cuenta lo que sucedió, sino lo que él cree que sucedió”, señala Gabriel Janer Manila, escritor y antropólogo de la Universidad de las Islas Baleares, en España, que hizo su tesis sobre el caso de Marcos y 30 años más tarde publicó una novela juvenil sobre su vida.

«Pero eso es lo que hacemos todos: presentamos nuestra visión de los hechos», acota.

«Cuando Marcos ve una serpiente y le da leche, y luego la serpiente vuelve, él dice que es su amiga. La serpiente no es su ‘amiga’. Va porque él le da leche. Él dice ‘ella me protege’ porque está contando lo que él cree que ha sucedido”.

Y esta forma de interpretar los hechos, su imaginación -y su inteligencia-, fue lo que le permitió sobrevivir en la soledad de la sierra, explica el antropólogo.

No hay que olvidar tampoco que conocía muy bien el entorno, agrega. «Ya llevaba un adiestramiento en las formas de vida de allí. Vivía con sus padres en pleno bosque. Hacían carbón y le obligaban a recoger bellotas todos los días».

Testigos

Cómo era Marcos Rodríguez en 1977

Fue gracias a Janer Manila que el caso de Marcos se dio a conocer. Después de toparse con la historia por casualidad se entregó a estudiarla de lleno.

Janer Manila escuchó y filmó a Marcos diez años después de que regresara de la sierra. En las grabaciones se ve a un hombre joven describiendo con candidez sus aventuras, aliviado de que por fin alguien quisiera escucharlo.

«Mi primera impresión fue de asombro. Era un joven agradable con ganas de comunicarse con la gente, a pesar de sus limitaciones. Había empezado a decepcionarse de las personas y a descubrir que muchas no eran inocentes», recuerda.

«Pero al principio, cuando la oí, no me la creía. Pensaba: ‘no puede ser’. Pero el relato era tan coherente y tan bien contado, y además, cada vez que volvía a contarlo usaba las mismas palabras. Así que yo me dije ‘tengo que verificar todo esto'».

Tras finalizar su grabación con Marcos, Janer Manila viajó a los lugares que él le había nombrado y habló con la gente que lo conoció.

Marcos De joven Marcos tuvo diversos empleos, la mayoría en el sector de la hotelería. Cuando contaba su historia a sus compañeros, nadie le creía.

Muchos –no todos quisieron hablar por temor a que quedara en evidencia la injusticia que se había cometido contra Marcos- ofrecieron un testimonio clave que le permitió al antropólogo corroborar la veracidad de varias partes de la historia.

«Hablé con gente que lo había tratado cuando lo encontraron, con las personas que lo acogieron en su casa, con la empleada que lo bañó por primera vez, con el seminarista que se ocupó de él… Toda esta gente me describía su forma de ser, destacaban su carácter salvaje, su ignorancia del mundo social y su incapacidad para cumplir con ninguna regla en un juego. El relato coincidía con el de Marcos», afirma Janer Manila.

«Y cuando lo he visto contar su historia después», dice en referencia a las entrevistas que Marcos dio hace algunos años después del estreno en 2010 de la película «Entrelobos» de Gerardo Olivares, inspirada en su historia, «él no ha cambiado su relato».

Entre monjas y militares

¿ES POSIBLE RECUPERARSE? LO QUE DICEN LOS EXPERTOS

Gabriel Janer Manila, antropólogo: «Marcos rompió su vínculo con la sociedad en un momento clave. Un niño necesita recibir los estímulos necesarios para crecer en todos los sentidos, en inteligencia, afectividad, imaginación… Marcos no pudo recibirlos y por eso hay aspectos de su personalidad que están bloqueados a consecuencia de la marginación. Podrá tener unas relaciones sociales mas o menos agradables o ser feliz, pero no se va a recuperar nunca».

Héctor Rifá Burrull, psicólogo de la Universidad de Oviedo que trató a la niña salvaje de Camboya: «Depende de cuáles hayan sido las carencias y a qué edad se han producido: no hay un manual de recuperación; en cualquier caso, hace falta promover mucho la comunicación y la mutua empatía, que serán las bases previas de cualquier aprendizaje… y ya solamente este objetivo requiere mucho tiempo y dedicación especializada».

Anneliese Dörr, psicóloga de la Universidad de Chile: una persona que ha vivido una experiencia similar a la de Marcos puede reincorporarse «desde su diversidad, pero no desde las expectativas de las sociedad, encontrando un nicho donde se pueda reinsertar. Es decir, no en el mundo competitivo, individualista occidental, sino en un contexto más comunitario que no le exija las destrezas propias del mundo occidental, para el cual no tiene las herramientas necesarias».

Marcos describe su regreso a la sociedad como el momento en que más miedo tuvo en su vida. «No sabía para donde tirar, sólo quería escaparme al monte».

Cada una de las experiencias que vivió fue traumática: desde su primera visita a la barbería –cuando creyó que el barbero iba a degollarlo con su navaja- hasta las peleas con las monjas de un centro para convalecientes en Madrid donde pasó una temporada, que intentaban hacerlo dormir en una cama, un hábito, que según recuerda Janer Manila, le costó mucho adoptar.

«Una vez alquiló un pequeño departamento y me lo mostró. En la habitación donde dormía no tenía ni cama ni muebles, había mantas por todo el suelo y una cantidad desparramada de hojas de revistas y periódicos arrugados, como si hubiese un animal ahí dentro. Cuando vi aquello y le pregunté si no estaría mejor en una cama, me dijo que no».

Sin embargo, lo que más alteró a Marcos en un principio fue el barullo de la ciudad.

«No podía con tanto ruido. Gente pa’ acá, gente pa’ allá, ¡como las hormigas! Pero las hormigas siempre van por un carril, y la gente iba de un sitio a otro”.

El encuentro con su padre, sin embargo, no le produjo emoción alguna. Cuando la Guardia Civil lo localizó para reconocer a su hijo, el padre, un hombre ya viejo y casi ciego, volvió a encontrarse cara a cara otra vez con Marcos.

«Cuando lo vi no sentí nada de nada», recuerda con indiferencia.

«Lo único que me preguntó al verme fue: ‘¿Dónde está tu chaquetilla?’, como si todavía pudiese seguir usando la misma ropa que tenía cuando me fui».

Casa de Marcos Su casa está abarrotada de fotos, adornos y una extensa colección de encendedores
que adquirió y le regalaron a lo largo de los años.

Las monjas de Madrid le enseñaron a desenvolverse, me cuenta.

«Cuando me sacaron de allí lo primero que tendrían que haber hecho es haberme metido en un colegio, enseñarme a hablar, a andar por el mundo. ¿Para qué me hacen hacer la primera comunión y el servicio militar? «

Marcos

«Me enseñaron a comer, me pusieron una tabla en la espalda para caminar derecho porque yo andaba todo torcido de andar por la sierra», explica. Y recuerda también que lo tuvieron que poner en una silla de ruedas porque no podía caminar después de que le cortaron los callos de los pies.

Lo que siguió fue un peregrinar de una ciudad a otra por diversos trabajos, más que nada en el sector de la hotelería, y un breve paso por el servicio militar. Por su ingenuidad y su falta de experiencia, muchas veces se aprovecharon de él y terminó viviendo en condiciones de miseria en Málaga. Hasta que la buena suerte y la generosidad de un policía retirado lo llevaron a Rante, un pequeño pueblo cerca de Orense, en Galicia.

TarzánA Marcos le gusta ver televisión. Las películas del Oeste y Tarzán son sus programas favoritos.

Aunque Marcos acepta su realidad sin reproches -a lo largo de nuestra charla repite una y otra vez «lo que hay es lo que hay»- cree que su vida hubiese sido distinta si el Estado hubiese intervenido a tiempo.

«Cuando me sacaron de allí lo primero que tendrían que haber hecho es haberme metido en un colegio, enseñarme a hablar, a andar por el mundo. ¿Para qué me hacen hacer la primera comunión y el servicio militar? ¿Para que supiera pegar tiros y matar gente?», dice, y por primera vez su voz denota rabia.

En la guarida de Rante

En Rante, donde Marcos vive desde hace cerca de 15 años, todos conocen su historia.

MarcosSu casa es un poco como una guarida. El techo está decorado con huellas de lobos.

Su morada es una casa pequeña de techos bajos -que bien podría ser una cueva- atiborrada de recuerdos: fotos, dibujos, una curiosa colección de encendedores y un patio repleto de flores y plantas.

En la esquina de la sala hay un piano. Marcos aprendió a tocar de oído y no lo hace nada mal.

Cuenta que tuvo alguna que otra novia, pero hoy está solo. Tiene muchos amigos, eso sí, y gente que lo quiere y lo ayuda.

Ya no trabaja -cobra una media pensión por un accidente que tuvo cuando trabajaba en la construcción- pero siempre que puede echa una mano en el bar.

«Marcos es una persona muy buena, un poco infantil pero muy buen chico, se hace querer, siempre está aquí»

Maite, dueña del bar de Rante

«Marcos es una persona muy buena, un poco infantil pero muy buen chico, se hace querer, siempre está aquí», dice Maite, la dueña del bar.

Desde que está en Galicia ya no quiere ir a otra parte, aunque alguna que otra vez en algún momento oscuro se le cruzó por la cabeza regresar al monte.

«Se me ocurrió muchas veces. Pero ya me había metido en esta vida y vi que había muchas cosas que allá no tenía, como la música o las mujeres. La mujer tira mucho», dice con una sonrisa pícara.

«Ahora ya estoy acostumbrado a esto y me quedo acá».

Marcos en el barA Marcos siempre se lo puede encontrar en el bar del pueblo, el punto de reunión
social obligado de los habitantes de Rante.

La historia de Marcos es el tema de un documental del director español Gerardo Olivares, aún sin estrenar.

fuente noticia.