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El Pirineo leridano, un ‘photocall’ de película para el oso pardo.

El turismo de observación de fauna salvaje atrae cada vez más visitantes que quieren contemplar y fotografiar el plantígrado

Alt Pirineu y Aran | 18/09/2013 – 00:05h | Última actualización: 18/09/2013 – 11:49h

El Pirineo leridano, un 'photocall' de película para el oso pardo

Aventureros de todo el mundo preparan sus cámaras y limpian sus teleobjetivos para intentar inmortalizar alguno de los 25 osos que viven en el pirineo leridano. Atrás quedó la polémica liberación del oso pardo que ahora empieza a dar frutos en forma de noches de hotel, comidas de restaurante, visitas guiadas, cafés en el bar y, en definitiva, turismo.

La reintroducción del oso pardo en el Pirineo, realizada entre 1996 y 2007 en el marco del programa Life de la Unión Europea, fue el inicio de una dilatada polémica que llegó a su punto álgido en octubre de 2008, cuando, según parece, Hvala, una osa eslovena liberada en 2006 por el gobierno francés se cruzó en el camino de un cazador en Les (Val d’Aran) y le hirió un brazo y una pierna. Este suceso incendió los ánimos de buena parte de la sociedad aranesa. Los habitantes del Aran ya habían criticado que las administraciones no habían dado suficiente información desde la liberación de los primeros ejemplares.

Tanto el Conselh Generau d’Aran como la Sociedad de Caza y Pesca del Aran pidieron, en el momento en que ocurrió el ataque, la retirada de todos los plantígrados. Con los años, los osos se han ido desplazando por una amplísima zona montañosa de la cordillera, hasta localizarse en dos focos, el occidental, que va desde el valle del Roncal (Navarra) hasta Sainte-Engrace en Francia y el núcleo central, que ocupa un área de 2.100 km comprendidos entre el Parque Nacional de Ordesa, la población francesa de Lourdes y Andorra.

Los tres primeros ejemplares que se liberaron entre 1996 y 1997 fueron Melba, Ziva y Pyros, a los que siguieron, en 2006, Pauloma, Franska, Hvala, Balou y Saraousse. Todos ellos se han reproducido y hoy se contabilizan hasta 25 individuos, 17 de los cuales se han avistado en el Parc Natural de l’Alt Pirineu, zona más propicia para su supervivencia. De los problemas que generó el oso con la ganadería, la apicultura y la caza durante los primeros años se ha pasado a vislumbrar un nicho de mercado: el turismo de observación de fauna salvaje. Un turismo que se desplaza al Pirineo para fotografiar a los osos y al resto de animales en una de las zonas más prolíficas en fauna del país. Un público que viene de muchos puntos de Europa y que, además, llega en una de las épocas de menor actividad, la primavera, cuando acabada la temporada de esquí el pirineo espera impaciente los meses de verano que traerán de nuevo a los turistas.

Ecoturismo frente a la reintroducción problemática
El síndic d’Aran, Carlos Barrera, que se ha mantenido en su postura contraria a la presencia del oso, asume que en estos momentos se está convirtiendo en un atractivo turístico. En Bossòst se inauguró, el pasado mes de abril, el Parc de Fauna Aran-Park en el que los visitantes pueden observar a los animales en su hábitat natural, incluído el oso. En el Pallars, también ha abierto sus puertas este verano la Casa de l’Ós a Isil, una iniciativa de Acció Natura y Fundación Oso Pardo que se presenta como el primer centro de interpretación dedicado al oso del Parc Natural del Alt Pirineu y que promueve el ecoturismo entorno al oso pardo.

Tras haberse convertido en una atracción más del Pirineo, Barrera denuncia que la Val d’Aran se ha visto obligada a regular el turismo de observación mediante los Serveis de Medi Ambient después de comprobar que “el auge de este turismo especializado estaba generando una actividad paralela y fraudulenta entre algunos empresarios o vecinos de la zona que ofrecían servicios de avistamiento previo pago de falsas entradas al valle a un alto precio para ver a los osos”. El síndic d’Aran explica que “el acceso al valle es gratuito y libre para todo el mundo que quiera visitarlo” y ejemplifica que últimamente se ha podido ver y fotografiar un oso en la carretera, a dos kilómetros del Port de la Bonaigua.

Por su parte, hoy, la Sociedad de Caza y Pesca del Aran también convive de forma sosegada con el oso pardo. El presidente de la entidad, que agrupa a más de 800 cazadores y pescadores, Cinto Cuny, arguye su reticencia inicial a la falta de sensibilización e información de las administraciones durante los primeros años y asegura que “habiendo convivido con tranquilidad, exceptuando el incidente con Hvala, el 80 por cien de los cazadores no está en contra de los osos en estos momentos”. Cuny explica que la actividad de la observación de fauna salvaje está atrayendo a un nuevo turismo bienvenido a la zona y puntualiza que “mientras no nos impidan, por alguna normativa, seguir con nuestra afición durante la época de caza, no mantendremos ninguna oposición”.

Ecologistas y animalistas, firmes con la reintroducción
Desde el lado opuesto, las entidades ecologistas y animalistas han defendido la reintroducción de una especie que ya había habitado la cordillera y que el hombre había exterminado. En una de sus últimas acciones, con la recogida de más de 13.000 firmas, pedían la liberación de dos ejemplares que vivían en un espacio insuficiente, dentro de un cercado situado en un aparcamiento de Artíes.

Marc Alonso es naturalista, vive en la Val d’Aran y es miembro de Depana. En primavera realiza el seguimiento de mayor intensidad de los osos del Pirineo. Claro defensor de la conservación y la protección de la especie, explica que el turismo de observación de fauna salvaje es muy respetuoso con el medio. Alonso asegura que en una época como la primavera, en la que la ocupación turística en la montaña es baja, esta actividad reporta grandes beneficios a la zona: “En estos momentos el conflicto de la presencia del oso está más normalizado, la polémica ha quedado en el pasado y se empieza a considerar como un encanto turístico que tanto en la Val d’Aran como en el Pallars se está sabiendo aprovechar para activar el turismo en época de baja ocupación”. “Es un turismo muy respetuoso porque en realidad es amante de la naturaleza que viene a observar la fauna en directo”, puntualiza Alonso.

Fotografiar a los osos, «un regalo»
Uno de los turistas que ha captado esta singular peculiaridad del Pirineo es Oriol Alamany, reconocido fotógrafo de fauna salvaje que durante la década de los 80 había trabajado como técnico en biología para la Generalitat de Catalunya recopilando datos de los últimos plantígrados del Pirineo catalán. Alamany explica que en el año 2010 los osos se empezaron a dejar ver y “éste fue un enorme regalo para los que fotografiamos la fauna”. Sus primeras imágenes las cedió a los medios que pudieron difundir cómo es la vida de los plantígrados en las montañas del Pirineo.

De su experiencia explica, aún emocionado, que poder captar al oso en su entorno fue un sueño hecho realidad: “La primera vez que vi un oso y que pudimos localizar el área en el que se movía, pudiendo incluso realizar series de fotografías, fue como un sueño. Verlo en Alaska y Canadá no fue tan increíble como divisarlo en nuestras montañas”. El fotógrafo y su mujer pasaron 12 días en su autocaravana, esperando en el punto que Marc Alonso les había indicado y consiguiendo, finalmente, algunas de las mejores fotografías que se han realizado de Nhèu y Noissete, en esos momentos dos jóvenes individuos que acababan de independizarse de Hvala, su madre.

Dos años más tarde, y con sus trabajos publicados en medios internacionales como National Geographic El oso pardo en los pirineos o Pyrénées Magazine L’Ours dans l’Objective, Alamany asegura que los habitantes del Pirineo que le acogen cuando realiza sus viajes a la Val d’Aran (hosteleros y araneses dedicados al turismo) han cambiado su concepción inicialmente negativa sobre el oso y que ahora, una gran mayoría lo ve como “algo único, que les pertenece y que pueden mostrarlo al mundo a través de los medios y de los fotógrafos que se interesan por la especie”.

Alamany es sólo un ejemplo de este nuevo turismo que atrae el Pirineo y la repoblación de una especie que a punto estuvo de desaparecer para siempre. Valientes que llegan de puntos lejanos para encontrar a los osos en su hábitat natural están enseñando a los habitantes del la zona que poseen una joya única a la que no hay que temer.

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La polémica de cazar lobos en España llega a las aulas francesas.

Libro de texto

Espacio Abierto es una colección de libros de texto para la enseñanza del español como lengua extranjera en la escuela Secundaria de Francia. La editorial es española, al igual que la mayoría de sus redactores.

En el sistema educativo de ese país se potencia el uso de documentos reales en las clases, ya sean en formato texto, audio o vídeo. Dentro de su búsqueda de documentos con los que trabajar en clase, con fines estrictamente didácticos, los autores han seleccionado para el nivel de segundo año un pequeño texto publicado en mi blog que les pareció muy interesante. Es el dedicado a las batidas de lobos en Picos de Europa.

Para mí es todo un honor. Pero tampoco escondo una sensación de vergüenza. Vergüenza porque más allá de los Pirineos conozcan que nuestro Ministerio de Medio Ambiente permite “tirer pour tuer”, disparar a matar, al bello cánido salvaje. Vergüenza porque algunos ganaderos de esas tierras enarbolen el lema de “Con lobos no hay paraíso“, como si la culpa de todos sus males económicos las tuviera este animal.

Yo termino el post diciendo exactamente lo contrario. Que están equivocados. Que “Sin lobos no hay paraíso“.

Por cierto. La asociación Lobo Marley convoca para el próximo sábado, 21 de septiembre, una marcha-protesta en piragua contra las matanzas del lobo ibérico. Recorrerán un tramo del Duero entre Peñafiel y Pesquera, en Valladolid. Paralelamente, otro grupo hará la misma ruta a pie. Denuncian con ello la condición de “frontera de muerte” en que se ha convertido ese río. Si puedes, acude.

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Convocan una marcha de protesta entre Peñafiel y Pesquera contra las matanzas del lobo ibérico.

lobo asturias

  • Previa inscripción, 55 personas remarán y llevarán la camisetas y pancartas con las reivindicaciones de la joven organización Lobo Marley.

Ical – martes, 17 de septiembre de 2013

La Asociación Lobo Marley ha convocado para el próxima sábado 21 de septiembre una marcha de protesta contra las matanzas de la especie ibérica protegida que recorrerá en piragua desde las 11 horas un tramo del río Duero entre las localidades de Peñafiel y Pesquera, en Valladolid. Paralelamente, otro grupo pro vida del lobo hará, con el mismo motivo, la misma ruta a pie.

El colectivo conservacionista denunció la condición de «frontera de muerte» en que, a su juicio, se ha convertido el río Duero. Por ello, las camisetas de la asociación, pancartas y aullidos serán las señas de identidad de la denominada «manada» de personas unida por la supervivencia de una especie emblemática de la Península. «La original marcha protesta en favor de la conservación del lobo ibérico se debe al acoso y estigmatización al que, según la misma organización, está siendo sometida la especie», apuntó.

Los participantes recorrerán en piragua el tramo de río Duero situado entre Peñafiel y Pesquera del Duero, una ribera de gran belleza, con el paisaje característico de la zona vitivinícola por la que transcurre el río. Paralelamente, aquellos que prefieran el ‘trekking’, harán el mismo recorrido a pie. El precio de la jornada en piragua será de 16 euros e incluye monitores, seguros y alquiler de todo el material necesario para la actividad (piraguas, palas, chalecos salvavidas, bidones estancos) En función del número de plazas cubiertas este precio puede variar un poco.

Remarán en piragua, previa inscripción, 55 personas que llevarán la camiseta de la asociación y pancartas con las reivindicaciones de esta joven organización, cuyo nombre y leit motiv nació tras la caza de un lobo radiomarcado en los picos asturianos. Al grupo excursionista podrá unirse todo aquel que lo desee previa comunicación a la organización.

“Estos amigos del deporte y defensores de la convivencia entre la vida salvaje y el medio rural aullarán durante el recorrido como símbolo de la unión de la manada en torno a la defensa de la especie, que tiene en el río Duero una frontera de muerte impuesta por las administraciones y su falta de consenso en torno a la gestión de la especie”, apuntaron desde Marley.

Al finalizar el recorrido, tras el almuerzo y puesta en común de las anécdotas de la jornada, sobre las cinco de la tarde, habrá una ‘performance’ del artista José Abajo Izquierdo (www.abajoizquierdo.com). La iniciativa “trata de remar, metafórica y realmente”, a favor de la defensa de un animal símbolo de la fauna de la Península Ibérica, que corre serio peligro de extinción.

Ésta será una más de las acciones iniciadas por esta organización de ciudadanos conservacinostas, que viene a sumarse a otras tan exitosas como la recogida de casi 200.000 firmas a través de la página ‘change.org’ para conseguir la protección del lobo en Ávila. Aunque las firmas fueron presentadas ya ante la Junta, aún continúa la campaña con la intención de presentar las firmas en Bruselas pidiendo el amparo de la comunidad internacional y que se haga cumplir la normativa vigente. Para ello también se reciben donaciones en su blog www.lobomarley.org, que serán destinadas a sufragar los gastos de desplazamiento de estas citas nacionales e internacionales.

<b>Frontera de muerte</b>

Actualmente, el lobo es especie cinegética en la zona norte del Duero, mientras que una directiva europea (92/43/CEE) lo protege en la zona Sur. Al mismo tiempo, asociaciones de ganaderos y lobbys de empresarios se empeñan en lanzar propuestas para su exterminio total en la Península, sin contemplar ninguna otra medida que propicie la coexistencia entre las especies ganaderas y las salvajes.

Lobo Marley, en boca de su presidente, naturalista Luis Miguel Domínguez, ha exigido a las administraciones competentes que el lobo ibérico “sea especie protegida en todo el territorio nacional, al igual que en Portugal” y que esta protección se respete sin excepciones “y sin ceder a las presiones de ciertos ‘lobbys’ ganaderos. Asimismo, se pide que los cupos de caza que se establecen anualmente por las comunidades autónomas sean determinados de manera científica, y “que en esos cálculos se considere la variable de los lobos muertos por furtivismo, atropellos etcétera”.

Los lobos matan a un potro en el monte Llosorio y desaparecen varias cabras.

cabeza caballo muerto.

Los lobos vuelven a campar a sus anchas por el monte mierense de Llosorio, donde desde, hace al menos doce días, dos ejemplares han sido avistados en varias ocasiones, según confirman los ganaderos y vecinos de la zona.

Después de encontrar huesos de animales salvajes, los ganaderos localizaban ayer los restos de un potro en Vega de San Pedro. Una muerte que la propia Consejería ha aceptado como «muerte por el lobo» y por la que el propietario del animal percibirá 180 euros.

Los ganaderos temen que los lobos hayan acabado con la vida de otro potro y varias cabras que llevan desaparecidas del monte Llosorio desde hace varios días. Una zona en la que ha se ha avistado restos de jabalíes, corzos etcétera, por lo que consideran que ya «han terminado con los animales salvajes más débiles del monte»

Su mayor temor es que estos lobos se afinquen en la zona y ante la falta de alimento continúen matando a sus rebaños.

Los ganaderos confirmaban ayer que «no luchamos contra el lobo sino contra la política que mantiene el Gobierno regional con esta especie. Se está haciendo una nefasta gestión del lobo y los que perdemos siempre somos nosotros», apuntaban ayer desesperados.

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El lobo mata quince ovejas en los montes de Peñamellera Alta.

monton ovejas muertas

Ganaderos del concejo de Peñamellera Alta han denunciado estos días un nuevo ataque del lobo que se habría saldado con la muerte de un total de quince ovejas. El suceso habría tenido lugar entre el viernes y el sábado de la semana pasada, concretamente en la zona conocida como monte de Nedrina. Al igual que está sucediendo en los concejos vecinos de Cangas de Onís y Onís, los pastores de Peñamellera Alta y Baja y de Cabrales también están sufriendo «gravemente» la presencia del cánido en sus cabañas. «El lobo sale del área del Parque Nacional de los Picos para matar ganado en estos concejos y luego vuelve a entrar. Ésta está siendo la dinámica durante los últimos meses y la gente empieza a estar ya cansada», relataban algunos ganaderos de la zona, coincidiendo con la celebración de la feria de San Cipriano, el pasado domingo en Panes.

El de Peñamellera Alta ha sido el último ataque en la larga lista que lleva firmando el lobo desde que se subieran las reses al puerto. Ante las quejas de los ganaderos y tras las últimas actuaciones propuestas por parte de la Consejería de Agroganadería y Recursos Autóctonos para desarrollar dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa, donde se pretende instalar nuevos GPS a los lobos, el grupo parlamentario de Foro Asturias ha manifestado que «si la consejera a estas alturas aún necesita conocer el comportamiento del lobo lo único que tiene que hacer es escuchar a los ganaderos, algo que no ha hecho desde que ocupó su cargo».

El partido casquista critica la idea de instalar estos sistemas a los lobos para tratar de conocer mejor el comportamiento de la especie porque, dice, se trata de «una nueva inversión económica en el lobo, mientras se explica a los ganaderos, que son sus víctimas, que no hay dinero para desbroces y otras adecuaciones necesarias del entorno en las que pastan sus reses, y que contribuirían además a evitar incendios y a la conservación medioambiental».

El diputado y portavoz de Agroganadería de Foro en la Junta, Juan Ramón Campo, opina que «el GPS debería instalarse para localizar a los gobernantes ausentes de los problemas del campo asturiano, entre los que destacan los componentes del tripartito de la izquierda asturiana». Por otra parte, Campo considera también que «ésta es una más de la larga lista de las ocurrencias con las que los socialistas y sus socios pretenden distraer y dilatar la solución de este problema, entre las que han destacado otras como la elaboración de una mapa con zonas libres de lobos».

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Un equipo del CSIC cuestiona que la mayoría de los ataques al ganado sean causados por lobos.

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han encontrado indicios que sugieren que parte de los ataques al ganado atribuidos a lobos podrían haber sido en realidad causados por perros. La investigación ha sido recientemente publicada en la revista Animal Conservation, editada por la Sociedad Zoológica de Londres.

Los investigadores recogieron muestras fecales susceptibles de pertenecer a lobos en 2003 y 2004 en una zona concreta; entre el norte de Burgos y el oeste de Álava, un área donde se producen frecuentes ataques al ganado. Tras someterlas a diversos análisis moleculares, los resultados concluyeron que la mayor parte de los excrementos pertenecían a perros salvajes y que hasta un 32% de su dieta estaba constituida por ganado ovino, frente al 3,3% que representan estos animales en la dieta lupina.

“La aparición de presas domésticas es mucho más elevada en perros y, en cambio, los lobos consumen preferiblemente presas silvestres”, explica Jorge Echegaray, investigador del CSIC en la Estación Biológica de Doñana. “Además, en los excrementos de perros aparecen tanto presas silvestres como domésticas, lo que descarta que se trate de ejemplares alimentados artificialmente”, concluye.

En total, los investigadores recogieron 136 excrementos, de los que, mediante técnicas de análisis molecular, consiguieron identificar la procedencia de 86: 31 de lobo y 53 de perro (más otras dos, tomadas por error, que resultaron ser de zorro. Se trata de la primera vez en el país en que se utilizan estas técnicas para identificar excrementos de cánidos.

A la vista de estos datos Echegaray puntualiza: “Podría existir una desproporción notable en la atribución de daños, dado que el 95% de los ataques se asignan a lobos, a pesar de que es muy complicado diferenciarlos de los de perro. Las indemnizaciones a ganaderos sólo son abonadas en el caso de ataques realizados por lobos, por lo tanto, los posibles ataques de cánidos domésticos estarían engrosando los costes económicos asociados a la conservación del lobo”.

El investigador recuerda que uno de los problemas de conservación de grandes carnívoros es la conflictividad con la ganadería, lo que contribuye a fomentar la percepción negativa sobre el lobo. “En los últimos tiempos, y por este tipo de justificaciones, sólo en la provincia de Álava se han abatido 4 ejemplares de lobo al año, además de realizarse 300 batidas de erradicación, el 74% de las cuales se realizaron fuera de la temporada hábil de caza. Además, existen patrullas de control cuyo objetivo es perseguir a los lobos”.

En otros países donde no existe población de lobos, como el Reino Unido, los perros salvajes matan anualmente un promedio de 30.000 ovejas y 10.000 corderos, lo que supone unas pérdidas de alrededor de 2,5 millones de euros. “¿Por qué acusar siempre a los lobos de la mayoría de los daños?”, se pregunta Echegaray.  “En el siglo XXI se apuesta por la conservación de la biodiversidad y la restauración de los ecosistemas funcionales, donde todos los integrantes, y especialmente los grandes depredadores, son esenciales. Esto debe ser un referente para desarrollar buenas políticas de gestión que aseguren la conservación a largo plazo de las poblaciones de lobo, especialmente en el País Vasco, que al contrario que otras comunidades autónomas, no cuenta aún con un plan de conservación de la especie.”

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La Junta destinará 400.000 euros a mejorar el entorno de la vertiente castellano y leonesa del Parque Nacional de Picos.

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La Junta destinará 400.000 euros a mejorar el entorno de la vertiente castellano y leonesa del Parque Nacional de Picos

El consejero de Fomento y Medio Ambiente, Antonio Silván, ha asegurado que la Junta va a destinar 400.000 euros a mejorar el entorno del Parque Nacional de los Picos de Europa en su vertiente castellano y leonesa.

10.09.2013

Este dinero, según ha confirmado el consejero en declaraciones recogidas por Europa Press estará destinado a mejorar las infraestructuras, el terreno, los accesos, a llevar a cabo desbroces y, «en definitiva, a mejorar el territorio y a contribuir al desarrollo económico del amplio espacio del parque».
Silván ha participado en una comisión técnica del parque en la que se ha tratado de los mecanismos de gestión de Picos de Europa y se ha tendido en cuenta la próxima elaboración de un Plan de Ordenación de Recursos Naturales y otro Plan Rector de Uso y Gestión.

El objetivo de estas normativas, que según Silván se van a desarrollar en los próximos meses, es contribuir a mantener el entorno y a fomentar el desarrollo socioeconómico del territorio, ha concluido.

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La Comisión de Roedores recomienda la quema de cunetas contra los topillos.

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El Ejecutivo autonómico pondrá en marcha este mismo mes actuaciones «experimentales» de quema de vegetación en cunetas de zonas «puntuales» donde se ha detectado una actividad más intensa de los topillos, como el eje que va de la comarca salmantina de Peñaranda a las comarcas segovianas de Cuéllar y Cantimpalos, pasando por la zona de Arévalo y Madrigal, en Ávila.
Pascual, que presidió la reunión del Comité Científico de la Comisión de Roedores, aseguró que, a pesar de estas medidas, la situación es de «absoluta normalidad» y las actuaciones que se ejecutarán son preventivas con el fin de evitar una situación de plaga como la que sufrieron muchas comarcas de la región en el año 2007.
Ante esta situación, y tras la quema controlada de pequeñas zonas -200 ó 300 metros de cuneta- que en los próximos días se realizarán en zonas muy concretas para conocer con exactitud la población, en el mes de octubre se procederá a la quema generalizada de cunetas y reservorios. Después, según explicó Pascual, en función de los resultados, será cuando se decida si se aplican venenos.
Pascual, que presidió la reunión del Comité Científico de la Comisión de Roedores, aseguró que, a pesar de estas medidas, la situación es de “absoluta normalidad” y las actuaciones que se ejecutarán son preventivas con el fin de evitar una situación de plaga como la que sufrieron muchas comarcas de la región en el año 2007.
En este sentido, la viceconsejera de Desarrollo Rural aseguró que no estamos ante una situación nueva y recordó que el pasado año ya se tomaron medidas para controlar un repunte puntual de la población en municipios de Tierra de Campos, especialmente en Osorno. «Nosotros no estamos preocupados, estamos ocupados en controlar el problema puntual que tenemos en estos momentos. Estamos en unas cifras que no tienen nada que ver como una situación de plaga», sentenció.
También aseguró que no existe preocupación entre los agricultores dado que la concentración de topillos se encuentra, en su mayor parte, en las cuentas de carreteras y caminos, y no hay daños en los cultivos. Además, matizó que, en ningún caso está previsto que se realicen quemas en rastrojos.
Pascual explicó que la Junta tiene establecidas 25 zonas de vigilancia en toda la región en las que se hacen controles periódicos que permite tener un conocimiento exacto de la evolución de la población de este roedor. Gracias a este sistema, en los meses de julio y agosto se detectaron unos altos niveles de concentración en municipios de las comarcas de Peñaranda, Arévalo-Madrigal y en zonas de Segovia como Cuéllar, Cantimpalos o Escalona, índices que se han mantenido o incrementado en algunos puntos en los primeros días septiembre.

Un medio rural insostenible si sólo piensa en las ayudas.

 

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El ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, pudo conocer esta semana en primera persona la realidad del campo asturiano, de las plantaciones frutícolas a la sidra, de la ganadería a las lonjas pesqueras. Arias Cañete, curtido en mil batallas agrarias y comunitarias, visitó la región para tranquilizar a los campesinos y transmitir un mensaje: que Asturias «va a salir tan bien parada como el resto de España de la Política Agraria Común». La reforma de la PAC, que recibirá en breve el refrendo definitivo de los 28 países integrantes de la Unión, pretende reordenar, reenfocar y reducir los cuantiosos fondos que la UE destina a la agricultura. Más de 50.000 millones de euros anuales, casi el 40% de su presupuesto, la gran mayoría empleados hasta ahora para sostener artificialmente mercados, contener precios y pagar por no producir. España es, después de Francia, el mayor perceptor del dinero, unos 5.500 millones de euros cada ejercicio, cantidad similar a la de Alemania.

Hay escepticismo entre los agricultores, los asturianos y los de otras partes, por el milagro de repartir un pastel menor sin que nadie vea su trozo mermado. Si se escucha al Ministro, España ha logrado salirse con la suya y serán otros los que corran con el ajuste. En tiempos de restricciones, un triunfo. Si se oye a la oposición, la modificación de criterios en el reparto aboca al sector primario al desastre. El resultado de hacer mil equilibrios convierte, efectivamente, en un fárrago los técnicos acuerdos comunitarios, pero de su lectura no caben interpretaciones ideológicas. Con análisis tan discrepantes entre personas que deben entender igual un mismo texto no resulta extraño que el desconcierto ciudadano aumente.

La PAC nació para asegurar un nivel de vida equitativo entre los habitantes del campo y los de la ciudad, y garantizar el abastecimiento de productos básicos a costes razonables. Con los años ha quedado reducida casi a un instrumento de reparto de recursos para contentar a terratenientes y grupos agrarios influyentes. Una red tan descontrolada que hasta los aeropuertos, dueños de vastas extensiones, los campos de golf y los «cultivadores de salón» acababan colándose entre los receptores de ayudas.

La agricultura pagó el precio del ingreso español en la UE. Fue la víctima ofrecida en bandeja para franquear la entrada en el club porque amenazaba a franceses e italianos. Y en el ritual del sacrificio, la ganadería de la cornisa cantábrica resultó la gran damnificada. La nueva PAC da un vuelco a las fórmulas para distribuir el dinero comunitario, vinculándolo a las hectáreas de terreno de cada productor. Un criterio que perjudica a la minifundista Asturias y que pretenden corregir compensando a la región por otra vía.

Aunque los 11.700 asturianos que este año recibieron 64 millones de euros vayan a percibir en los siguientes lo mismo, el agravio primigenio persiste con la política vieja y con la moderna. La brecha entre olivareros, cerealistas, viticultores y empresarios cítricos, con trato preferente, y los ganaderos no disminuye. La falacia es transmitir a la opinión pública y a los afectados que el campo sólo resiste en pie con muletas. Quienes depositan su única esperanza en las subvenciones, empezando por los dirigentes que las cacarean como un grandioso logro, están en realidad propiciando un sector insostenible.

El mundo rural atraviesa un momento crítico. Los costes crecieron un 50% en una década. Los ingresos permanecen estancados, y eso que avanzó en modernización, eficiencia y competitividad. A pesar de todo, la actividad agrícola y ganadera vuelve a interesar a jóvenes preparados que están regresando a la aldea y utilizan medios como internet para llegar directamente al consumidor y aumentar su beneficio. El nuevo campesinado, empujado por una situación traumática como la crisis, arriesga y descubre su verdadera vocación. A la par, despega la industria agroalimentaria, potente locomotora de la actividad primaria, renacen las pomaradas y el patrimonio forestal permanece intacto, con su riqueza por descubrir.

Si los recuerdos son la patria de un hombre, la tierra es su memoria. No contribuyamos más a la pésima gestión del espacio rural con despropósitos como el de sostener la renta con dádivas y pagar por abandonar fincas y establos para luego, incapaces de satisfacer el mercado propio, importar lo que elaboran otros. Para frenar el éxodo hacia las ciudades y villas hay que facilitar el asentamiento en el campo, y asimilarlo en ventajas al urbano. Una diferencia económica abismal resquebraja la convivencia y desequilibra el territorio.

Un caso singular de vuelco espectacular a una comarca ocurrió hace 27 años en Taramundi y los Oscos. Fue una cirugía radical basada en pocas cosas: concentrar parcelas, extender el tendido eléctrico, mejorar caminos y dar la iniciativa a la gente. Resultó suficiente para vencer el atraso. Al llegar entonces los primeros fondos comunitarios para pequeños concejos, de 6.000 millones de pesetas que tocaron a España 4.000 millones acabaron en el Noroccidente. Por una razón: era el único territorio del país que tenía algo que ofrecer. Al campo, antes que nada, le hacen falta proyectos: ideas transformadoras, incentivadoras del cambio positivo. Lo demás vendrá por añadidura.

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«Quieren mantenerlo, pero a costa de nuestros animales».

Protegen al lobo, pero ¿y nuestra protección?», se pregunta Carmen Tomás Rojo tras perder a catorce ovejas en un solo ataque

 

«Los ganaderos tenemos problemas. Se vende un cordero al mismo precio que hace quince años. Pero como el lobo ninguno. Piensas que tienes algo y no tienes nada». Quien firma estas palabras es la ganadera Carmen Tomás Rojo, una mujer de Onís que ha pasado toda su vida ligada al campo y a la que el pasado domingo, día 8, los lobos le mataron a catorce de sus 140 ovejas, dejando a otras 24 heridas y a tres más, desaparecidas.

Su caso es paradigmático. El día del ataque decidió sumarse a sus compañeros y participar en la manifestación que se celebró para reclamar medidas contra el lobo. Una jornada de reivindicación pero también de descanso coincidiendo con la celebración del Día de Asturias. «Queríamos ir a comer a Covadonga», explica.

Para cumplir con los planes, decidieron dejar a su rebaño de ovejas en el monte durante la noche del sábado y la jornada del domingo. No había tiempo de recogerlas y volver a soltarlas. «Y mira cuál fue mi premio», dice.

Tras el zarpazo, Carmen Tomás Rojo ha vuelto a la rutina. Se levanta a las seis de la mañana y media hora más tarde ya va en su coche camino del cerco donde habitualmente duermen sus ovejas, a unos diez kilómetros de su casa. Un kilómetro más a pie, ya acompañada de los animales, para que estos lleguen a la zona de pastos, donde pasan el día. Monte arriba, también a pie, se encuentra todas las mañanas con sus cerca de 80 cabras, que pasan largos períodos en el monte acompañadas de una mastina.

Vuelta a casa a las diez, una hora para hacer la comida y nueva partida para trabajar la hierba. Comida familiar a las tres y a las cuatro, nueva marcha con el mismo objetivo. A eso de las ocho, con doce horas de trabajo en la espalda, toca subir al monte para volver a recoger a las ovejas. «Llegas a casa a las diez, cenas y ya no te queda mucha gana de fiesta».

El ritmo de trabajo fatiga, pero lo que verdaderamente agota a esta mujer es vivir con la incertidumbre que le generan los ataques de los lobos. «El daño moral es mayor que el económico. A las ovejas heridas yo no puedo dejarlas morir. Mis animales son como hijos», explica esta mujer que hace «seis u ocho años» perdió otras 19 cabras por un suceso similar.

«Hasta hace poco más de un año, el Principado pagaba pronto, pero ahora, con la crisis, se retrasa más. En Nochebuena me debían más de 5.000 euros», añade.

Después de la muerte de sus ovejas, de especular con cuántas de las heridas sobrevivirán a pesar de los cuidados del veterinario, esta ganadera sólo espera una cosa del Principado: «Que nos escuchen. Ellos quieren mantener al lobo, pero a costa de nuestros animales. Si los quieren, que los mantengan ellos», reclama.

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«Quieren mantenerlo, pero a costa de nuestros animales»

Carmen Tomás, con una de sus ovejas heridas por el lobo. :: N. A.